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Mazorcas de maíz. :: brígido
Mazorcas de maíz. :: brígido

Un cultivo que aporta más de la mitad de la producción herbácea

  • Del millón de toneladas en Extremadura, 562.190 correspondieron al cultivo del maíz el año pasado

E n producción y en peso agrícola y social, el maíz es el principal cultivo herbáceo de Extremadura. En España, con datos de la última campaña, no lo es porque mientras el maíz dejó una producción total nacional de 4.176.324 toneladas, la cebada alcanzó los 6,8 millones y el trigo duro los 5,3.

En 2015 la producción nacional de cereales fue de 19.123.678 toneladas (con los consabidos 4,1 del maíz). Esto supuso una reducción de 128.132 toneladas respecto al año anterior (0,67%). La superficie fue de 6.267.330 hectáreas, o dicho de otra forma, 95.666 hectáreas más que en 2014.

Los datos de los cultivos herbáceos en Extremadura muestran una producción total de 1.055.676 toneladas (5,52% de la producción nacional, frente al 7,27% del año anterior). En 2014, el total fue más elevado, 1.398.069 toneladas, el mejor dato en al menos los últimos cinco años.

La superficie cultivada en la región extremeña en la campaña pasada fue de 307.422 hectáreas. Incluye en ellas trigo blando y duro, cebada, maíz, avena, centeno y triticale.

Solo el maíz, según Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura, dejó 562.190 toneladas en las 56.224 hectáreas sembradas el año pasado en el territorio regional.

Por su parte, el trigo blando contribuyó con 166.181 toneladas y el duro, con 13.576. La producción de avena supuso 135.613 toneladas; la de cebada, 112.104; el centeno dejó 703 toneladas y por último el triticale, obtuvo 65.308 toneladas de cosecha total.

Peso y transgénico

«El maíz es necesario. Mientras no se consiga otra alternativa, esta es la alternativa a otros cultivos», comenta, en una especie de juego de palabras Fermín Suárez, responsable de cultivos herbáceos de la antigua Unexca, la actual Cooperativas Agroalimentarias de la región extremeña.

El peso del maíz en nuestra región se evidencia, por ejemplo, en el hecho de que en 2014 la cosecha alcanzó las 716.554 toneladas y, aunque bajó algo en los tres años anteriores (2013, 2012, y 2011, con 679.250, 667.018 y 559.581 Tn, respectivamente), nunca ha dejado de ser referencia del sector agroalimentario extremeño. Ni tiene pinta de dejar de serlo a corto plazo a pesar de su delicada situación.

«Es un referente no solo de Extremadura sino de otros países en el regadío. Por eso las administraciones deben ponerse mano al asunto e impedir la continua caída de los precios. En Francia, su Gobierno ya está pensando la manera de ayudar a sus productores», agrega Ignacio Huertas, secretario general de la organización agraria UPA-UCE.

El descenso pronunciado de los precios y también ahora de la superficie y de la producción ha eclipsado en buena medida una polémica que giraba cíclicamente en torno a este cereal. Se trata del desarrollo. más o menos entusiasta en cada región, del maíz transgénico o del maíz modificado genéticamente (mg) en expresión utilizada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

«Apenas tenemos hectáreas en Extremadura de transgénico. Desde Acopaex, por ejemplo, hemos trasladado a nuestros agricultores la recomendación de no utilizar las semillas modificadas genéticamente para producir maíz. Y en mi cooperativa de Santa Amalia nadie hace maíz transgénico», resalta Domingo Fernández, presidente del grupo cooperativo Acopaex. En el grupo están 16 cooperativas de las dos provincias de la región y unos 2.000 agricultores. «No se trata de una práctica extendida. Los agricultores no la usan ni creo que la vean bien, ni por lo que significa para la propia agricultura extremeña ni para la rentabilidad de sus explotaciones», sentencia Huertas.

La superficie estimada de siembra de maíz modificado se ha incrementado en España desde 1998, con un importante crecimiento entre 2006 a 2008 y entre 2010 y 2012.

La regulación y autorización de semillas transgénicas están claramente reguladas en la legislación europea y española. Solo hay dos variedades autorizadas para su cultivo en el conjunto de la Unión Europea pero únicamente el maíz MON810, resistente a la plaga de taladro, se cultiva en territorio nacional.

De forma concreta, con datos del Ministerio de Agricultura, se aprecia un constante y persistente descenso de hectáreas en las que se usa la semilla transgénica en Extremadura. Así, en el año pasado, se alcanzaron las 9.827,35 hectáreas con el maíz MON810. Un año antes, en la campaña de 2014, el dato era de 13.814,76 hectáreas. Y en 2013 aún todavía la cifra era mayor, 16.979,12 hectáreas.

En 2012 y en 2011 las hectáreas aún superaban la barrera de las 10.000 en el conjunto regional (15.951,53 en 2012 y 10.566,83 en 2011). Mientras en 2010 las hectáreas de maíz transgénicos alcanzaban las 7.769,60 en la región y en 2009 se situaron en 8.730,31.