El cava, para después del turrón

Una trabajadora de Bodegas Romale, en Almendralejo, sirve un cava en las instalaciones. ::/BRÍGIDO
Una trabajadora de Bodegas Romale, en Almendralejo, sirve un cava en las instalaciones. :: / BRÍGIDO

El Gobierno pospone la resolución de la nueva guerra del espumoso hasta principios de año mientras cunde el pesimismo entre el sector extremeño

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Pesimismo, sí. Resignación, en absoluto. Este viernes era la fecha límite en la que el Ejecutivo de Mariano Rajoy debía anunciar si permite o no el bloqueo al crecimiento del cava extremeño que le demanda el consejo regulador de la denominación de origen protegido Cava, controlado por productores y bodegueros catalanes. Pero el Ministerio de Agricultura se ha dado hasta principios de enero para comunicarlo.

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«Creo que la decisión que tomará nos perjudicará pero esto no se acaba aquí. Vamos a seguir peleando para evitarla», relata Juan Jesús Rama, presidente de la Comunidad de Labradores de Almendralejo. «Si se pensaban que en el cava Extremadura iba actuar como comparsa estaban equivocados. Con nuestra región han encontrado un durísimo hueso de roer», agrega Yolanda García Seco, directora general de Política Agraria Comunitaria de la Junta.

Parafraseando a Joaquín Sabina, Extremadura (agricultores, bodegas, partidos políticos y entidades de todo tipo) se agarra al lema de ‘nos sobran los motivos’ para plantar batalla legal a una iniciativa que ya se planteó el año pasado por el consejo regulador y fue tumbada finalmente. Lo hizo precisamente el Ministerio que dirige Isabel García Tejerina tras atender los argumentos presentados desde Extremadura y la Comunidad Valenciana, el segundo foco productor con más peso detrás de Cataluña.

 «Se han encontrado con Extremadura un durísimo hueso de roer. Lucharemos hasta el final»

«Se han encontrado con Extremadura un durísimo hueso de roer. Lucharemos hasta el final» Yolanda García Seco | Dtra. Gral de la PAC

Más limitaciones y política

Ahora, el consejo ha vuelto a presentar la misma propuesta aunque con solicitud de restricción aumentada: que se prohíba durante tres años en toda España la autorización de nuevas hectáreas de viñedos destinados a vino espumoso. Para ser exactos, lo que se demanda es que solo se permita sembrar 0,1 nuevas hectáreas más por año.

No solo se quiere frenar nuevas plantaciones sino que las que tiene derechos puedan destinarse a cava

En la práctica, es un bloqueo. Que no se permita que el cava extremeño, el más pujante en la última década en nuestro país, siga aumentado su producción, calidad y clientela. Se trata, además, del único vino que se embotella en su totalidad en Extremadura, tierra generalmente en la que miles de hectolitros son vendidos a granel.

La propuesta enviada a Agricultura conlleva otras prohibiciones de mayor impacto incluso que la de no autorizar nuevas plantaciones: que no se permita cambiar variedades de uva con destino a cava a aquellos agricultores que ya tienen derechos reconocidos por la Administración para hectáreas de viñedo.

 «Creo que el Gobierno tiene la decisión tomada pero es cobarde por las elecciones catalanas».

«Creo que el Gobierno tiene la decisión tomada pero es cobarde por las elecciones catalanas». Juan Jesús Rama | Comun. Labradores

«No hay motivos técnicos para adoptar decisiones que impidan que sigamos creciendo dentro de unos márgenes de calidad y lógica porque somos los primeros interesados en que no haya burbuja del cava», remacha David Díaz, gerente de Bodegas Bonaval, del grupo López Morenas. Es el mayor comercializador de espumoso extremeño. Bonaval podría llegar a siete millones de botellas en el mercado pero este año venderá 4,5 (de los 5,5 en total que saldrán desde la región), con el mercado nacional y el internacional a partes iguales como clientes.

«No podemos ahora cubrir la inmensa demanda de cava que nos ha llegado», admite. Se refiere a que las 1.365 hectáreas en Almendralejo (el único municipio extremeño autorizado para hacer ese tipo de vino) solo suponen el 4% de las hectáreas totales (35.000) de la denominación de origen Cava. Y hay que recordar que unas 700 de esas 1.365 hectáreas, la mitad, todavía no están produciendo porque se han sembrado recientemente.

Evaristo de Vega, gerente de Bodegas Vía de la Plata, introduce otro pensamiento que flota en el ambiente. «Solo pedimos que la decisión sea técnica y no haya otra motivación como, por ejemplo, la política para adoptar una decisión por parte del Ministerio», concluye. No obstante, De Vega confía en que no se admita finalmente el freno al aumento del cava regional.

Mientras, Rama no esconde su pesimismo. Tampoco ahorra críticas ante la decisión de posponer la decisión hasta pasado el núcleo duro de la Navidad..., y las elecciones catalanas del próximo jueves. «Vemos que el Gobierno es un poco cobarde. Lo que tenga que decir que lo diga cuanto antes. Creo que en el cava está actuando la política. Ahora prefiere no anunciar su decisión, dejar pasar el tiempo», enfatiza.

Inflexibilidad

Se refiere así a una información de ‘El País’ que dice que el Gobierno tendría decidido admitir no un aumento del 0,1% sino del 0,5%, lo que supondría unas 170 hectáreas por año. «Eso es una ridiculez, para empezar. Y que no se le olvide a la gente que esas posibles 170 hectáreas son a repartir entre las siete regiones que están dentro de la denominación de origen cava. Y en ningún lado está escrito que a nosotros nos corresponde un número seguro», añade el gerente de Bodegas Vía de la Plata.

Desde Extremadura se destaca en que realmente lo dañino no es que se quiera no autorizar nuevas hectáreas o se plantee una cantidad ínfima. Con esa fórmula de nuevas plantaciones autorizadas apenas se han puesto en marcha en Almendralejo unas 20 hectáreas al año para espumoso en las últimas campañas.

«Ahora mismo no podemos abastecer más a un mercado que nos demanda más cava»

«Ahora mismo no podemos abastecer más a un mercado que nos demanda más cava» David Díaz | Bodegas L. Morenas

La superficie extremeña para cava se ha incrementado notablemente en tres años porque eran 496 hectáreas el año pasado y 420 en 2015. Lo ha hecho porque fundamentalmente se ha permitido destinar hectáreas con derechos, que estaban produciendo con uvas que no iban para cava, a sembrar vides con variedades de espumoso. Es lo que técnicamente se llama replantaciones o derechos convertidos.

«Las restricciones en esos dos supuestos, que también son incluidas en la propuesta presentada por el consejo regulador al Gobierno, es realmente lo que más nos afecta. Pero tampoco se muestran flexibles en este aspecto», subraya García Seco. «Hay potencial de crecimiento del cava extremeño. El mercado lo dice», agrega.

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