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Pedro Simón, en la ferretería que regenta. :: e.g.r.
Pedro Simón, en la ferretería que regenta. :: e.g.r.

«Navalmoral le debe mucho a los agricultores de la zona»

  • Pedro Simón Muñoz Ferretero,, Más de tres décadas lleva uno de los responsables de la Ferretería Morala en contacto con los trabajadores del campo

En treinta años, Pedro Simón Muñoz ha visto cómo ha ido evolucionando el sector en general y el agricultor, como cliente, en particular, no entendiendo que pueda imaginarse un futuro en esta zona sin la agricultura.

¿Desde cuándo lleva este negocio?

Pues hace 35 años, desde que tenía tan solo 15. Empecé con mi madre. Primero como bazar, vendíamos persianas, cortinas,... Poco a poco nos fuimos reconvirtiendo en lo que somos ahora y mi padre y mi hermano se unieron también.

Su contacto con los agricultores habrá sido continuo en esta zona...

Así es. Desde el principio, ya que siempre hemos vendido herramientas y demás. Y desde aproximadamente el año 1985 vendemos también repuestos para aperos agrícolas, riegos, etcétera.

En este tiempo, ¿cómo ha cambiado el agricultor que llega a la ferretería?

Principalmente vemos que el agricultor es cada vez más autónomo en el campo, hace más cosas y por tanto le ayudas más con todo tipo de máquinas. No solo las relacionadas directamente con la labor agrícola, como los riegos, sino también con el bricolaje profesional. Y cuando digo que son más autónomos me refiero a que cada vez son más echados para adelante a la hora de hacer cosas, además de que los precios de los artículos son más competitivos que hace años. Antes, por ejemplo, venían más a comprar azadas y ahora vienen más a llevarse máquinas de bricolaje profesional, como soldadoras, hidrolimpiadoras y radiales.

Por otra parte también ha habido mucha transformación en el perfil propio del agricultor que viene a comprar. Cada vez es más entendido y cada vez hay más competencia, imagino que como en todos los sectores. En nuestro caso, por ejemplo, hay vendedores que vienen de fuera, incluso desde Galicia, a visitar las fincas y venderles allí mismo los aperos.

¿Han bajado las ventas en la última década?

Sí, en el sector agrícola, bastante. Se nota que ahora hay menos explotaciones de tabaco y que las fincas que hay están más automatizadas. Hay máquinas para repelar, para cortar tabaco... Si con una máquina de estas, por ejemplo, tienes a 30 personas menos trabajando en tu finca, eso significa que no van a necesitar 30 pares de guantes, que nos van a necesitar 30 pares de botas... pero que conste que yo lo entiendo, porque es necesario que lo hagan así si quieren ser competitivos. No obstante, lo cierto es que la máquina desprestigia al hombre porque al final acaba quitándole su trabajo.

¿Considera que la zona, incluido Navalmoral, depende mucho de este sector?

Claro que sí, y además nosotros estamos agradecidos a los clientes de alrededor. A Navalmoral le han hecho mucho bien. Incluso muchos de estos agricultores han acabado comprando pisos aquí, han mandado a sus hijos a estudiar a los institutos de aquí, etcétera. Desde mi punto de vista los agricultores han influido e influyen mucho en la zona, en este sector y en todos. Vienen a hacer gestiones y recados y al final compran repuestos, alimentos, ropa, de todo.

¿Cómo sería el futuro de esta zona si se acaba el cultivo del tabaco?

Si se llegase a acabar del todo sería preocupante, y si no hay una alternativa, lo sería aún más. De hecho se está acabando poco a poco y ya se nota.

¿Hay alternativa factible?

No lo sé; no es algo que haya sopesado detenidamente, pero teniendo en cuenta las fincas disponibles, la infraestructura de riego que ya existe y la maquinaria tiene que haber un cultivo alternativo, algo, seguro. Si no hay alternativa, mal asunto. Es bien sencillo. Esos agricultores vienen a comprar a Navalmoral, y si no ganan dinero tampoco van a tenerlo para gastarlo.