«Se derrocha hasta un 70% del agua que necesitan las fincas»

Su empresa participa ahora en la Feria Iberforesta. :: e. d./
Su empresa participa ahora en la Feria Iberforesta. :: e. d.

Gallego de nacimiento pero afincado en Extremadura, se dedica a la agricultura de precisión con drones Faustino Márquez Analista de sistemas en Dronytec

ESTRELLA DOMEQUE DON BENITO.

Faustino Márquez Meiriño es natural de Ourense, pero afincado en Extremadura desde hace 26 años. Hace unos tres años decidió embarcarse en el mundo de los servicios aéreos con drones, por las perspectivas de futuro y como persona amante de la investigación. A raíz de ahí, uno de los sectores de la empresa derivó hacia la agricultura de precisión. Es analista de sistemas, su función dentro de la empresa Dronytec es la dirección técnica y su objetivo es dotar de los medios tecnológicos más avanzados posibles y, si no existen, crearlos.

-¿Cómo surge esta empresa?

-Es la fusión de la empresa que creé en el mundo de los drones, con otra entidad con sede en Don Benito, junto a mi socio Javier. Vimos las perspectivas de futuro sumando las dos empresas, así nace Dronytec. A partir de ahí, llega el objetivo de aglutinar empresas donde a base de la sinergia entre todas podamos dar productos de primera calidad, con empresas del sector informático, de investigación, de drones, entre otros.

«Creemos en la agricultura inteligente, que se basa en que la tierra reciba solo el agua, los fitosanitarios y los nutrientes que necesita»

-Era difícil pensar que un analista de sistemas pudiera dedicarse a la agricultura.

-Me crié con la familia en el campo, pero nunca fue mi fuerte y sabía que tendría que dedicarme a otra cosa. Pero ha sido una satisfacción personal el volver a esas raíces, desde un punto de vista que me gusta la aplicación de las nuevas tecnologías a este sector, que tiene que adaptarse a los nuevos tiempos, a los mercados, a las situaciones meteorológicas y la tecnología ayuda a eso.

-¿Los agricultores están preparados para esta tecnología?

-Por suerte, estamos en un cambio generacional y de mentalidad. Se puede comparar al nacimiento de los primeros ordenadores personales, que había una parte de la población que decía que era el futuro y la otra parte que decía que no se fiaban de la máquina y preferían seguir con bolígrafo y papel. Con esto es igual, el agricultor tiene dos hándicaps, uno es la mentalidad tecnológica y otro que alguien venga a decirle cómo tiene que tratar su campo después de toda una vida. Pero la realidad es que los agricultores cuando ven que realmente hay un beneficio, no se lo piensan.

-Habrá muchas dudas, ¿no?

-Entendemos que es muy delicado que alguien te deje una cosecha para que tú hagas algo, porque si tú fallas, ese agricultor pierde la cosecha. Es razonable que existan dudas y pongan pegas. Nuestra labor es garantizar estos experimentos y garantizar que nos hacemos cargo si algo sale mal. Afortunadamente, estamos seguros de lo que hacemos.

-En vuestro caso, estáis ya aplicando tratamientos con drones.

-Sí, aparte del seguimiento de las cosechas y sanidad vegetal, intentamos inculcar al agricultor que eche a la tierra solo los productos que necesite. También hacemos tratamientos aéreos, pero que sean tratamientos de precisión que ataje los problemas en el punto determinado donde surgen los problemas.

-También trabajan en la lucha contra el camalote.

-Llevamos trabajando de forma desinteresada con la Plataforma SOS Guadiana desde los primeros vídeos que se hicieron, que fue cuando se llevó este tema a Bruselas. Aportamos la parte más técnica junto a Cicytex. Lo que hacemos es monitorizar el río para sacar toda la invasión de plantas que tiene, las ubicamos, las medimos y aportamos el porcentaje de plantas a lo largo del río.

-¿Es una agricultura tan precisa como se dice?

-Totalmente. Hablamos de controles centimétricos, es decir, podemos tomar puntos de control a cada centímetro, con lo cual estamos hablando de una precisión absoluta. Nosotros más que en agricultura de precisión, creemos en un lema que sería la agricultura inteligente, que sería que la tierra reciba lo que realmente necesita, nada más. Nos encontramos situaciones de un despilfarro de agua impresionante o riegos sectorizados que están muy mal montados. Y los aparatos ven lo que el ojo humano no puede ver.

-¿También puede servir contra la sequía?

-Echar agua donde se necesita, fitosanitarios donde hace falta, y nutrientes en la cantidad que necesite. Ese es el futuro. Si seguimos derrochando agua, echando nutrientes y fitosanitarios, además de los costes que tiene, llegará un día que no podamos cosechar porque no habrá nada. Se puede decir que se está derrochando una media de entre el 50 al 70 por ciento del agua que necesitan las fincas, cantidades enormes que se podrían ahorrar y que al final nos van a pasar factura. De hecho, una vez acabe la campaña, estamos preparando una jornada para hablar sobre los recursos hídricos y nuestra experiencia en el campo.

-Fuera de la agricultura, ¿en qué se puede aplicar el uso de drones?

-En temas forestales, inspecciones de plantas termosolares, medición de infraestructuras y obras públicas, también ingeniería de productos que llevamos al mercado. De hecho, en Agroexpo presentamos un proyecto de ayuda al seguimiento de los drones. Lo que hemos hecho es crear una visión estereoscópica, un producto único a nivel mundial que permite al dron navegar entre estructuras que de otra manera no sería viable. Un proyecto por el que nos dieron el premio a la innovación en Agroexpo.

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