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Argimiro, con su perro y ante sus ovejas. :: f. h.
Argimiro, con su perro y ante sus ovejas. :: f. h.

«Si te organizas bien, no es difícil manejar 1.700 ovejas»

  • Este vecino de La Coronada ha sido reconocido por una fundación de Nueva Zelanda con el premio al ganadero emprendedor

  • Argimiro Rodríguez Villaroel Ganadero de La Coronada

Argimiro Rodríguez Villarroel nació en el pueblo de Tejerina, del municipio de Prioro, en la provincia de León, hace 64 años y es la séptima generación de mayorales en su familia. Empezó ayudando a su padre desde muy pequeño, que estaba de mayoral en la cabaña de Perales en La Coronada, y junto a él mamó el oficio.

De hecho, durante más de 20 años realizó la trashumancia desde Extremadura hasta los puertos de la Montaña de Riaño, en tierras leonesas. Pero a partir de 1991, su ganadería de 1.700 cabezas permanece estante en Extremadura, en concreto en la finca Fuente de los Romeros, en plena comarca de La Serena, entre los términos municipales de La Coronada y Campanario.

El pasado 11 de septiembre, la Fundación Vista Linda de Nueva Zelanda le entregó en la famosa Fiesta del Pastor, que se celebra en los Barrios de Luna de León, el premio al mejor ganadero emprendedor. Un reconocimiento que le llena de orgullo.

¿Qué ha supuesto este premio para usted?

Es un honor para mí y para mis antepasados recibir este premio. En mi pueblo, Tejerina, casi todo el mundo se dedicaba de alguna forma u otra al ganado y al pastoreo, por tanto para mí es un orgullo haber recibido este reconocimiento. La familia tanto de mi padre como de mi madre se sentirían orgullosos.

¿Qué ha valorado la Fundación para entregarle este premio?

Vinieron representantes a mi finca, y les gustó y valoraron la organización y el orden que había, así como el estado del ganado. A mí desde luego me gusta el orden y que esté todo limpio. No me gusta tener trastos por ahí tirados.

¿Cuántas personas están en la finca?

Somos tres, ya que me echan una mano mis primos. La finca es de unas 570 hectáreas y nos repartimos el trabajo. También llevamos labores del campo. De hecho, yo nunca había hecho nada de esto, y a los 55 años cogí un tractor para poder hacer la poca labor que tenemos y que mezclamos con las 1.700 ovejas merinas que tenemos.

¿Es complicado llevar tantas cabezas de ganado?

Hoy en día, si te organizas bien, no es difícil manejar este volumen de ovejas. Y menos teniendo unas instalaciones adecuadas. Antes, recuerdo cuando llegué aquí en 1968 que no había alambradas, teníamos que andar kilómetros y kilómetros detrás del ganado con el garrote en la mano. Hoy hay más facilidades para el manejo del ganado.

Además, con sus perros se ahorrará mucho trabajo también ¿no?

Yo tengo solo un perro carea, pero es muy bueno. Se llama 'Chispas', y es mis pies y mis manos. No hace falta que le señale nada, en cuanto le hablo ya sabe lo que tiene que hacer. Fíjate que me recoge hasta las gallinas.

¿Cómo es un día normal en su actividad ganadera?

Pues me levanto sobre las seis y media de la mañana. Primero me tomo mi café, luego abro las puertas y me doy una vuelta por las naves. Si hay corderos, hay que echarles de comer y ahora que no hay pasto, tengo que llevarles pienso a las ovejas. Aunque cuando más tarea hay es en la época de la 'pariera', que hay que atender a las ovejas muy bien.

¿Registra en esa época muchos partos múltiples?

Pues a doble paren entre un 25 y 35 por ciento de las cabezas que tenemos. Y triple también tenemos algunas, en torno al 1 por ciento.

Lo que si tiene esta profesión es que es muy esclava...

Sí. Tienes que estar todos los días del año pendiente y darle a diario una vuelta al ganado. Quizás por eso atraiga esto tan poco a los jóvenes, pues la gente de hoy en día quiere salir el viernes y olvidarse hasta el lunes. A mí me queda un año para jubilarme, pero seguiré pendiente de las ovejas mientras pueda.