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Los jornaleros tienen cada vez más difícil sumar las 35 peonadas

Un jornalero trabajando en la recolección de la uva. :: HOy
Un jornalero trabajando en la recolección de la uva. :: HOy
  • El trasvase de parados de otros sectores, el pedrisco de este verano y la mecanización complican la renta de 67.000 trabajadores del campo

En el año 2011, uno de los más profundos de la crisis, en Extremadura 63.500 trabajadores se ganaban la vida en el campo entre explotaciones ganaderas, fincas y centrales de fruta y transformación. Hoy se superan los 67.000, según explica Laura Méndez, responsable del sindicato UGT de la rama agraria.

Las razones de este aumento ya se han analizado muchas veces en los últimos años. El campo ha sido un refugio para parados de la construcción, de la hostelería y hasta del comercio o para jóvenes que retornaron de la ciudad a los pueblos.

Ahora hay más gente dispuesta a recoger fruta, uva o aceituna por el desplome de otros sectores. En este contexto social hay quien opta por enlazar campañas y pagar su sello agrario de 86 euros al mes.

Con el sello al día, puede cobrar el subsidio o trabajar quince días al año en el pueblo con las obras de la Aepsa. El problema es que no hay trabajo para todos y los fondos de la Aepsa llevan cuatro años congelados.

Desde el sindicato UGT, Méndez recuerda que este año está siendo especialmente complicado para los jornaleros reunir las 35 peonadas mínimas que se exige para cobrar los 426 euros durante seis meses. Al excedente de mano de obra hay que sumar menos días de trabajo en el campo por las tormentas y el pedrisco de julio y una mecanización cada vez más generalizada que también resta jornales.

Ante estas dificultades, los representantes de los trabajadores creen que este año se debería ampliar el presupuesto de las Aepsa y rebajar el número de peonadas para el subsidio. Laura Méndez recuerda que detrás de las grandes cifras de producción agraria hay mucha gente que pierde su renta o sus ingresos anuales por cualquier imprevisto, de ahí que reclame más protección.

El efecto positivo de la mecanización es la incorporación de la mujer, lo que en cierto modo refuerza el componente social del régimen agrario. Francisco Rodríguez, de Comisiones Obreras, pone el ejemplo del tomate. En este caso, la demanda laboral ha pasado del campo a la planta. Antes se necesitaban cuadrillas para recolectar y ahora con las cosechadoras casi nadie, pero hay que seleccionar o envasar en las fábricas y cada vez hay más mujeres. En las empresas grandes, las que reclaman un millar de trabajadores, el 40% de la plantilla la forman mujeres, según este sindicalista.

Rodríguez insiste en el matiz social. Hay familias que tienen uno o dos miembros trabajando en el campo y el subsidio de dos durante los meses de inactividad supone un respiro para llevar mejor la espera del trabajo.

La reducción oficial de peonadas para cobrar el subsidio ya se adoptó el año pasado y en el 2012. En ambos casos se pasó de 35 a 20 peonadas.

En UGT creen que ahora también sería la mejor alternativa para paliar los efectos de las tormentas. Según el sindicato entre la primavera y el principio de verano se perdieron 165.000 jornales en las zonas de la Vegas Altas. Miguel Talavera ha insistido varias veces que este año es ya casi imposible en algunas zonas llegar al tope mínimo, lo que pone en riesgo la única vía de ingreso de muchas familias.

La Junta de Extremadura calculó las pérdidas en 11.700.000 euros y una merma directa de casi 170.000 jornales o peonadas de trabajo de campo y de 19.500 en las industrias de transformación. Los efectos lo sufrieron trabajadores de toda la región porque la campaña de la fruta suele aglutinar a personal de toda la región.

Al menos, los jornaleros han ganado una tímida subida salarial con el nuevo convenio firmado a finales de julio. Contempla una subida del 2,1 por ciento acumulada en los dos próximos años, 1% en 2016, 0,6% en 2017 y 0,5% en 2018.

El nuevo marco impulsará la creación de una tarjeta profesional agraria, similar a la de la construcción, para compaginar la lucha contra la siniestralidad laboral y facilitar la contratación.

60.000 jornaleros

Se trata de uno de los convenios más importantes de Extremadura por el volumen de asalariados a los que afecta 60.000 jornaleros y 10.000 empresarios dependen en la región ahora de este acuerdo.

Los sindicatos UGT y CC OO y las organizaciones agrarias UPA-UCE Extremadura, COAG y Apag Extremadura lo han suscrito. Asaja Extremadura no lo firmó porque entienden que ante la incertidumbre política se debería haber esperado a la formación del nuevo Gobierno en Madrid.

Miguel Talavera, uno de los firmantes por UGT, habla de los grandes olvidados . «Son los últimos en todo y parece que nadie se preocupa por sus derechos laborales».

Las contrataciones en el campo todavía siguen bajo muchas sombras a pesar de los esfuerzos de la inspección. El salario medio de lo que se cobra hoy en las faenas agrícolas roza los cuarenta euros por día, aunque varía en la categoría profesional y la actividad.

Un peón agrícola cobrará este año 706, 07 euros al mes. El que viene tres euros más mensuales y en 2018 llegarán a los 713 euros, según la tabla salarial que han firmado los representantes sindicales y los de las organizaciones agrarias. El tractorista sale por 718 euros y el manijero diez euros más. En la vendimia se pagarán 42 euros por una jornada de seis horas y media y en la recolección de la aceituna 39 euros.