Los tres últimos policías locales incorporados a la plantilla en Alburquerque en julio de 2009 no tienen pistola, a pesar de haberlas solicitado reglamentariamente, tanto de forma oral como escrita, porque el ayuntamiento se niega a comprarlas. Incluso el grupo popular en la oposición lo solicitó en un pleno municipal, respondiendo el alcalde Ángel Vadillo, máximo responsable del cuerpo policial, que “no las necesitan porque Alburquerque es un pueblo tranquilo”. El primer edil asegura que prefiere “gastar ese dinero en dar jornales”.
Ante esta situación,
CCOO solicitó hace unos meses que se dotara “con carácter inmediato a los agentes de policía local del ayuntamiento de Alburquerque del armamento correspondiente”. Y es que, a juicio de esta central sindical, “los últimos agentes incorporados a la plantilla, ya hace varios años, no fueron ni han sido dotados de arma de fuego, lo que supone una ilegalidad manifiesta por clara vulneración de los preceptos legales y normativos establecidos”. Entre otras normativas, señala CCOO, el alcalde alburquerqueño ha violentado el decreto 218/2009, de 9 de octubre, que establece en su artículo 89 que: “Las armas cortas proporcionadas por los Ayuntamientos a utilizar por los miembros de los Cuerpos de Policía Local deberán ser la pistola, calibre 9 mm parabellum, o el revólver calibre 38 especial con cañón de 3 pulgadas. Por otra parte, la Orden de 27 de noviembre de 2008 por la que se establecen la descripción y características de las
prendas que integran la uniformidad y equipo de los Policías Locales de Extremadura, establece que “los Ayuntamientos dotarán a los miembros de sus Cuerpos de Policía Local de arma de fuego reglamentaria, la cual como mínimo será semiautomática y tener sistema de disparo de doble y simple acción, una capacidad mínima de diez cartuchos en el cargador, seguro manual además de otros seguros automáticos y de color negro con cachas de goma o material ligero también negros.
CCOO recordaba en una nota en la que denunciaba la actitud del ayuntamiento de Alburquerque que “no dotar de arma a los agentes no solo es una ilegalidad, sino que supone limitar la operatividad de estos trabajadores y dejarlos sin un instrumento que en determinadas ocasiones puede ser de trascendental importancia para la seguridad ciudadana, para la vida e integridad física de terceras personas e incluso para la suya propia”.
El sindicato ya planteó también esta situación ante la Junta de Extremadura y ante la Comisión de Coordinación, solicitando a la propia Administración regional que exigiese el cumplimiento de la normativa. Sin embargo, según apunta CCOO, “el ayuntamiento no ha cumplido las peticiones, haciendo caso omiso de éstas, así como de las disposiciones legales y normativas”.
Finalmente, serán los tribunales quienes decidan si el consistorio debe o no comprar las armas. Mientras tanto, la situación para los tres agentes afectados está siendo muy desagradable y motivo de preocupación, no en vano, uno de los agentes tuvo que ser atendido en urgencias del centro de salud de Alburquerque una noche de la pasada feria de mayo cuando se vio solo en un servicio.