París, 20 jun (EFE).- La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) denunció hoy las condiciones en las que malviven los inmigrantes en Libia, hacinados en campos de refugiados a merced de milicias descontroladas y víctimas de prejuicios racistas.
"Mujeres, niños pequeños, menores solos y personas con necesidad de asistencia médica se encuentran entre los detenidos" en cinco campos de refugiados en las zonas de Trípoli, Gharyan y Bengasi en los que la FIDH ha realizado una investigación sobre el terreno, informó esa organización con sede en París a través de un comunicado.
Los inmigrantes son arrestados cuando atraviesan los puntos de control o en sus propias casas y aquellos a los que se considera "ilegales" son trasladados a campos gestionados por las brigadas libias "más allá del control de las autoridades", en los que viven "en condiciones deplorables".
"La situación en el país no se ha estabilizado aún y no hay un poder central capaz de gobernar todo el territorio, por lo que grupos de milicianos e individuos aislados han decidido ser ellos quienes gestionen el trato a los inmigrantes, fuera de cualquier marco legal", subrayó la FIDH.
La investigación sobre el terreno de esa organización mostró además que existe un "clima general de xenofobia" y actos racistas contra los africanos negros.
"Acusados durante el conflicto de ser mercenarios que luchaban para (Muamar) Gadafi, siguen siendo víctimas de prejuicios, acusados de traer enfermedades, drogas y criminalidad al país", agrega el informe.
Los refugiados de Eritrea, Etiopía y Somalia "no tienen ninguna protección y sobreviven en las condiciones legales y sociales más vulnerables, sin residencia o permiso de trabajo", añade la FIDH.
Por ello, intentan alcanzar territorio europeo en busca de la "protección y la asistencia a la que tienen derecho legal", aunque se les niega el acceso a Europa.
Otro de los grupos que vive en "condiciones de extrema inseguridad" es el de los habitantes de la ciudad de Tawargha, continúa el estudio.
"Acusados colectivamente de conspirar para el régimen de Gadafi y de crímenes contra la población de Misrata -bastión rebelde durante el conflicto armado-, los habitantes de Tawargha escaparon en busca de refugio, especialmente a Trípoli y Bengasi, donde actualmente viven en campos, sin apenas salir a la calle por miedo a las persecuciones, asesinatos y otro tipo de violencia cometidos por las milicias armadas de Mistata que buscan venganza", dice la FIDH.
La ausencia de "cualquier sistema legal y judicial con capacidad para investigar los crímenes y perseguir a los responsables limita cualquier capacidad de conciliación en el corto plazo y deja la puerta abierta a casos de venganza individual", añade.
Desde esa organización, cuyos responsables han recibido también "numerosos testimonios" de redes ilegales de tráfico de inmigrantes, se recomienda a las autoridades libias que pongan freno inmediatamente a las "prácticas arbitrarias y represivas de las milicias contra los inmigrantes" y que habiliten un sistema de políticas migratorias.
Y a la comunidad internacional le piden que acepte refugiados que vengan de ese país para que no tengan que "jugarse la vida atravesando Libia y el mar Mediterráneo".
La FIDH solicita además a los Estados europeos, y en particular a Malta e Italia, que "renuncien a interceptar en el mar y repatriar a Libia a los inmigrantes" procedentes de ese país, y a las empresas extranjeras que respeten los derechos laborales de sus trabajadores. EFE