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El veterano enólogo Manolo García en Viñaoliva. :: g. c.
El veterano enólogo Manolo García en Viñaoliva. :: g. c.

«Nos quedan todavía muchos mercados por abrir»

  • Manolo García es uno de los enólogos extremeños más experimentados y sus vinos han logrado 16 premios en los últimos tres meses

Manolo García es uno de los enólogos extremeños más experimentados, con un bagaje profesional de más de 30 años, y ahora uno de los más premiados.

Los vinos que elabora tanto en la cooperativa Viñaoliva, como en las cooperativas del grupo, a nivel particular, han logrado cosechar 16 premios en tres meses en concursos como el Mundial de Bruselas o el Mezquita de Córdoba.

¿Orgulloso por tanto reconocimiento?

Los premios me ayudan a pensar que quizás no estoy tan equivocado al elaborar los vinos. Creo que los galardones sirven para reconocer la calidad, y no debe estar mal cuando estamos logrando estos premios. Si la gente reconoce esa calidad es porque va en sintonía con el mercado.

¿Qué premios ha cosechado?

Hemos conseguido siete premios 'Mezquita' en Córdoba, 4 platas y 3 bronces; la cooperativa Santa Marta ha logrado 5 premios, 3 platas y 2 bronces con el Blason del Turra y el Valdeaurum; y la cooperativa del Entrín ha logrado un premio de plata con el 'Vega Herrera', que es un tinto joven, el Calamón.

¿Con ellos se vende más vino?

En el caso de la marca Zaleo, del grupo cooperativo, sí, porque es la que está más abocada a la venta. Y en las cooperativas base, dependiendo del grado de comercialización, le dan más importancia o menos. El participar en los premios es para ver la calidad que son capaces de producir, si tiene la calidad suficiente, es una especie de tabla de medición.

Además, sirve a los compradores para reforzar el haber escogido bien y es un argumento de venta para los que luego salen a vender a bares y restaurantes.

¿El porcentaje de embotellado es aún pequeño en Extremadura?

En el caso de Viñaoliva sí es una ayuda. En el año 2008 embotellábamos 5.000 botellas de vino y ahora son 2 millones.

¿Por fin supone una apuesta firme el embotellado en Extremadura?

En Viñaoliva, sí. En las cooperativas más pequeñas, no, el esfuerzo comercial lo tienen que hacer con Viñaoliva. Es como si tenemos cinco esfuerzos pequeños, que al unirlo se convierte en un gran esfuerzo, llegarán más lejos. Tampoco ese pequeño esfuerzo tienen por qué dejar de hacerlo cada cooperativa. Porque no es ningún esfuerzo comercial y logran un vino de calidad, que supone una satisfacción para el pueblo y para los agricultores.

¿Ha llegado la hora de despegar?

Bueno, ahora es un buen punto de partida. Las cooperativas, en líneas generales, están apostando por el grupo. Partimos de un producto excedentario y no es fácil, no depende todo de nosotros. Es un mercado que está globalizado y cualquier cosa que pasa en el mundo nos modifica el negocio. No todos tenemos que fabricar coches Mercedes, hay gente que consume otro tipo de coches y nosotros estamos ahí. Eso no quiere decir que nosotros no podamos fabricar Mercedes.

¿Qué futuro tiene el embotellado?

Sigue siendo la exportación. En Extremadura, si bebiéramos el vino que producimos cabemos a 200 litros por persona y año, y está en 15 o 20. O vas fuera o vas fuera.

¿A qué mercados mira Viñaoliva?

Nos quedan muchos mercados por abrir, todos en los que no estamos. Los rusos llevan tiempo comprando vinos, pero ahora nos compran, por ejemplo, por buscar nuevas zonas productoras. Los vinos son productos para clases medias, a medida que lo países emergentes consiguen una clase media más fuerte, es donde se demanda más vino.

¿En España, cómo se podría volver a aumentar el consumo de vino?

Primero pasa porque a las nuevas generaciones se les dé un producto que les agrade. Se está poneindo de moda el vino semidulce y puede ser la puerta de entrada para el consumo de vinos. Es un mercado tradicional, pero también se pueden buscar nuevos productos para llegar a nueva gente y que se vayan introduciendo en el mundo del vino.