UGT denuncia amenazas a trabajadores del campo para que renuncien a contratos fijos discontinuos

UGT denuncia amenazas a trabajadores del campo para que renuncien a contratos fijos discontinuos

El sindicato ha detectado que algunas empresas del sector obligan a sus empleados a hacerlo bajo la amenaza de ser despedidos

EFE

La Federación de Industria, Construcción y Agro (FICA) de la UGT ha denunciado que algunas empresas del sector agrario, entre ellas de Extremadura, obligan a sus trabajadores a renunciar a sus contratos fijos discontinuos, según ha apuntado en un comunicado.

La Federación ha solicitado una reunión urgente a la Inspección de Trabajo para «poner en su conocimiento estás prácticas intolerables» que, de momento, ha localizado en Extremadura, aunque recaba datos ante la posibilidad de que también ocurra en otras autonomías.

Alguna de las empresas analizadas, que se dedican a la siembra de frutas y hortalizas y a su posterior manipulación en distintas plantas de transformación, tiene centros de trabajo en todo el territorio nacional, han asegurado desde el sindicato.

En este sentido, ha recordado que en la actualidad la Inspección de Trabajo ha iniciado una campaña de conversión de contratos eventuales en fijos discontinuos en las distintas comunidades autónomas.

UGT FICA ha detectado la existencia de empresas del sector agrario que, ante la obligación de tener que convertir a los eventuales en fijos discontinuos, imponen a sus trabajadores afectados a firmar la renuncia a dichos contrato, bajo la amenaza de que ser despedidos.

Con posterioridad, estas mismas empresas comunican a la Inspección de Trabajo que son los trabajadores los que «voluntariamente» renuncian a dicho contrato, lo que les puede causar un grave problema en sus prestaciones, según la organización.

El secretario del sector agrario y hortofrutícola de UGT FICA, Emilio Terrón, ha afirmado que el sindicato «no va a consentir que lo que podría ser estabilidad para muchos trabajadores del campo se convierta, por las presiones y amenazas de algunos empresarios, en un coladero de despidos».

Sobre todo, cuando «algunas de estas empresas están recibiendo ayudas públicas para sus instalaciones actuales y para las que todavía están construyendo», ha remarcado.

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