Alfonso Fernández
Caracas, 9 feb (EFE).- Los comerciantes de un edificio del centro de Caracas, cuya expropiación decretó este domingo el presidente venezolano, Hugo Chávez, desalojaban hoy apresuradamente los locales para evitar la confiscación de sus bienes, entre la tristeza y el descontento.
"Las únicas palabras que conocemos por parte del Gobierno son "¡exprópiese! Nada más," dijo a EFE Rafael Garrido, que regentaba una joyería en el edificio La Francia desde hace 50 años, mientras sacaba sus últimos productos del local, al igual que otros comerciantes a los que sorprendió la inesperada orden presidencial.
El emblemático edificio La Francia, en la céntrica plaza Bolívar de la capital venezolana, es uno de los cuatros edificios cuya expropiación ordenó Chávez el pasado domingo, durante su último programa "Aló presidente", bajo el argumento de convertir la zona en "un gran centro histórico".
En un recorrido por el centro capitalino, el presidente venezolano preguntó al alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, qué uso tenían determinados edificios de la plaza, donde también se encuentran la catedral capitalina y una sede de la Cancillería, y Rodríguez le indicó que estaban ocupados por varios negocios privados.
Ante la respuesta, Chávez exclamó sobre la marcha: "¡exprópiese!".
"No es posible que estos edificios, con tanta historia, con tanto legado de nuestros próceres, estén ocupados por comerciantes", añadió Chávez, sin más explicaciones ni precisiones sobre el futuro uso de los inmuebles.
La Francia, edificio construido a principios del siglo XX en una esquina de la histórica plaza Bolívar, donde también se encuentran algunas casas coloniales, albergaba principalmente joyerías que se dedicaban a la compraventa de oro y plata desde hace más de cinco décadas.
Los comercios allí ubicados daban trabajo "a más de 500 empleados directos y cerca de 2.000 indirectos", según Sandra Cusquejo, que dirigía una de las joyerías.
Tras el anuncio del domingo, la actividad en los nueve pisos del inmueble ha sido constante, y no paran de subir y bajar las escaleras empleados con carretillas para sacar las mercancías y máquinas que todavía permanecen en el lugar.
En varias plantas, se podía ver a trabajadores tratando de introducir grandes cajas fuertes en los ascensores para transportarlas fuera del edificio, donde un gran camión aguardaba para trasladarlas.
"La cuestión fue totalmente arbitraria, el presidente pasó por esta esquina, le gustó el edificio y dijo ¡exprópiese!", cuenta a EFE Cusquejo, a la vez que muestra sus estantes vacíos.
"No somos oligarcas, somos trabajadores. Nosotros, sin embargo, nos mantenemos en pie. Sacamos la mercancía por resguardo, porque puede pasar de todo", agrega Cusquejo, al recordar el caso de la cadena de hipermercados Éxito, también recientemente expropiada por el Gobierno venezolano.
Los comerciantes de La Francia tenían previsto realizar una asamblea conjunta hoy para analizar una postura común ante la orden del presidente venezolano, y tratar de encontrar un interlocutor en la Alcaldía del Libertador, municipio al que pertenece el edificio, para saber cuáles son las intenciones del gobierno.
Chávez anunció que hoy sería efectiva la expropiación del edificio, pero hasta el momento ningún funcionario se ha desplazado hasta el inmueble para confirmar la medida, como tampoco sabían los comerciantes qué debían hacer al no haber conseguido aún comunicación con el Gobierno o el Ayuntamiento.
Indicaron que el edificio, muy conocido en Caracas por sus tiendas de oro, es propiedad de una Fundación de la estatal Universidad de Oriente, a la que pagan una mensualidad en calidad de inquilinos, por lo que califican de "ilógica una expropiación del Estado al propio Estado".
"No sabemos qué podemos hacer, tratamos de defender nuestro derecho. Pero parece que aquí no hay derechos, no tenemos derechos", concluye, resignado, Garrido. EFE