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Prevenir genera empleo y frena la despoblación rural

La prevención de incendios cuando está gestionada de una manera eficaz supone evitar que los montes se quemen y, además, propicia la instalación de industrias para transformar los productos forestales, crea y mantiene puestos de trabajo en el sector, ayudando con ello a fijar la población rural.

Es la idea que mantiene Aeefor, desde la que se insta a la Junta de Extremadura a que cumpla la actual Ley de Prevención de Incendios en vigor, en todos sus extremos, buscando además fórmulas imaginativas con el fin de que los productos del monte se aprovechen de manera sostenible y los beneficios obtenidos de su transformación y comercialización, sirvan para financiar las labores, trabajos y actuaciones que, en materia de prevención, necesitan los espacios forestales para minimizar el riesgo de incendios.

«El combate contra los incendios, si se realiza desde la prevención, además de ser mucho más eficaz contra el fuego, es también el combate contra la despoblación, que es uno de los mayores males que sufre Extremadura», señalan.

Agravio comparativo

La ley actual es exhaustiva a la hora de establecer quién tiene las obligaciones y cómo debe acreditar su cumplimiento a la hora de prevenir y evitar incendios forestales, añaden, al tiempo que plantean: ¿cuántos terrenos forestales públicos cuentan con un instrumento de gestión aprobado y en vigor?

Respecto a los titulares privados, desde la asociación de empresas forestales, se reconoce que son muchos los que sí cumplen con su obligación legal frente al riesgo de incendios y que solamente algunos son los incumplidores, a los que consideran que la pretendida modificación del artículo 38 favorece en un agravio comparativo frente a los que sí realizan las tareas que legalmente se le asignan.