La exportación supone ya casi la mitad de las ventas del vino extremeño

Uva tinta de la variedad tempranillo cosechada en la finca Los Juncales, en el término municipal de Almendralejo. :: JOSÉ MANUEL ROMERO/
Uva tinta de la variedad tempranillo cosechada en la finca Los Juncales, en el término municipal de Almendralejo. :: JOSÉ MANUEL ROMERO

Se comercializa cada vez más fuera del país a pesar de algunos altibajos; desde inicios de año la salida de producto extremeño ha subido el 27,6%

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

La brecha para los vinos extremeños entre el mercado interior, tradicionalmente el predominante, y el exterior se reduce al mínimo. Cada vez se exporta más, y el porcentaje roza el cincuenta por ciento de la producción. Y se introducen los caldos extremeños en más destinos. Esa es una realidad innegable del sector vitivinícola regional. La otra es que los precios que se pagan en el exterior por nuestra producción son francamente mejorables. Es el reto a conseguir en el inicio de una campaña de la vendimia que evidencia que hay poca uva -al menos, una bajada del 50% respecto al año pasado- y unos mejores precios aunque los agricultores esperaban que fueran algo más elevados.

Según los últimos datos publicados por el Observatorio Español del Mercado del Vino, el gasto mundial en vino español aumentó en lo que va de año en 8,5 millones de euros (el 0,3% más) mientras que en volumen perdió 132,7 millones de litros por el fuerte descenso del vino a granel.

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En los cinco primeros meses de 2017 España ha vendido al exterior 969.442,37 toneladas de vino. El 11,7% tienen procedencia extremeña. Entre enero y mayo, indica la estadística aportada ahora por la Junta de Extremadura, las ventas de vino extremeño ha aumentado el 27,6% respecto al mismo periodo del año pasado. De esta forma, Extremadura es la comunidad autónoma que mayor crecimiento ha tenido del total nacional en cuanto a valor y la tercera en cuanto a volumen exportado.

Los vinos extremeños están ya presentes en ochenta países; Portugal y Francia, los primeros

La lista de primeros datos estadísticos imprescindibles para situar la realidad del sector vitivinícola extremeño se completa con que, en lo que va de 2017, nuestra región es la cuarta comunidad que más volumen de ventas ha tenido dentro del conjunto de España y sigue manteniendo el décimo puesto en cuanto a valor exportado. Un dato llamativo cuando -hay que recordar- por superficie Extremadura es la segunda que más hectáreas dedica al cultivo del viñedo.

«Hay que apostar por la calidad. Una buena calidad conlleva siempre un mejor precio. El gran reto es incrementar el porcentaje de exportación con respecto al nacional y subir precios medios por litro», subraya Alberto Carrillo, gerente del grupo cooperativo Viñaoliva, el principal aglutinador del mercado en Extremadura.

Viñaoliva acapara el 50% de la producción de vino de la región, porcentaje que se eleva al 60% del total que se vende fuera de las fronteras españolas. Llega a veinticinco países. En Viñaoliva se agrupan catorce cooperativas que controlan unas 38.000 hectáreas de viñedo en Extremadura. Sus socios son 8.300 agricultores.

Los caldos de calidad producidos en Extremadura, con denominación de origen Ribera del Guadiana o de la tierra, representan un 15% del total de lo que nuestra región exporta, frente al 84,2% que representan los vinos de mesa. El descenso en la exportación de la región ha tenido menos incidencia en los vinos de calidad que en los de mesa.

El pasado año se facturaron 13,15 millones en producto de calidad de Extremadura (un 8% menos que el año anterior, por un volumen de exportación de 26.295 toneladas). En cuanto a los vinos de mesa, su valor alcanzó los 61 millones (un 23% menos que el año anterior) con 146.107,27 toneladas exportadas.

Las ventas al exterior se dispararon en 2014 y 2015 y cayeron en 2016 pero ya se exporta más que en 2013

«Siendo un país que tenemos excedentes en el vino, al contrario que pasa con otros productos como los cereales en el que somos deficitarios, nuestra salida debe ser la exportación. Lo mismo le ocurre a Extremadura», reflexiona Juan Metidieri, presidente de la organización agraria Apag Asaja Extremadura.

«Es una tendencia que se está consolidando desde hace algunos años. Cooperativas y bodegas están haciendo un esfuerzo importante para ello aunque tenemos margen de mejora», remata el dirigente agrario.

1,7 millones este año

En 2016 el valor de la exportación extremeña de vino representaba el 2,8% del total nacional y un 7,5% del volumen del vino exportado por España. Es decir, vendemos más cantidad pero en precio se pagaba menos que a otros productores del país. Unos datos aportados por Viñaoliva explican a la vez ese fenómeno de buenas exportaciones, malos precios.

Así, en 2013, Extremadura sacó fuera de España un total de 1,56 millones de hectolitros (sobre una media continuada en el último lustro de 3,5 millones). Entonces se pagó a 0,6 euros por litro de media. Un año más tarde la exportación se disparó: 2,42 millones de hectolitros desde la región, pero el valor bajó, 0,4 euros/litro.

«El sector está haciendo un gran esfuerzo pero tenemos margen de mejora para crecer más»

«El sector está haciendo un gran esfuerzo pero tenemos margen de mejora para crecer más» Juan Metidieri, Presidente de Apag Asaja

«Se compra cada vez más mirando la calidad. Un buen producto siempre significa un buen precio»

«Se compra cada vez más mirando la calidad. Un buen producto siempre significa un buen precio» Alberto Carrillo Gerente Grupo Viñaoliva

En 2015, en el segundo gran año reciente en cuanto al mercado exterior, salieron 2,3 millones de hectolitros y el precio medio se situó en 0,39 euros/litro. Por último el año pasado salieron 1,74 millones de hectolitros de vino extremeño a un precio medio de 0,44 euros/litro. Para esta campaña el grupo cooperativo estima una leve subida de las exportaciones y también del precio a pagar.

Los vinos que se producen en Extremadura llegan a más de ochenta países. El principal cliente es la Unión Europea, que se lleva el 84,4% del volumen total exportado y el 80,5% del dinero conseguido por las ventas al extranjero. Portugal, Francia y Alemania, por este orden, son los destinos principales. Fuera del ámbito comunitario destacan Estados Unidos y Asia.

«Lo primero que debemos hacer es creernos que tenemos el mejor producto o unos de los mejores, como es así aunque no tengamos el nombre de otros sitios. En realidad ocurre con el vino lo mismo que con otros productos agrarios. Quizás nosotros mismos no sabemos valorar realmente lo que tenemos, lo que hacemos», expresa el presidente de la organización agraria.

Fuera de las fronteras de la UE China (que ya es el quinto consumidor mundial) se ha convertido durante el año pasado en el cuarto destino de las exportaciones vinícolas extremeñas. Después fueron México y Rusia.

Vides en espaldera vistas desde la cabina de una cosechadora. Cada vez es mayor la recogida mecanizada en vendimia:: J.M. ROMERO
Vides en espaldera vistas desde la cabina de una cosechadora. Cada vez es mayor la recogida mecanizada en vendimia:: J.M. ROMERO

El asiático es uno de los mercados que más ha incrementado las compras de vino hecho en nuestra región. En los últimos cinco años se ha triplicado el valor de las ventas a Asia. En este sentido, China, Japón, Taiwán y Corea del Sur son los principales clientes asiáticos de nuestros vinos.

Señala la Consejería de Economía e Infraestructuras que la imagen de los vinos españoles en China se vio perjudicada por la entrada masiva de vino a granel. «Hizo que el consumidor identificara el vino español como vino barato. Esto ha cambiado radicalmente. Actualmente el vino embotellado es el que mayor cuota tiene en este mercado», inciden desde el departamento que dirige José Luis Navarro.

«Se están haciendo buenas cosas con el embotellado. Cada vez se vende más. Sinceramente pienso que nos haría falta contar con una marca muy fuerte aunque en Extremadura pecamos de localistas», sentencia Juan Metidieri.

«Tenemos un lastre importante: el riego. Apenas el 30% del vino que hacemos es de regadío. En La Mancha ese porcentaje supera el 40%», introduce en el debate el gerente del grupo cooperativo Viñaoliva, con sede en Almendralejo. Sobre el municipio más poblado de Tierra de Barros se planea buena parte del ambicioso proyecto de regadíos en esa comarca del centro pacense.

44% de vino a granel

Extremadura vio como en el año 2016 sus exportaciones de vino se redujeron el 28,3%. En concreto, se vendieron 173.513,35 toneladas de vino, 61.809,4 toneladas menos que el año anterior. En todo caso, tras el periodo de crecimiento de las ventas de 2014-2015, esta cantidad supera el volumen de exportación de 2013. Aunque la tendencia está cambiando en lo que llevamos de año.

También la facturación obtenida el pasado año descendió, en este caso el 19,5%. Las ventas se han reducido más en volumen que en valor al subir el precio medio por la mejor evolución de los vinos con mayor valor añadido, como es el caso de los espumosos.

«Hay que seguir apostando por el valor añadido. Por aumentar el volumen del embotellado. Y hay que desarrollar un plan de internacionalización consensuado con todo el sector porque el gran temor, por ejemplo, para esta campaña es que la muy mala vendimia en toda España haga mirar no al mercado exterior sino al interno», añade Alberto Carrillo.

La estadística dice que actualmente el 44% del vino que Extremadura exporta es a granel. Un porcentaje importante pero bastante más reducido que el que se conocía a principios de esta década y, sobre todo, la anterior. Un vino a granel, por cierto, exportado de forma abrumadora, el 92,5% a países que forman parte de la Unión Europea.

Las ventas a granel se han reducido considerablemente en favor de los embotellados. La extremeña es ahora la tercera comunidad que más caldos a granel exporta del total nacional. Hasta 2016 era la segunda.

Informa la Consejería de Economía e Infraestructuras que en el año pasado se vendieron a los mercados exteriores 75.975 toneladas de este tipo de producto. En porcentaje supone un descenso muy apreciable: un 34% menos que en 2015.

En cuanto al valor de lo colocado a granel, en 2016 las ventas supusieron 30,8 millones de euros para los viticultores extremeños, el 27% menos de dinero que en 2015.

La disminución de las ventas internacionales de vino embotellado en la pasada campaña se ha visto reflejada más en volumen que en valor debido a que el precio medio alcanzado en los mercados ha sido de 0,41 euros por litro, el 11,26% más que en el año anterior.

Además, mirando los datos más recientes (de enero a mayo de este año), se sabe que se han vendido 33.310 toneladas de vino a granel. Esto supone un crecimiento del 14,32% respecto al mismo periodo del año pasado. En millones implica unos ingresos de 14 millones de euros, un 27,63% más.

Dentro de las fronteras de la UE, Francia es uno de los países que más ha aumentado las compras de vino a granel extremeño. Italia y Portugal, por contra, son los que más las redujeron el año pasado.

Un apunte curioso es que durante 2016 las ventas a granel al mercado mexicano se han incrementado considerablemente. Extremadura se ha convertido en el segundo proveedor español para los consumidores de ese país.

En cuanto al vino embotellado, el pasado año se exportaron 96.452 toneladas. Fueron 43,45 millones de euros en ingresos. La región se sitúa en segundo lugar de los productores españoles que más vendieron en el último ejercicio.

Un gran dato que contrasta, de nuevo, con la evidencia de que ocupó el undécimo puesto en cuanto a valor facturado. El valor medio por litro fue el más bajo de España, 0,45 euros/litro. Una tendencia que se repite en los primeros cinco meses de este año. Las ventas exteriores han supuesto en este periodo 24,42 millones de euros, eso sí, un aumento del 29% respecto al mismo periodo que el año pasado.

La UE en su conjunto es el principal destino: el 85,6% del vino en botella extremeño llega a este mercado. Principalmente a Portugal, Francia, Alemania e Italia. Un apunte a tener en cuenta es que más de la mitad (55,6%) del vino que Extremadura vende fuera de España se embotella en recipientes con capacidad inferior a los dos litros.

«La dinámica del embotellado es buena. Otra clave para mejorar definitivamente es recuperar el consumo interno para dar un nuevo impulso al sector. La crisis se ha llevado por delante a muchos consumidores de vino en beneficio de la cerveza», concluye el gerente del grupo Viñaoliva.

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