1.300 millones de tapones de corcho extremeño al año

Tapones de corcho en una industria de San Vicente de Alcántara:: HOY /
Tapones de corcho en una industria de San Vicente de Alcántara:: HOY

La región, con San Vicente de Alcántara como gran foco, acapara el 10% de la producción mundial y se mantiene como referente de calidad

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

El sector corchero mantiene sus constantes vitales. La crisis y la feroz competencia de otros productos de menor calidad no han conseguido dejar de lado al tapón de corcho extremeño, que sigue gozando de su condición de referente de calidad. También mantiene su peso cuantitativo. El 10% de la producción mundial anual de tapones de corcho salen de Extremadura y, en su inmensa mayoría, de la localidad pacense de San Vicente de Alcántara. En números redondos, significa 1.300 millones de tapones . Portugal sigue siendo el rey mundial en ese subsector agrario de enorme peso en diferentes comarcas de la región.

Extremadura, con 250.000 hectáreas de alcornoque, es la segunda productora de corcho de España. Según datos de la Junta, el año pasado se alcanzaron las 24.000 toneladas. Andalucía alcanzó las 39.763. La tercera comunidad autónoma, a muy larga distancia, es Cataluña, con unas 4.000 toneladas.

El dato regional de 2016 mejora en casi 4.000 toneladas la cifra que se obtuvo de los alcornocales extremeños en 2015 (fueron 20.700 toneladas). La previsión es que este año cierre con unos números muy similares a los del año pasado aunque seguramente sean mejores.

«A lo mejor habrá un poco más de producción, unas 25.000 toneladas pero es algo difícilmente de asegurar hasta dentro de unas fechas. En todo caso, no está mal», relata Joaquín Herreros de Tejada, presidente desde hace unos meses del Clúster del Corcho de Extremadura y de Agrupación Sanvicenteña de Empresarios del Corcho (Asecor). Esas 25.000 toneladas, en mano de obra, suponen unos 30.000 jornales.

En Asecor, creada en 1980, se agrupan un total de 24 empresas extremeñas, con una plantilla de 384 trabajadores. Según sus datos, existen otras 25 empresas corcheras en Extremadura que no son asociadas de Asecor, por lo que el total de empresas asentadas en nuestro territorio puede estar en torno a las 50.

La industria ha pagado esta campaña a los productores de corcho entre los 60 y los 120 euros el quintal castellano (46 kilos), según la calidad y modalidad del corcho. Un precio más elevado, entre uno 8 y un 10% que en el ejercicio anterior, según las estimaciones de Ángel García Blanco, presidente de Asaja Extremadura.

«En los últimos años la demanda de tapones de corcho no ha variado. Hay una cultura que lo vincula a la calidad como cierre de vinos o cavas y eso es muy positivo. Con todo, la amenaza de tapones sustitutivos a los de corcho (de plástico o de rosca) ha obligado a que el sector del corcho reaccione para ajustar mejor sus estándares de calidad a los que pide el consumidor. El sector está evolucionando en función de cómo son las necesidades de los mercados cada vez más exigentes», remata Herreros.

La calidad del corcho, analizada por la porosidad y el calibre, hace que 13.000 de los 20.000 millones de botellas que se tapan cada año recurran al producto que se saca del alcornoque, según apunta el presidente de Asecor. «El volumen global de tapones vendidos no parece haber variado mucho en los últimos años pero sí va variando el mix de tipologías», concluye.

Herreros concreta que se refiere a todas las categorías de tapón de corcho que conocemos. Esto es, tapón natural de una pieza (en diferentes calidades), tapón natural colmatado, tapón tecnológico microaglomerado, aglomerado o multipiezas....«Cuando digo que está variando el mix de tipologías me refiero a que varía la proporción de cada una de estas variantes de tapón en el conjunto de tapones de corcho», dice.

Junto con el Cicytex (Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura) y otros socios, Asecor forma parte de un grupo operativo que está desarrollando un proyecto para modernizar los trabajos de extracción de corcho con tecnología más avanzada.

Se pretende conseguir un equipamiento «compatible con las restricciones del trabajo en campo y permita un mejor rendimiento y un menor daño al árbol, pensando en un futuro en el que probablemente pudiera haber menos especialistas de saca tradicional».

De otra parte, la semana pasada, propietarios de alcornocales, industrias, profesionales forestales, administraciones, universidades y centros tecnológicos de distintas comunidades defendieron la creación de una mesa sectorial nacional o una organización interprofesional que aglutine a todos los actores vinculados al sector del corcho.

Desde la Junta se apuesta por esta entidad para garantizar sus sostenibilidad a largo plazo y hacer frente a los problemas del sector como la escasa regeneración natural de los montes, masas envejecidas, mayor incidencia de plagas y enfermedades como la seca o la culebrilla y el aumento de los incendios.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos