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La cosecha de aceituna cae a la mitad

Recogida de aceituna de mesa en un olivar de regadío enclavado en una parcela situada en el término municipal de Mérida aunque pegada a Arroyo de San Serván. :: j. m. romero
Recogida de aceituna de mesa en un olivar de regadío enclavado en una parcela situada en el término municipal de Mérida aunque pegada a Arroyo de San Serván. :: j. m. romero
  • El calor extremo en verano y la ausencia de lluvia en septiembre confirman una pésima campaña que, sin embargo, aventura buenos precios

Después de una campaña excepcional llega el turno a otra que tiene toda la pinta de ser desastrosa. En el inicio de la campaña de la aceituna de verdeo (de mesa o de aderezo, según las diversas denominaciones) se confirman las peores previsiones para el sector olivarero extremeño. La cosecha será hasta un 50% inferior respecto al año pasado (Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura rebaja en principio el descenso al 40%). La disminución será tanto en la provincia cacereña, donde la variedad predominante y casi exclusiva es la manzanilla cacereña, y también en la provincia de Badajoz, donde la implantación aunque escasa del olivar de regadío (algo más de 1.000 hectáreas actualmente) puede matizar en algunos casos esta perspectiva. En este territorio predomina la carrasqueña.

Un verano especialmente cálido y la falta de agua en septiembre ha dejado un panorama muy complicado a los agricultores que ya se esperaban una mala cosecha por el fenómeno de la vecería, esto es, la alternancia de cosechas abundantes con otras muy reducidas, aunque no es algo que necesariamente se deba producir cada dos años. El olivo es un ejemplo de planta que tiene alta vecería. La tabla de salvación a la que agarrarse por el bajón de kilos recolectados está por confirmar pero se espera: unos buenos precios.

«Tuvimos el año pasado una cosecha récord pero la de este será desastrosa. Ni aunque lloviera mucho a corto plazo. No tiene solución. Si el año pasado una hectárea en Almendralejo podía dar 3.000 o 4.000 kilos de aceituna en este no pasaremos de los 500 kilos, y buscando muchos árboles», afirma tajante Santiago Prieto, gerente de la Comunidad de Labradores almendralejense, asociada a Asaja.

«La campaña venía buena pero las calores se la llevaron», sentencia gráficamente Bienvenido Iglesias, presidente de Acenorca, la cooperativa de segundo grado (esto es, en ella están integradas otras sociedades cooperativas) referente en la provincia de Cáceres en el sector de la aceituna de mesa. Acenorca maneja cada año unos 7 u 8 millones de kilos de aceituna, pero su actividad y su estabilidad como empresa agroalimentaria se ha afianzado desde hace un año tras la entrada de Grupo Cazorla, y la ayuda de Cajalmendralejo y Avante.

«Solo hace falta darse una vuelta por el terreno y ves que hay mucha hoja y poco fruto. Ahora hay que esperar que al menos tengamos unos precios buenos», finaliza Antonio Prieto, responsable del sector del olivar de la organización agraria UPA-UCE, a la hora de realizar un somero balance del inicio de campaña.

La campaña ha arrancado con retraso por falta de lluvia

La campaña ha arrancado con retraso por falta de lluvia / J. M. Romero

Datos

Extremadura aporta, en función de los resultados de cada año, cerca del 20% de la aceituna de mesa española, un sector que está copado por Andalucía. En cuanto a superficie, aglutina un 14% de la superficie nacional del olivar destinado a mesa, por detrás de nuevo de Andalucía, con el 84% del total nacional.

Según datos de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura, la producción durante la pasada campaña 2015/2016 alcanzó las 127.275,5 toneladas. Extremadura fue el segundo productor nacional de aceituna de mesa. Las parcelas extremeñas aportaron el 21,1% de la producción española, después nuevamente de Andalucía, con un 77,1%.

Dos campañas antes (la 2013-2014) se cogieron 130.961,8 toneladas de aceituna de mesa en Extremadura. Una campaña después llegó un descenso apreciable al situarse en 89.500,2 toneladas.

La previsión de Cooperativas para esta campaña es de un descenso de un 40% al menos respecto a la producción del año pasado, y se estima una producción de entre 76.000 y 80.000 toneladas en la región. Previsión que la mayoría de los consultados por HOYAgro consideran demasiado halagüeñas. Dan por hecho que serán bastantes menos las toneladas que se puedan cosechar.

Así, la estimación de Asaja habla de 28.000 toneladas de carrasqueña y de 25.000 de la manzanilla cacereña. Para toda España no se sacarán más de 500.000.

Mientras, Interaceituna (Organización Interprofesional de la Aceituna de Mesa), pensaba a finales de agosto que la campaña nacional alcanzará las 536.000 toneladas.

Para Extremadura coincide con Asaja en la previsión de la variedad carrasqueña pero concluye que habrá más de manzanilla cacereña, 27.000 toneladas.

En esta campaña, la reducción de la producción es sensiblemente más acusada en las fincas extremeñas que en las sevillanas, cordobesas o malagueñas.

Además, la recolección apenas ha arrancado también por los contratiempos meteorológicos, en la línea de otras campañas agrícolas que también comenzaron con retraso, y esperando la llegada de unas lluvias para que engorde el producto que los modelos meteorológicos no pronostican a corto plazo.

Aceituna de la variedad carrasqueña

Aceituna de la variedad carrasqueña / J. M. Romero

Verdear

«Existe la certeza de que hay poca aceituna pero no sabemos realmente el impacto de ese descenso. No sabemos finalmente lo que se va a verdear», expresa Juan Carlos Durán, presidente de la sectorial de la aceituna de mesa de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura y también presidente de la cooperativa San Isidro de Aceuchal, a 8 kilómetros de Almendralejo.

«Nos esperábamos que después de un año tan bueno hubiera otro malo, pero quizás este viene peor de lo que podíamos pensar. Si hubiera llovido algo en septiembre se podía haber medio arreglado», agrega Durán.

Si en otras ocasiones a mitad de septiembre ya estaban abiertos los puestos de recepción, en esta ocasión no ha sido así. En el recién terminado septiembre solo ha habido actividad en el campo en las explotaciones de olivar de regadío, donde además se desarrollan otras variedades a las que normalmente están implantadas en la comunidad autónoma.

En las parcela de secano, que son mayoritarias en la región, se ha decidido esperar en busca de una ayuda en forma de agua que no llegó en los últimos diez días del mes pasado y que tampoco se percibe en esta semana.

En la provincia de Cáceres, casi toda la aceituna es manzanilla y casi toda es de secano. Y casi toda la producción olivarera se destina a aderezo. El año pasado, cuenta Bienvenido Iglesias, se llegaron a pagar de media 50 céntimos de euro por kilo y las previsiones son favorables.

«Los precios son un misterio cada año pero ¡qué menos que se pague lo mismo que en el año anterior! Y más cuando apenas hay aceituna», exclama el presidente de Acenorca, que tiene su sede en Montehermoso y donde están agrupadas quince cooperativas de la provincia cacereña y una sola de la de Badajoz.

En la provincia de Badajoz se paga habitualmente más que en la cacereña, resalta Antonio Prieto, de UPA-UCE, porque el calibre del producto y su rendimiento son más elevados. Y casi todas las aceitunas pacenses son de lo que técnicamente se llama doble aptitud. Esto es, la aceituna valen tanto para consumo directo (aceituna de mesa) como para la producción de aceite.

El verdeo genera una importante mano de obra

El verdeo genera una importante mano de obra / J. M. Romero

Precio razonable

La zona de influencia de Almendralejo, en el centro de la provincia pacense, focaliza la actividad en estos días. La aceituna de Tierra de Barros va en su gran mayoría con destino a verdeo.

«Todos los años se sopesa si dejarla para aceite ante la previsión de buenos o mejores precios. Este año parece que efectivamente va a ser así pero mi impresión es que se va a coger ya mucha aceituna porque el precio de verdeo también será bueno y porque muchos agricultores prefieren cogerla ya antes de que se meta el rebusco de por medio», comenta Santiago Prieto, de la Comunidad de Labradores.

Prieto aporta otra reflexión. «Mi experiencia profesional (lleva trabajando 16 años en la Comunidad de Labradores) me dice que si el aceite vale dinero, la aceituna de verdeo también. El año pasado se llegaron a pagar 72 céntimos/kilo por la de verdeo y a día de hoy las previsiones son igualmente buenas. Lo mismo ocurre para la aceituna de almazara, aunque aún nos falte tiempo para confirmarlo. Pero todo apunta a que también tendrá un precio interesante».

«Ahora mismo no hay nada que invite a pensar que se va a pagar menos que la campaña pasada», tercia Juan Carlos Durán. «De hecho, no hay motivos para pensar que eso no vaya a ser así. Como mínimo, el precio se mantendrá o incluso subirá un poco», concluye el representante de la sectorial de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura.

El también presidente de San Isidro de Aceuchal subraya que «solo coger la aceituna de verdeo cuesta, por el tema de jornales, entre 38 y 42 pesetas y que se pagara el año pasado 120 pesetas es el precio lógico para cubrir los costes y que el agricultor tenga una rentabilidad mínima. Que nadie se lleve a engaño. Cobrar 120 pesetas (0,72 céntimos de euros) por kilo de verdeo no es un gran precio sino un precio aceptable».