Hoy

El sector primario extremeño, un 30% más inseguro que la media

EL Ministerio de Empleo y Seguridad Social ha hecho público un avance de los datos de accidentes laborales en 2016. Solo entre enero y agosto de este año se han producido 21.005 accidentes en el sector primario, incluyendo agricultura, ganadería, silvicultura y pesca. De ellos, casi 17.600 hay que imputarlos al agro. En total representa un 6,6% de los siniestros en todos los sectores, que han alcanzado los 316.154. Estos datos le sitúan bastante por debajo de la construcción, industria y servicios, al menos en valor absoluto. Sin embargo, si se analiza la Incidencia Media Mensual (IMM), en función de los afiliados a la seguridad social, la siniestralidad es mucho mayor. Este índice supera los 416 puntos para el sector primario, casi el doble que en el sector servicios y solo un 3,5% por debajo del industrial. En todo caso, muy por encima de la media del resto de los sectores, que supera ligeramente los 273 puntos.

Otros datos confirman el largo camino que queda por recorrer para mejorar la seguridad laboral en el sector primario y en el agrario en particular. Mientras que en el sector de servicios y en el industrial el porcentaje de accidentes graves o mortales es del 0,7% y 0,8% respectivamente, en el primario es el doble, un 1,6%, y un 1,4% si se circunscribe al agrícola y ganadero. Incluso, superan a la construcción, que se sitúa en el 1,3%

Pero más allá de la comparativa intersectorial, también es preocupante el incremento de accidentes. Se han producido 695 accidentes más en el sector primario que en el mismo periodo del año anterior, un incremento de casi un 3,5% En este aumento y de acuerdo con la importancia de los mismos, 43 han sido mortales y 296 graves.

En lo que respecta a los accidentes 'in itinere' o de camino o retorno a la actividad, 1.197 corresponden al sector primario, de los que 1.116 son agrarios. De estos, un 3,8% son graves o mortales, un incremento sustancial con respecto a los acaecidos en el trabajo y también muy por encima que en el resto de los sectores.

En Extremadura aparentemente los datos son algo más positivos, sobre todo porque no se ha producido un aumento de los accidentes, manteniéndose casi al mismo nivel, con 1.505, el 7,1% del total nacional. Llama la atención la gran diferencia entre provincias, con Badajoz, que centraliza el 75% de los mismos, frente a solo un 25% en Cáceres. Sin embargo, la IMM asciende a los 542 puntos, muy por encima de la media para toda España, lo que nos muestra una muy elevada incidencia por número de trabajadores y, por tanto, un mayor nivel de inseguridad en el agro de esta región, que se podría cuantificar en un 30% más que en el resto de España.

Sobre las causas de los accidentes laborales en el agro, son varios los motivos, de acuerdo con las conclusiones de diversos estudios realizados en los últimos años. Habría que desatacar la distracción, en estrecha relación con la rapidez a la que se realizan los trabajos. A ello hay que añadir la fuerte concentración estacional de las tareas del campo, con muy pocas horas de descanso en determinados momentos. En el mundo ganadero destaca la imprevisibilidad de los animales. Tampoco favorece la compleja orografía española y la atomización de muchas explotaciones, compuestas por gran número de fincas, lo que obliga a largos desplazamientos; si bien es cierto, que este último factor no es característico de Extremadura.

Parece claro que, a pesar de los incuestionables avances en la seguridad y salud en el trabajo, en las mejoras tecnológicas, en los recursos públicos y privados invertidos en formación, y un largo etc. todavía tenemos un sector con una siniestralidad muy elevada. El diagnóstico parece claro, no así la solución.