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Juan Valetín Vaquero, junto a una de sus maquinarias. :: CEDIDA
Juan Valetín Vaquero, junto a una de sus maquinarias. :: CEDIDA

«Todo el ganado de leche es muy sacrificado»

Juan Valentín Vaquero, junto a una de sus máquinas.
Juan Valentín Vaquero, junto a una de sus máquinas. / Cedida
  • Juan Valentín Vaquero León, ganadero y agricultor, empezó a trabajar en el campo en la explotación familiar hace más de 20 años

Ganadero de profesión, Juan Valentín Vaquero León ha estado ligado al mundo del campo desde muy joven. Hace más de 20 años que comenzó a trabajar en la explotación familiar. Además, se puso en marcha la sala de despiece y la fábrica de embutidos y salazones Vaquero y León. Ahora, este torrecillano está dedicado, principalmente, a los animales, así como a la siembra, sin olvidarse de la otra parte del negocio. Su explotación está compuesta por cabras y cerdos. Además, hace unos meses, compró cabezas de vacuno para ampliar el negocio.

¿En qué consiste su explotación?

Las cabras son para leche. Una vez al año se crían y vendemos los cabritos. La leche la tenemos todo el año. Para ello, tenemos unos tanques de frío y la vendemos a una quesería que está cerca de nuestro terreno. Nosotros ni la tocamos. La explotación porcina está dividida. Por un lado, están los cerdos que engordo y que van a nuestra fábrica. Por otro, hay cerdos que se venden a un tercero para que los termine de cebar y los venda. En cualquier caso, son cerdos ibéricos. Por tanto, se crían sueltos en el campo.

¿Por qué ha decidido incorporar las vacas?

Ahora hemos cogido las vacas porque son animales que dan menos trabajo. Con las cabras, tenemos que estar pendiente todos los días. Nosotros ordeñamos dos veces en una jornada. Por tanto, necesitan mucha atención. No hay ningún día de descanso. Sin embargo, con vacas, les echas de comer y no hace falta que se esté pendiente de ellas. Tan solo necesitan una revisión. Es un ganado que da poco trabajo. Además, teniendo maquinaria para echarles de comer, es más sencillo. He comprado 14 novillas y un semental. Son para carne. Con el tiempo, quizá nos quedemos solo con el ganado vacuno y con el porcino. Reconozco que los cerdos también dan poco trabajo. Cuando empieza la bellota me puedo tirar días sin ver a los animales. Todo el ganado de leche es muy sacrificado. A pesar de ello, tenemos personal que nos ayuda.

¿Todo lo que se produce en el campo llega a la fábrica?

Los cabritos, por ejemplo, los vendemos fuera. Tenemos 350 cabras y en las parideras nos juntamos con muchos. Además, en la zona de Torrecillas no hay tradición de cabritos. Podemos quedarnos con algunos, pero la mayoría salen. Los últimos se vendieron a Plasencia, que son clientes míos de embutidos. Además de carnicerías venden a restaurantes. Aquí la tradición es el cerdo y el pollo. Con la explotación del cerdo nos abastecemos nosotros y, además, se venden en distintas poblaciones; subo hasta Talavera de la Reina y bajo hasta Mérida.

¿Cómo ha evolucionado el campo desde que empezó?

He dado un salto cualitativo. Desde hace cuatro años, el cambio ha sido muy grande. El primer paso fue comprarme un tractor. Hemos hecho una nave y contamos con una sala de ordeño, con todo nuevo. Además, se ha adquirido maquinaria. Me he metido de lleno, porque me gusta mucho el campo.

También se dedica a la agricultura, ¿qué productos siembra?

Siembro trigo, veza y avena. Esto es para el consumo propio para mi ganado. Además, gracias a esa adquisición de maquinaria hago paca y heno para la gente que no tiene esa infraestructura. De hecho, en verano no se para hasta por la noche, cuando ya no se ve. En este sentido, en muchas ocasiones, tenemos que hacer de mecánico para mantener los aperos en condiciones, porque si no se estropean.

¿Qué es lo peor del campo?

Lo peor es que no se tiene ningún día de descanso ni días de fiesta. Cuando damos vacaciones al personal que tenemos cogemos a gente para esos días. También hay que tener en cuenta que las cabras son animales muy delicados. No todo el mundo las entiende.

¿Cuál es la principal ventaja de que sea un negocio familiar?

Mi madre y mi hermana están metidas en el negocio. Mi padre también estuvo, aunque ahora se ha jubilado. Unos nos dedicamos a una cosa y otros a otra. Así se queda ese valor añadido. Yo, por ejemplo, estoy dedicado al campo y lo hago yo. La parte de la agricultura es cosa mía.