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Fernando Baquero . :: g. c.
Fernando Baquero . :: g. c.

«Yo vendo casi todo, pero cuesta con los caracoles»

  • Fernando Baquero regenta una granja de cría de caracoles

  • Atraído por el auge de la cría de caracoles, decidió poner una granja hace tres años y ahora estudia cómo sacarlos al mercado ya cocinados

Pintor de profesión, ante el temor a que la crisis se siguiera recrudeciendo en el sector de la construcción, Fernando Baquero decidió embarcarse en algún otro negocio que le permitiera una economía de apoyo al sustento familiar.

Pensó en la instalación de placas fotovoltaicas, pero desistió y «bendita la hora», recuerda ahora. Así fue cómo se interesó por la cría de caracoles, atraído por las voces que apuntaban a que se trataba de un negocio en auge, dada la gran demanda a nivel mundial.

Sin embargo, con casi tres años cumplidos del negocio, reconoce que no es oro todo lo que reluce.

¿Por qué, Fernando, no va el negocio bien?

Sí, el negocio no va mal, pero desde luego con una granja de caracoles pequeña, como la mía, de unos 1.500 metros cuadrados, no te da para vivir, es un apoyo, pero nada más.

¿Y la inversión ha sido elevada?

Pues la verdad es que sí, de unos 60.000 euros, y eso que el terreno es de mi familia. Y todo sin ayuda económica de ninguna administración, no he pedido ninguna subvención.

¿Cómo llegó a tomar esta decisión?

Pues escuché lo de los caracoles y me empezó a interesar. Leí que en Ciudad Rodrígo había una granja donde impartían unos cursos para la cría y me apunté. Estuve allí tres o cuatro días aprendiendo y allí mismo te vendían todo el material para montar una granja.

¿Y se vende bien el caracol?

Se vende, pero cuesta mucho trabajo. Yo vendo en muchos pueblos, pero cuesta venderlos. En Almendralejo sí tengo una clientela grande, de bares y restaurantes.

¿Y qué mercado tiene el caracol?

Ahora sólo lo puedo vender el caracol vivo, entonces la única salida es en pescaderías o a bares y restaurantes. Y claro, no duran muchas semanas vivos, así que el producto se estropea pronto. Por eso estamos preparando para poder venderlos cocinados, así lograríamos que el producto procesado dure más o menos un año. Así podría venderlos en tarros a supermercados y sería más rentable.

¿Y qué trámites lleva?

Uff, no me hables. Llevamos más de ocho meses en trámites. Lo que pasa es que como es un producto nuevo, pues lo está llevando el Instituto Intaex de Badajoz. Ellos son los que están haciendo los estudios sobre las muestras, los productos que lleva el cocinado, la caducidad, que ha de medirse en tiempo real. Porque no queremos aplicarles aditivos, queremos que sea un producto natural, así que ellos están probando a ver si se pueden pasteurizar, para que dure más el cocinado.

¿Pero eso requerirá más inversión?

Sí, yo ya tengo montada la cocina industrial. Ya tiene el visto bueno de los veterinarios de la Junta de Extremadura, del Ayuntamiento, ya tengo todos los permisos. Pero vamos a ver si así incrementamos los beneficios, porque se podrían vender mejor.

¿Y a cómo se vende el kilo de caracoles?

Pues a unos 7 u 8 euros el kilo, pero en primavera, que es cuando más producción hay, baja a unos 5 o 6 euros el kilo; y si lo podemos vender cocinado, pues ya subiría a algo más.

Y una granja de caracoles, ¿necesita mucho tiempo?

Pues la verdad es que sí, estás siempre liado, porque hay que desinfectar todos los meses; hay que cuidar el trébol, que es lo que comen y quitar la mala hierba que no lo deja crecer; hay que regar mucho, hay que echarle pienso todos los días, darles abono.

¿El caviar del caracol es un mito?

Le llaman caviar a las huevas de caracol, pero ese mercado es aún más selecto y requiere de otro tipo de granjas, porque se crían en mesas, no en la tierra.