Caracas, 12 nov (EFE).- El presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela, Juan Carlos Escotet, descartó hoy que el sector sea nacionalizado por el Gobierno de Hugo Chávez, y reiteró la disposición de la banca de contribuir con el desarrollo de los planes de vivienda en el país.
Escotet respondió así ante las "interpretaciones dadas" a una nueva ley de bancos, que discute la Asamblea Nacional (AN), según las cuales, al otorgársele carácter de utilidad pública al servicio bancario, se abriría el camino a la nacionalización del sector.
"Yo tengo que mostrarme absolutamente en desacuerdo con esa apreciación, en ninguno de los artículos de la ley se plantea la nacionalización de banca", declaró Escotet en rueda de prensa.
El proyecto de Ley de Instituciones del Sector Bancario, aprobado ayer en primera de dos lecturas parlamentarias, lo que establece son "mayores controles sobre la banca", algunos de ellos "de manera equivocada", a juicio de la Asociación Bancaria, dijo Escotet.
Escotet reiteró que la banca privada venezolana está dispuesta a trabajar con el Estado y con los constructores para sacar adelante los proyectos de vivienda en el país.
Chávez reiteró anoche en una alocución nacional su disposición a nacionalizar cualquier banco privado que viole la ley y no cumpla con la asignación de préstamos para el desarrollo y compra de casas.
"Banco privado que no se someta a la ley (...) ¡nacionalícese!", esas instituciones financieras manejan "recursos de la nación que no pueden estar en manos de un grupito de personas" que los manejen a su capricho, declaró el mandatario.
Chávez señaló que el Estado necesita la colaboración de la banca para llevar adelante los planes de construcción de viviendas, una de las "deudas" que tiene su Gobierno socialista tras 11 años en el poder, según reconoció él mismo en septiembre pasado.
Desde finales de 2009, Chávez ha venido advirtiendo a la banca con una eventual nacionalización si no cumple con la ley, que le ordena otorgar una porcentaje determinado de su cartera en créditos para sectores como agricultura y vivienda.
Chávez desarrolla un agresivo plan de expropiaciones de empresas de sectores considerados estratégicos, entre ellos la banca, que es muy criticado por directivos de gremios empresariales e industriales, que lo califican como una "arremetida contra el sector privado".