Madrid, 10 ago (EFE).- La ola de calor que azota a Madrid y al resto de España puede convertir, según la hora del día, un paseo por la capital en una actividad arriesgada, por lo que muchas personas deciden quedarse en casa o entrar en algún establecimiento con aire acondicionado antes que pasear o hacer actividades al aire libre.
Como ya anunciaron las previsiones meteorológicas, los termómetros se han disparado hoy y han alcanzado los 43 grados en el centro de la capital a primera hora de la tarde, y entre los principales elementos utilizados para combatir el calor se encuentran las gorras, los sombreros y los paraguas a modo de sombrilla.
Muchas de las personas que se encuentran en Madrid en agosto están en la capital por motivos de trabajo, por lo que sus obligaciones no les dejan demasiado tiempo libre para visitar piscinas o hacer escapadas a lugares más frescos, como la sierra o el campo.
Una correcta hidratación, el uso de protección solar y no salir a la calle en las horas centrales del día son algunos de los consejos que los madrileños intentan seguir para evitar episodios de deshidratación, lipotimias o quemaduras en la piel provocadas por el sol.
Más arriesgados son los turistas que han llegado a nuestro país durante esta ola de calor, quienes deben aprovechar prácticamente todo tiempo del que disponen en su destino vacacional para visitar museos y monumentos al aire libre.
La mayoría de ellos se refrescan y alivian la sed a la sombra entre visita y visita, y reconocen que las temperaturas durante estos días están siendo "fuertes" en la capital.
A pesar de todo, también hay quien resulta beneficiado de este incremento de grados en los termómetros, como es el caso de los quiosqueros y vendedores de los puestos de helados y refrescos.
Uno de ellos, Gustavo Pérez, que regenta un punto de venta de helados, agua y refrescos en la madrileña plaza de España, ha explicado a Efe que la gente consume una mayor cantidad de estos productos cuando suben las temperaturas y, sobre todo, en las horas centrales del día, entre la una y las seis de la tarde.
Sobre todo, se consumen agua y helados de hielo: "La gente deja de lado los sabores de crema y compra más polos", que resultan más refrescantes.
Además, el agua se convierte en el uno de los productos más demandados, ya que la gente se lleva varias botellas, "para tomar, para llevar y para después por si acaso". EFE