«Hay mucho desánimo, pues no se valora nuestro trabajo»

Antonio Moraga, en su explotación de frutales. :: f. h./
Antonio Moraga, en su explotación de frutales. :: f. h.
Antonio Moraga Rodríguez | Agricultor de Valdivia

En la actualidad está inmerso en las labores de poda de sus 18,65 hectáreas de frutales

FRAN HORRILLO VILLANUEVA DE LA SERENA.

Antonio Moraga Rodríguez, es un vecino de Valdivia de 48 años, que además de ser agricultor regenta Frutas Moraga Rodríguez, una empresa agrícola familiar, perteneciente a la cooperativa Crex y a la OPFH Naturcrex.

-¿Cómo llegó a la agricultura?

-Por tradición familiar. Mi padre era carnicero y agricultor. Yo empecé con él en los dos negocios, pero con el tiempo solo quedó la agricultura. Y tras el fallecimiento de mi padre decidimos los hermanos crear una sociedad común.

«El precio cada vez es más bajo para el agricultor y, en cambio, es muy caro para el consumidor»

«Es bueno ser cooperativista, pero hay que involucrase en estas sociedades y no ser conformista»

-¿Lleva mucha superficie?

-Actualmente tengo unas 18,65 hectáreas, de las cuales 13,10 son de ciruelos, 3,16 de nectarina y 2,39 de melocotón. Las llevo yo con el personal que contrato eventualmente.

-¿Es sacrificada esta profesión?

-Para mí, que estoy acostumbrado y vivo en este mundo desde chico, no lo es mucho. Para uno de ciudad lo sería. Exige sacrificio en primavera y, sobre todo, en verano la jornada es continua de sol a sol con. Luego, en invierno es más relajado de horas, pero por ejemplo si hay que podar con frío. Es cierto que cada vez son más frecuentes los sinsabores, pues dependemos del clima, ahora muy cambiante. Y este año, con los precios al agricultor, no llegaremos a cubrir los costos.

-¿Cómo es un día normal en su actividad en plena campaña?

-En esa época madrugo bastante para tener todo preparado para la recolección. Una vez acabada y entregada la fruta del día, se deben dejar todos los envases repartidos para comenzar al día siguiente. Para la familia y amigos, en esta época solo nos quedan los domingos y el rato del bar por las noches.

-¿Qué labores tocan ahora?

-Ahora estamos en el inicio de la poda de todas las especies.

-¿Con qué perspectivas se presenta la campaña, tanto de precio como de producción?

-Tenemos muchos problemas. Los precios según nos cuentan en la cooperativa están muy bajos. Hay un desánimo general en todos los agricultores, pues no se valora nuestro trabajo. Estamos en pérdidas. Esta situación es insoportable. La gran distribución no piensa en la gente como yo, que vivimos del campo. Ellos son los que siempre ganan.

-¿Hay algún cultivo rentable en la actualidad?

-El campo cada día está peor y yo con todos los agricultores con los que hablo, ninguno está contento. Cada vez suscribimos más pólizas para poder sobrevivir. Nos estamos arruinando con nuestro trabajo.

-¿Le queda margen de mejora a los frutales para ser más rentables?

-El mercado te obliga a tener altas producciones, con gran calidad, para poder disminuir los altos costes de mano de obra, e intentar ser competitivo para poder sobrevivir. Ya no hay rentabilidad, es una ruina.

-¿Ve algún cultivo con futuro? (almendro, pistacho...)

-Se habla mucho del almendro, del pistacho y se están plantando demasiado. No se qué pasará cuando produzcan todos a la vez. La almendra ya está bajando.

-¿Cuál es el principal problema que acecha al sector?

-Por un lado, la comercialización. El precio cada vez es más bajo para el agricultor y, en cambio, es muy caro para el consumidor. Por tanto, el consumo no es alto. No es posible que el agricultor perciba 10 o 20 céntimos por kilo y en el supermercado se triplica. Y nuestros costos de producción están en 30 céntimos. ¿Dónde está el negocio?

-¿Es atractivo hoy en día el campo para los jóvenes?

-A los jóvenes que conozco les resulta poco atractivo y con la situación de precios de los últimos años, ¿a quién le va a atraer este sector?.

-Pertenecer a una cooperativa es vital hoy en día ¿no?

-Pertenezco a Crex, que fue creada en 1951, con mucha experiencia en el sector y amplios mercados comerciales. Es bueno ser cooperativista, pero también hay que involucrase en estas sociedades y no ser conformista.

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