Silvia Barcenilla, química, buscó trabajo en Madrid durante un año. Pero en marzo, decidió cambiar de rumbo, y emigró hasta el pueblo de Villanueva de la Vera, a dos horas y media en coche.
En dos meses, trabajaba en la 'Hospedería del Silencio', que ofrece cursos de yoga y otras actividades en lo que una vez fueron campos de granja. Paga por un apartamento de dos habitaciones 200 euros al mes, alrededor de 255 dólares, solo una pequeña parte de lo que pagaría en Madrid. Si yo hubiera encontrado un buen trabajo en Madrid no me hubiera trasladado hasta aquí, comenta. "Ahora no encuentro razones para volver".
Es el comienzo de un
reportaje del diario estadounidense The New York Times en el que pone al municipio cacereño de Villanueva de la Vera como ejemplo de "rurbanismo", un nuevo movimiento que preconiza el regreso de la ciudad a los núcleos rurales.
Volvemos a hacernos eco en los medios internacionales. El periódico neoyorquino publicó el pasado 12 de septiembre un reportaje titulado "The country beckons spaniards as jobs in cities grow scarce" y firmado por el periodista Raphel Minder, en el que se habla de este movimiento creciente y se coloca como punto de referencia a la localidad verata. Además, el reportaje se refiere también a otras dos localidades de La Vera, Losar y Robledillo.
Minder asegura que Villanueva de la Vera es el ejemplo de población de ámbito rural a la que está llegando gente procedente de la ciudad en busca de encontrar trabajo y cambiar su modelo de vida.
La crisis económica y el mayor desarrollo de Internet están facilitando la expansión de este movimiento.
El texto de "The New York Times" destaca cómo en los alrededores del municipio extremeño se ha establecido una comunidad de artistas que incluye diseñadores gráficos, músicos o escultores y cómo se están reutilizando viejos secaderos de tabaco y pimiento que han sido reformados.
También menciona la creación del Circo Toribio, una iniciativa impulsada por una quincena de artistas que se han instalado en Villanueva de la Vera alquilando por sólo 100 euros al mes un espacio que llevaba más de 20 años cerrado y que en Madrid hubiera costado diez veces más.
Además, algunos vecinos de la localidad están aplicando el modelo de "bancos de tiempo", es decir, canjear su trabajo por bienes y servicios, tal y como hace, por ejemplo, Carlos Morales, que tiene un consultorio médico en el pueblo.