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Gonzalo Fernández en su finca de olivos. :: e. domeque
Gonzalo Fernández en su finca de olivos. :: e. domeque

«Con el regadío paliamos algo la vecería del olivo»

  • Es Ingeniero de Montes y cree que el olivar en la región tiene mucho potencial de crecimiento

  • Gonzalo Fernández de Córdoba Agricultor

Natural de Madrid, pero con raíces extremeñas, Gonzalo Fernández de Córdoba pasa estos días entre Villanueva de la Serena, donde tiene su olivar, y Don Benito, donde se encuentra la almazara de Casat a la que lleva su cosecha este Ingeniero de Montes.

¿Cómo llega a la agricultura?

De toda la vida. Esto es una empresa familiar, tengo casi 60 años, y mis hermanos y yo estamos en esto de siempre. Hace menos tiempo que estamos en el olivo, que lo pusimos en el 2008, cuando empezamos con la aventura del olivo. Nacimos en Madrid, pero esta casa es de mi familia desde tiempos de mis tatarabuelos. Procuro estar aquí siempre que hace falta, y ahora que estamos empezando la zafra estoy aquí todo el tiempo.

¿Cuántas hectáreas tienen de olivos?

Casi 60 hectáreas con unos 7.000 olivos. Un 80 por ciento de variedad picual y un 20 por ciento de arbequina. Habrá unos 250 olivos por hectárea.

¿Cómo se presenta la campaña?

Es una incógnita. Nosotros aún somos novatos en esto del olivo, tenemos casi 60 hectáreas de olivar en intensivo, y todavía no está al máximo de producción porque le quedan unos años de ciclo. El año pasado tuvimos 250.000 kilógramos y este año esperamos superarlo. Pero es un misterio aún, porque aquí alrededor unos dicen que tienen mucho y otros poco. La mayoría dice que poco, por lo que estamos expectantes.

¿Cuáles son las expectativas?

Tenemos esperanza de superar la cantidad del año pasado, porque el olivar tiene un año más y estamos creciendo hacia la madurez del olivo. Además al ser regadío hemos paliado un poco la vecería del olivar, pero aun así no tenemos ni idea, hasta que no tengamos todas las olivas en la almazara no podríamos saber.

¿Cómo ha influido el calor y la falta de lluvia?

Con el regadío puedes paliar lo de la lluvia, pero el olivo necesita calor en verano y frío en invierno. Por eso, lo que más echamos en falta es un otoño frío, las temperaturas que tenemos no son buenas para la oliva, porque no es lo normal.

¿En estos días, sí vendría bien algo de frío, no?

Muchísimo, sería fundamental para que aumentara el rendimiento y para que la oliva madurara en este tramo final. Pero no termina de llegar el frío.

¿Cómo es el proceso?

Nosotros trabajamos con Casat. De este modo, recogemos las olivas y todos los días llevamos un cargamento a la almazara, se pesan y a los pocos días nos dan el valor del rendimiento que da la oliva. Al final, tenemos un sumatorio de cargas con sus respectivos rendimientos y con el precio base de la almazara, tenemos el precio final.

¿Qué sistema de recogida utilizan y cuántas personas?

Con vibradores manuales y mantas en el suelo. Es el momento de mayor mano de obra y en estos momentos tenemos doce personas, divididas en dos equipos. Con ello, esperamos que acabemos en un mes aproximadamente, para Navidad.

¿Cómo ve al sector olivarero extremeño?

Con muchas esperanzas de una buena cosecha. Cuando hablo en la almazara, me dicen que hay noticias dispares, muchos son pesimistas. Va a ser interesante ver cómo se da la campaña, porque la del año pasado fue muy buena en Extremadura.

¿Y en cuanto a los precios?

Estamos expectantes también con eso, porque eso nunca se sabe hasta que no sale la cosecha andaluza, que es la que marca el precio. Pero para este año tenemos tranquilidad en ese tema, porque parece que el precio se sigue manteniendo en los niveles del año pasado.

¿Qué comparativa hace entre Andalucía y Extremadura?

En Extremadura está creciendo mucho la cantidad de hectáreas puestas en olivos, como por ejemplo nosotros. Además, esta región es perfecta para el olivar, al igual que Andalucía. Luego, la oliva tradicional andaluza es de secano y es de olivares muy antiguos. Mientras que aquí había menos tradición olivarera y se están colocando olivos más jóvenes, con sistemas de regadío. Por lo que ahora mismo, el olivar tiene más capacidad potencial de crecimiento en Extremadura.