Marcel Gascón
Bucarest, 3 ago (EFE).- Los rumanos comenzarán este fin de semana sus vacaciones de verano sin saber si su presidente electo, Traian Basescu, está destituido o puede completar su segundo y último mandato, que acaba en 2014.
El Tribunal Constitucional (TC) decidió el jueves aplazar hasta el 12 de septiembre su decisión sobre la validez del referéndum del pasado domingo sobre la destitución de Basescu, si bien hoy ha reprogramado esa sesión para el 31 de agosto.
Las cosas parecían claras después de la consulta sobre el cese de Basescu, a quien el Parlamento dominado por la coalición de Gobierno socialdemócrata y liberal llevó ante el pueblo bajo la acusación de violar repetidamente la Constitución.
Un 87 % de quienes votaron se pronunció a favor del cese de Basescu, pero sólo votó un 46 % del censo, por debajo del quórum de la mitad más uno marcado por el Tribunal Constitucional y aceptado por el Gobierno.
Basescu, sus seguidores y sus aliados políticos de centroderecha celebraron la vuelta del presidente electo al poder.
"Los rumanos han rechazado el golpe de Estado", dijo Basescu sobre el intento de destituirle, percibido en Bruselas como una amenaza para el Estado de Derecho por parte del Gobierno del primer ministro socialdemócrata, Victor Ponta.
Entretanto, Ponta ponía en duda la legitimidad de Basescu para continuar, y remitía a la decisión del TC cuando le preguntaban si valía el referéndum.
El TC habló el jueves y sorprendió a todos.
Después de una sesión maratoniana de más de doce horas, la corte aplazó su decisión sobre el referéndum hasta después de la vacaciones.
La razón, que las informaciones recibidas del Instituto Nacional de Estadística (INS) y la Oficina Electoral Central (BEC) sobre el censo electoral utilizado para el referéndum son contradictorias, y el tribunal ha pedido al Gobierno que revise las listas durante el mes de agosto y se las vuelva a enviar para tomar una decisión.
Se trata de saber, en definitiva, qué porcentaje del censo electoral suponen los más de ocho millones que votaron, y si se alcanzó el quórum y Basescu es o no destituido.
"Todo se ha basado en datos falsos", dijo a los medios a su salida de la sesión la juez del TC, Aspazia Cojocaru.
Según el censo utilizado por el Ministerio del Interior en la consulta, más de 18 millones de rumanos estaban llamados a las urnas el pasado domingo.
Y según los datos preliminares del censo de población de 2011 del INS, que no está finalizado y no se puede utilizar, Rumanía tiene 19 millones de habitantes.
El primer dato no se ha actualizado y está en línea con el penúltimo censo de población, de 2002, que daba a Rumanía 22 millones de habitantes.
Nadie en Rumanía creía que hubiera 18 millones de rumanos con derecho a voto, pero con estas listas se hicieron las elecciones locales de este mes de junio y nadie lo ha impugnado hasta después del referéndum.
Tras conocerse los bajos resultados de participación, la coalición gubernamental aseguró, basándose en datos del INS, que el número real de votantes es de entre 15 y 16 millones, un censo sobre el que se haría efectiva la destitución de Basescu en el referéndum, y presentó en este sentido una reclamación ante el TC.
Ponta ha pedido a todos los alcaldes que rehagan correctamente el censo electoral de cada localidad, una misión difícil con menos de un mes de plazo y con la cabeza de Traian Basescu en juego.
Y mientras los ediles verifican quién ha muerto y quién ha pasado a votar desde Castellón o la periferia de Roma, el socio liberal de Ponta, Crin Antonescu, asegurará la presidencia interina.
La inestabilidad institucional no ayuda a Rumanía a capear la grave crisis económica que atraviesa, y en la que el primer ministro negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) las reformas pactadas a cambio de crédito.
A su vez, el Banco Nacional tratará de frenar la caída continuada de un leu que bate cada día de crisis récords mínimos históricos frente al euro.EFE