Extremadura, y más concretamente Llerena, ingresó ayer a dos vecinos en el difícil y duro escalafón de los novilleros con picadores. Si no corren buenos tiempos para el asunto de los toros, en esa categoría son tiempos perversos pero de los que, quienes valen, consiguen alcanzar el escalafón superior.
Tomás Angulo, con terno verde y oro y Tomás Campos, de azul rey y oro, se presentaron ayer ante sus paisanos para empezar a demostrar que los éxitos obtenidos durante los años anteriores con la Escuela Taurina de la Diputación le dan credibilidad para alcanzar mayores metas. Lo mismo sucedió con el gaditano Álvaro Sanlúcar, venido de la población a orillas de la desembocadura del Guadalquivir.
Para el examen tuvieron novillos de José Luis Marca de correcta presentación y de juego dispar que, sin crear grandes problemas a los novilleros, tampoco prestaron en gran parte colaboración con quienes comenzaban el bachillero taurino.
Un jabonero de capa y gacho de cuernos fue el
primer ejemplar al que Angulo lanceó ceñido por verónicas antes que el novillo se pegase una voltereta. Mal la lidia permitiendo que el animal fuera picado por el picador reserva. Dos volantines más se pegó el de Marca mostrando sus justas fuerzas a pesar de lo cual, en el inicio del último tercio, se arrancó largo a la muleta pero sin humillar. El novillero lo llevó a media altura.
Comenzó el de Marca a meter la cara entre las manos antes de arrancarse, a pesar de lo cual el de Llerena le pudo sacar dos tandas de redondos con empaque. Se puso por el pitón izquierdo y comenzó a pararse a pero le sacó dos series con suavidad, sin obligarlo. A partir de ahí tuvo que estar pendiente de que no se le fuera al suelo. Mimándolo pudo llevarlo tras la muleta otro par de veces, antes de ponerse difícil y con la cara muy baja antes de recibir una estocada desprendida. Oreja hubo para Angulo y pitos para el novillo.
Lo mejor con el capote a
su segundo fue un quite por chicuelinas. El castaño novillo no humilló en la muleta y solamente pudo pasarlo aprovechando el viaje que habitualmente finalizaba punteando y protestando. Ejemplar muy descastado al que probó en todas las distancias sin obtener respuesta en toda la lidia. Terminó el novillero adornándose por bernardinas antes de agarrar una estocada tendida y escuchar un aviso antes del descabello. Ovacionaron al paisano y pitaron al novillo.
Gran tercio de banderillas
Tomás Campos puso más voluntad que limpieza en el recibo con el capote
a su primero que no peleó en varas. Hubo un gran tercio de banderillas a cargo de Manolo Montoliú y Manuel Izquierdo que saludaron.
Era pronto al cite el novillo al que el torero probó por ambos pitones antes de darle mucha distancia para citarlo sobre la derecha y acortarla luego respondiendo mejor el fijo novillo. En las dos siguientes tandas lo llevó con firmeza y pulso tras la muleta. Sobre la izquierda sobresalieron los naturales cuando los interpretó cruzándose para el cite. Acortó luego distancias para llamar de frente sacando series limpias por ambos pitones antes de que el novillo se agotara y comenzara a protestar. Campos alargó la faena que acabó con intermitencias. Se entregó en la estocada y se ganó una oreja.
No se acopló con el capote a la titubeante embestida del
jabonero quinto que echó la cara arriba en el caballo y no fue claro en banderillas. Comenzó sobre la izquierda con la muleta perdiéndole pasos entre muletazos antes de enganchar una excelente tanda de naturales en los medios a novillo complicado, sin humillar, perdiendo las manos, sin entrega. Se puso Tomás muy cerca para provocar muletazos pero solamente se los podía sacar de uno en uno, sin ligazón y no parando al de Marca en ningún terreno. Muy mal con la espada. Escuchó dos avisos.
La respuesta a los extremeños se la puso el
andaluz Álvaro Sanlúcar que mostró pronto su buen manejo del capote con unas mecidas verónicas a su primero, gachito y cerrado de pitones. Se gustó en un
quite por tijerillas.
Tuvo buen son el novillo y muy pronto le bajó la mano para componer unas hermosas tandas sobre ambos pitones echándole siempre la muleta al hocico y acompañando el viaje con la cintura. Estuvo siempre bien colocado en el cite y supo encontrar las distancias manejando la muleta con excelente suavidad y ritmo. Buenas maneras las del sanluqueño que tras una estocada caída. Se ganó una oreja.
Menos entrega mostró
el sexto, siempre con la cara arriba, sin querer entregarse. Sanlúcar le sacó las series a base de porfiar y sobar al novillo hasta hacerlo seguir la muleta en algunos momentos con cadencia en el recorrido del muletazo. Estuvo por encima de las condiciones del astado y remató las tandas de formas variadas, con detalles y desmayo.
Mató de estocada fulminante y le concedieron dos orejas que lo hicieron salir a hombros en el día de su ingreso en el escalafón intermedio consiguiendo con ello que el triunfo del primer festejo de esta edición de la feria de Olivenza se fuera para Sanlúcar de Barrameda. Y con merecimientos.