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El precio de la tierra se empieza a recuperar

  • Según el Ministerio de Agricultura, hay una recuperación en los precios de la tierra, tras una caída continuada desde 2007. Subieron un 2%. En Extremadura solo ha subido un 0,2%, alcanzando un valor medio de 3.949 euros por hectárea

Sin querer echar las campanas al vuelo, se perciben cada vez más síntomas de que las cosas van mejor en la economía y también el sector agrario. Los datos hechos públicos por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente (MAGRAMA), obtenidos en coordinación con las comunidades autónomas, a través de la Encuesta de Precios de la Tierra 2014, muestran una recuperación en los precios de la tierra, tras una caída continuada desde 2007. El indicador de precio medio por hectárea se situó en 2014 en 10.127 euros, un 1,7% más que en 2013. A precios constantes, una vez aplicada la inflación, se incrementó un 2%, a pesar de que todavía no ha llegado al nivel de 2011, y mucho menos el máximo histórico de 2007. En el caso de Extremadura solo ha subido un 0,2%, alcanzando un valor medio de 3.949 euros por hectárea, un 39% del valor medio nacional. Habrá que esperar a los datos de 2015 para ver si es una tendencia sostenida, pero de ser así, el impacto de la crisis en el valor de la tierra habría tocado fondo y nos encontraríamos ya en un periodo de recuperación.

El valor de las tierras de labor oscila entre los 17.272 euros por hectárea en regadío y los 6.622 euros para el secano. En el caso del olivar las diferencias son sustanciales en función del destino y del tipo de explotación. Si se destina a transformación, el precio de la hectárea varía entre los 41.204 euros en regadío y los 18.487 euros en secano. En caso de que se destine a aceituna de mesa, su valor se mueve entre los 21.903 euros en regadío frente a los 10.120 en secano. En el caso del viñedo las diferencias son menores y, si éste se ubica en secano, el precio por hectárea asciende a 14.006 euros, mientras que en regadío solo se incrementa hasta los 19.044 euros.

Al margen de lo farragoso que pueda resultar este análisis numérico, la realidad es que diferentes indicadores marcan una tendencia de recuperación cada vez más clara. Hace unas semanas analizábamos el incremento de la renta agraria, ahora el aumento del precio de la tierra. Algunas organizaciones agrarias han recibido con mucha prudencia estos datos, dejando entrever un uso político de esta información, y poniendo en duda que estén correctamente analizados. Está claro que queda mucho camino por recorrer antes de llegar a los niveles pre crisis, si es que se alcanzan, pero hay pocas dudas de que las cifras macroeconómicas de este sector están mejorando. No obstante y para los más escépticos, no solo los datos oficiales han experimentado un cambio de tendencia, también los del propio sector. En este sentido un indicador bastante válido es el uso de fertilizantes, uno de los inputs de una explotación agrícola que primero se ve afectado en época de crisis, ya que el agricultor reduce e incluso suprime determinados abonados. De acuerdo con los datos aportados por la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (ANFFE), en 2015 el consumo de este input en España volverá a los niveles anteriores a 2008, con un volumen estimado de ventas que rozará los 5 millones de toneladas.

Hay que recordar que en 2008 se produjo una gran caída en el uso de los tres elementos básicos de fertilización: nitrógeno, fósforo y potasio; un descenso que continuó en 2009. La mala situación que ha vivido el campo llevó a muchos agricultores a reducir las labores de fertilización, aunque algo menos en el caso del nitrógeno, con un efecto más perceptible a corto plazo y una reposición mucho más necesaria. No sucedió lo mismo con el fósforo y potasio, cuya durabilidad en suelo es mayor.