El cava extremeño sigue creciendo y venderá 5,5 millones de botellas

Un trabajador de Bodegas Vía de la Plata, una de las cuatro de Almendralejo que producen cava bajo la denominación de origen, en el proceso final de embalaje. / BRÍGIDO

La calidad del espumoso dispara la demanda de un mercado que se consolida fuera de las fronteras nacionales

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

El espumoso extremeño no se detiene. A punto de cerrar 2017, con el punto fuerte de las ventas en este mes de diciembre, sigue mostrando un excelente pulso y tanto agricultores como bodegueros confirman que se volverá a superar la demanda de cava de Extremadura con la que se cerró la campaña pasada. Aunque los habituales pedidos de última hora no permiten afinar un dato más exacto, el sector regional de este singular vino tiene claro que se superarán los cinco millones y medio de botellas en el mercado. Es decir, como poco medio millón más que como concluyó 2016.

Todas salen de hectáreas de viñedo cultivadas exclusivamente en el término de Almendralejo, el único municipio extremeño autorizado para producir cava dentro de la denominación de origen protegida (DOP). Con sede en la localidad barcelonesa de Villafranca del Penedés, el consejo regulador de esta DOP está presidido por Pedro Bonet, que fue consejero delegado del Grupo Freixenet. En él se sientan representantes de las bodegas y de los productores de ocho comunidades autónomas: Cataluña, Aragón, Castilla y León, Extremadura, La Rioja, País Vasco, Navarra y Comunidad Valenciana.

La región ha pasado de 350 hectáreas para cava en 2013 a 1.365 ahora, aunque solo la mitad producen ya

Desde principios de este otoño el incremento de pedidos de espumoso se ha disparado en las bodegas de la región que hacen cava. Un gran epílogo a un año también excelente para los bodegueros almendralejenses, pero también para los productores que han aportado la uva necesaria.

En esta ocasión, los agricultores han visto realmente cómo se ha notado en sus bolsillos la diferencia de valor entre la uva blanca normal y la destinada a cava. A falta de la liquidación final de precios, a los agricultores de cava se les ha pagado su uva entre un 70 y un 80% más que a los viticultores de variedades no utilizadas para hacer espumoso, según la estimación realizada por las bodegas.

«El precio es muy interesante y también las perspectivas que hay a corto plazo. Los agricultores llevan años esperanzados con el cava y lo siguen estando a pesar de algunas cosas», admite Juan Jesús Rama, presidente de la Comunidad de Labradores de Almendralejo. Se refiere a la prohibición de sembrar nuevas hectáreas de viñedo para los próximos tres años que impulsa el consejo regulador de la denominación de origen. El Gobierno debe dar la última palabra en breve.

«Pagar bastante más a un agricultor que entrega uva para cava es lo normal. O debería serlo, aunque en otros años no haya habido gran diferencia. Es lo lógico cuando se elabora un producto de calidad como el cava extremeño, que tiene demanda y tiene mercado, sobre todo en el exterior», agrega Marcelino Díaz, propietario de una bodega que, bajo la marca Puerta Palma, es una de las cuatro almendralejenses que hace espumoso con sello de calidad. Díaz es uno de los históricos de la creación del cava extremeño a principios de la década de 1980.

Proceso

El cava, recuerda el bodeguero y enólogo, es un vino especial porque en su elaboración se utilizan técnicas complementarias que otros vinos no requieren. Es una clase específica de vino espumoso. Son aquellos que conservan en la masa líquida anhídrido carbónico, con una presión alta, superior a 2,5 bares.

Agrega que el anhídrido carbónico contenido en la masa ha de ser de origen natural, endógeno, producido en el propio proceso de elaboración. La forma de conseguir la presencia del carbónico es a través de una segunda fermentación en botella, realizada por el método denominado champennoise o tradicional.

Los agricultores de cava van a cobrar entre un 70 y un 80% más que el resto de productores

El primer cava extremeño se hizo en 1983 y, tras una dura batalla legal, consiguió casi un imposible: que estuviera dentro de una denominación de origen copada por industrias y agricultores catalanes. Eso sí, solo los vinos que se hicieran en el término municipal de Almendralejo. Hasta 1987 el Tribunal Supremo no resolvió un recurso contencioso administrativo que metía a Tierra de Barros y a Extremadura en el mapa español de este producto.

La zona de producción delimitada de la denominación Cava la integran 160 municipios de las provincias de Barcelona (63 localidades), Tarragona (52), Lérida (12), Gerona (5), La Rioja (18), Álava (3), Zaragoza (2), Navarra (2), Burgos (1), Badajoz (1) y Valencia (1) y son los únicos con plena capacidad legal para producir este tipo de espumoso y comercializarlo bajo ese nombre».

La DOP Cava cuenta con 36.110 hectáreas repartidas por el país. Unas 29.000 están en Cataluña. En Almendralejo hay 1.365, esto es, menos del 4% del total nacional. Además, menos de la mitad de ellas están en producción porque buena parte se han sembrado recientemente.

En su contexto

Ese dato de 1.365 hectáreas se ha conseguido en breve espacio de tiempo porque, por ejemplo, en el año 2013 solo había 350 hectáreas almendralejenses inscritas en la denominación. Dos años después, en 2015, eran 420 y el año pasado alcanzaron las 496 hectáreas. Un crecimiento vertiginoso auspiciado por la demanda del mercado y las autorizaciones gubernamentales para nuevos derechos de viñedos.

En cuanto a producción, el peso extremeño es aún menor dentro del conjunto español. Más pequeño que el porcentaje en hectáreas. En 2016 se alcanzaron las 245 millones de botellas de espumoso en España. De Extremadura salieron cinco millones (2% del total).

Con todo, el crecimiento de cava extremeño es espectacular en la última década y se ha abierto un hueco entre el consumidor que, por ahora, sigue creciendo. Aún no se ha topado con su techo, concluyen desde el sector.

«El mercado acompaña y la relación calidad-precio de nuestro cava es fundamental para eso»

«El mercado acompaña y la relación calidad-precio de nuestro cava es fundamental para eso» Evaristo de Vega | Gerente Bodegas Vía de la Plata

En 2004 Extremadura produjo 76.000 botellas de cava. Entonces era un producto prácticamente residual dentro de la producción vitivinícola regional. Pero al año siguiente se llegó ya a las 300.000 botellas. Y el despegue siguió de forma velocísima. En 2014 fueron ya 2,8 millones las vendidas. Y para este año la previsión más conservadora habla de esos 5,5 millones de botellas en el mercado aunque quizás se puedan superar con el empuje final del último trimestre del año.

«El cava extremeño aporta un valor añadido al sector vitivinícola y se están haciendo bien las cosas»

«El cava extremeño aporta un valor añadido al sector vitivinícola y se están haciendo bien las cosas» DIEGO NIETO | PROPIETARIO DE BODEGAS ROMALE

En el conjunto nacional, en el periodo 2007-2016 el cava español ha crecido 20 millones de botellas y ha consolidado su presencia en más de 130 países. La exportación es clave gracias a la buena evolución de los países terceros que, con un crecimiento de 4 millones de botellas, absorbieron el año pasado la caída de mercado europeo (2 millones) y del mercado interior (700.000).

Abriendo el panorama a la última década, el conjunto de los principales países aumenta en 24,5 millones de botellas (21,8%). Destacan los crecimientos de Bélgica, Francia, Japón, Estados Unidos, Países Bajos, Suecia y Finlandia. Sin embargo, decrecen los mercados de Alemania (-30,7%), Reino Unido (-18%) y Suiza (-16,3%). Son datos de la denominación de origen.

Planes de reestructuración

«Los viticultores se han metido en los últimos años en planes de reestructuración para poner variedades de uva para cava. Se está invirtiendo en ello. Considero que se está haciendo un gran trabajo y con prudencia», relata Diego Nieto, propietario de Bodegas Romale.

La bodega habla de colocar este año en el mercado unas 120.000 botellas de cava. Implica un leve incremento respecto a la campaña pasada. Hace dos años las previsiones de Romale hablaban de entre 70.000 y 80.000 botellas. Sobre esa horquilla comercializará ahora Bodegas Marcelino Díaz. Su estimación es de unas 75.000.

Más

«Unos dirán que son pocas, sobre todo si se compara con otras bodegas, pero para nuestras posibilidades no lo son. En todo caso se trata de un número muy ajustado para seguir manteniendo unos cánones de calidad y unos precios a la vez que mantener fidelizada la clientela», añade Díaz.

Bodegas López Morenas, con su marca Bonaval, alcanzará los 4,5 millones, con un incremento moderado de la producción respecto al año pasado. Es el principal productor y envasador de cava en Extremadura. También la mayor bodega de la región y una de las que más volumen de vino comercializa en España.

«Seguimos creciendo y tenemos capacidad para alcanzar los siete millones de botellas en un futuro próximo. Pero eso lo decidirá la demanda, aunque capacidad tenemos», relata David Díaz, su gerente. La industria vinícola López Morenas procede de Fuente del Maestre. Compró hace seis años Inviosa, que elaboraba el cava Bonaval y los vinos Lar de Barros. En julio del 2011, la conocida Inviosa cerraba tras un largo proceso concursal de casi tres años al no encontrar el apoyo de las entidades bancarias, sus principales acreedores.

Tipos de cava.
Tipos de cava. / HOY

Por último, el aumento más notable respecto a los últimos doce meses entre los embotelladores del cava extremeño llega por parte de Bodegas Vía de la Plata. «En los primeros diez meses de año hemos crecido un 87% respecto al mismo periodo del año pasado. La subida era del 90% en los primeros nueve meses», informa Evaristo de Vega, gerente de la industria que desde hace unos años es de la familia bodeguera de los Escaso, natural también de Fuente del Maestre.

Fue la que se quedó con la histórica marca Vía de la Plata que creó en su bodega Aniceto Mesías, uno de los padres del cava de Almendralejo. Este fue el primer espumoso que se fabricó en la región.

De Vega estima que venderá entre 700.000 y 800.000 botellas cuando se cierre este año. «Estamos en un momento dulce. Me refiero al cava extremeño en general. Por eso nos supone un importante impacto que se nos prohibiera sembrar más hectáreas durante los tres próximos años. Aquí en Extremadura las cosas se están haciendo con cabeza», finaliza.

Retos

Aparte del intento de freno al cava extremeño impidiendo la concesión de nuevos derechos de plantación, el sector considera que se encuentra ante dos retos claros. Uno es conseguir la desestacionalización del consumo, es decir, que no se agolpe en fiestas navideñas y en celebraciones como bodas o bautizos sino que se tome a lo largo de todo el año, «como se toman los vinos», matiza De Vega. El otro aspecto es intentar consolidar la exportación y aumentar el consumo nacional, en este caso, el propio extremeño.

«Nos falta ganar en cultura del cava. Me refiero a saber valorarlo y, por supuesto, a consumirlo y a hacerlo bien porque eso de que se pongan detrás de los postres.....», clama Marcelino Díaz. «¿A alguien se le ocurre tomar jamón empapado en chocolate?. Pues no, claro. Con el cava debe pasar igual. Se debe tomar para aperitivos y los platos importantes», remata.

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