Columna de humo del incendio que se originó anoche en la Sierra de Gata. / Eduardo Palomo (Efe)
Un miembro de la Unidad Militar de Emergencias (UME) ha fallecido en las labores de extinción del incendio declarado anoche en la Sierra de Gata, han confirmado fuentes del Ministerio de Defensa.
Los hechos se han producido en torno a las 17:30 horas de hoy, en un paraje abrupto conocido como Cruz de Piedra en la carretera de Torre de Don Miguel, cuando, por causas que se desconocen, el camión ha volcado y se ha deslizado por una ladera de unos 300 m.
Como consecuencia del accidente, uno de los ocupantes ha resultado muerto y otros tres heridos de diversa consideración, uno de ellos de carácter grave. Sus propios compañeros dieron aviso al retén sanitario que Cruz Roja mantienen en la zona y tres ambulancias asistenciales se desplazaron hasta el lugar, mientras desde el 112 se movilizaba la unidad medicalizada del SES de Coria y un helicóptero sanitario.
Los sanitarios del SES de la Unidad Militar de Emergencias y de Cruz Roja atendieron a los heridos en el lugar de siniestro y después, dos de ellos fueron trasladados al Hospital de Coria y un tercero, en helicóptero, hasta el hospital Infanta Cristina de Badajoz.
Cruz Roja mantiene un retén sanitario en la zona para dar cobertura a las contigencias que puedan producirse durante las tareas de extinción y colabora con material de albergue para que los efectivos del INFOEX puedan descansar y hacer los relevos esta noche y también para el personal del Puesto de Mando Avanzado en la Sierra del Salido.
Hasta que se ha producido este accidente, la única incidencia destacable había una crisis convulsiva sufrida por un bombero del INFOEX en la localidad de Villasbuenas de Gata. Ha sido atendido en el lugar por personal médico del SES y trasladado por una ambulancia asistencial de Cruz Roja al Hospital Virgen del Puerto de Plasencia.
El incendio, que se originó en cuatro puntos distintos y que obligó a desalojar a las 300 personas que ocupaban un camping en los primeros momentos, ha quedado ya estabilizado. Durante la noche se retirarán los medios aéreos y continuarán trabajando en la zona afectada cinco camiones, ocho retenes y cuatro bulldozers, según ha informado el Gobierno regional. Su tarea será la de refrescar los puntos calientes y vigilar para evitar que se reactive.
El fuego, que comenzó a las 21.30 horas, fue declarado de Nivel 2 de emergencia a la una de la madrugada y se solicitó la colaboración de la Unidad Militar de Emergencia (UME). Durante la noche los trabajos de extinción se vieron complicados por rachas de viento de hasta 45 kilómetros por hora y por la imposibilidad de acceso de los medios aéreos, que se han incorporado a las siete y media de la mañana. En ese momento han comenzado a volar siete helicópteros, un avión Kamov y otro de coordinación del Plan Infoex de lucha contra los incendios de Extremadura. A lo largo de la mañana se han ido sumando más medios hasta alcanzar más de 450 personas, 266 de la UME, apoyados desde el aire por 20 aeronaves.
Zona de alto valor medioambiental
A primera hora de la tarde el fuego tenía dos focos activos, al este de Villasbuenas de Gata y el oeste de esta población, el que más preocupaba a los responsables de la extinción, según precisaba el consejero de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, José Antonio Echávarri.
Echávarri se ha desplazado a Villasbuenas de Gata junto al consejero de Administración Pública y Hacienda, Pedro Tomás Nevado-Batalla, para seguir las labores de extinción. Preguntado por las hectáreas que se podrían haber visto afectadas, el consejero de Agricultura ha indicado que aún es pronto para dar un número exacto de las mismas. En esta línea ha considerado que se debe ser "prudentes" y "precavidos" en las manifestaciones públicas que se hagan para no alarmar a la población, petición que ha trasladado a los alcaldes de la zona.
Sobre las causas del incendio, ha indicado que se están investigando, aunque ha agregado que "casi la totalidad de los incendios o son intencionados o bien por descuido de las personas". "Y este pues posiblemente sea uno más", ha apuntado.
Echávarri ha resaltado que la zona en la que se ha producido el fuego tiene unos valores medioambientales importantes, además de concentrar turismo, por lo que ha vuelto a pedir "prudencia" ya que, ha dicho, con los incendios no solo se atenta "contra el medio ambiente sino con el medio de vida de mucha gente".
"Cogimos a los niños y nos fuimos por patas"
Bienvenida, Bienve para la familia, conoce bien el camping Sierra de Gata, que anoche dejó atrás para refugiarse del incendio que se les acercaba. Desde hace tres años, ellas, su marido y los dos hijos aparcan la caravana durante cinco meses seguidos y cada fin de semana que pueden, dejan Cáceres capital para disfrutar de las más frescas temperaturas de la Sierra de Gata y de su entorno. Pero el viernes, la presencia de la Guardia Civil y la megafonía no indicaban nada bueno: "Nos dijeron que teníamos que desalojar y no lo pensamos, cogimos lo puestos, a los niños y salimos por patas", explica Bienve por teléfono desde Moraleja, donde han pasado la noche. "¿La caravana? Cuando pasa algo de esto, piensas en tus niños, lo demás son cosas materiales que se pueden arreglar", apunta.
Las llamas, "muy grandes porque se estaban quemando los pinos", llegaron a dos kilómetros del camping, en torno al cual las máquinas hicieron un cortafuegos y donde finalmente no llegó el incendio gracias al cambio de dirección del viento. Sin embargo, la familia de Bieve y "unas 100 personas", según sus cálculos continúan esta mañana sin poder acceder a las instalaciones.
Su experiencia es que Protección Civil y el resto de medios "han actuado bien; pusieron autobuses y otros nos vinimos en coche. Cuando llegamos a Moraleja nos dieron un tentempié y esta mañana un desayuno con galletas, magdalenas, café, cola-cao, y están pendientes de que no nos falten cosas, si hay alguien con medicación… se están portando de maravilla".
Aunque el incendio continúa activo, esta mañana el nerviosismo de los campistas se ha rebajado, y algunos incluso se han acercado al mercadillo de Moraleja, en cuya escuela agraria han dormido. La noche del viernes fue otra cosa. "Los niños (Rubén y Iván, de 5 y 10 años) lo pasaron un poco mal, pero lloraban hasta las personas mayores", asegura.