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Una noche entre negra y marrón

MÉRIDA

Una noche entre negra y marrón

Brillaron Los sureños y Las iguales en comparsas y Esto sí que es un marrón y La Marara en chirigotas

12.02.12 - 01:16 -
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La segunda semifinal del concurso de agrupaciones del Carnaval de Mérida subió el nivel del certamen en una noche en la que destacaron Los sureños como cantantes negras en el apartado de comparsas y los gamberros de Esto sí que es un marrón entre las chirigotas, sin olvidar el buen papel de La Marara y Las iguales.
La noche empezó con La Marara, la agrupación más veterana del Carnaval Romano (aunque por la edad de sus componentes los mayores son Los cazurros romanos). La chirigota estuvo en su línea, con un tipo muy emeritense de emperador Augusto, que vino a fundar la ciudad y se quedó porque estaba muy a gusto. En todo momento estuvieron jugando con el público, cantando temas muy locales, como la polémica del cartel de Carnaval, el proyecto de construir un aparcamiento subterráneo en la Plaza de España y los cambios en el Ayuntamiento. En los pasodobles criticaron los actos vandálicos contra el patrimonio y los olores de la fábrica de grasas. Al final, un gran aplauso para despedirles.
Los sureños hicieron gala de sus grandes cualidades, unas buenas voces, muy afinadas y conjuntadas. Genial la puesta en escena, con Elvis dando paso a las swing stars, un tipo que les permite recurrir a músicas muy conocidas en el popurrí. También muy vistoso el disfraz. Este año han apostado por el show, y desde luego les ha salido bien, bailando y metidas en el papel. En cuanto a las letras, no falta una aguda crítica al cartel del Carnaval y referencias a la actualidad nacional (Marta del Castillo, los malos tratos) y local (los cambios en el Gobierno, la Cabalgata de Reyes…). Se fueron con una ovación.
En tercera posición subió al escenario Los cazurros romanos, un grupo que se toma el concurso con gran filosofía, lo que a veces les lleva a desafinar y perder la conjunción de las voces. De hecho, en el popurrí se despiden diciendo que si no acceden a la final no pasa nada, así podrán descansar una semana más. Estuvieron jugando con el tipo, indignados-enfadados-avinagrados, nada que ver con el 15-M, sino de esos a los que todo le parece mal. Para eso se apoyan en la prensa, y leyendo titulares van dando paso a temas de actualidad con la crisis como protagonista. En los pasodobles, al contrario que otras chirigotas, huyen de temas serios y siguen con la guasa de un día de compras en Portugal y otro de lo poco que cambian las cosas tras las elecciones.
Antes del descanso fue el turno de El callejón del arte, una comparsa de Calamonte que llevaba varios años sin pasar por el concurso de Mérida y que en su última participación se presentaron como chirigota. Con estos precedentes consiguieron sorprender, gracias a sus buenas voces y la música, muy cuidada. Se presentaron como artistas callejeros: un mimo, un payaso, una estatua humana, un pintor, un músico, los de los timbales… Pero, lejos de quejarse por su estilo de vida, lo que hacen es dar una lección de supervivencia. En un momento critican la sociedad que, cuando debe dar un paso adelante, al final se echa hacia atrás. Al final se fueron con un gran aplauso.
La última chirigota que subió al escenario fue Esto sí que es un marrón, que el año pasado hizo un buen papel en su primera aparición en el certamen (el ejercicio anterior, el de su debut, fueron ‘ilegales’ y no concursaron) con Los que vienen de Huelva. Se mantuvieron en la misma línea, gamberros y divertidos. Hicieron en todo momento referencia al tipo, un tanto escatológico, pero muy bien llevado durante la actuación, especialmente en el popurrí. En los pasodobles y los cuplés hubo sitio para temas de actualidad, como la boda de la duquesa de Alba y los líos de Urdangarín, dos asuntos por los que pasan casi todas las agrupaciones. El público les despidió con una ovación. Si pasan a la final, que haya mucha mierda.
La comparsa calamonteña de Las legendarias vivió su segunda actuación en el certamen emeritense después de debutar el pasado año como locas. Para la ocasión se presentaron bajo el mito de Carmen, en su vertiente bandolera y luchadora, para defender a las víctimas de la crisis y los desmanes de los poderosos. Tanto en la presentación como en el popurrí final hicieron referencia al tipo, con un tono aflamencado que iba muy bien con el personaje. En los cuplés hicieron alusión al tema estrella de lo que llevamos de Carnaval, la boda de la duquesa de Alba.
La segunda semifinal concluyó con otra comparsa, Las iguales, que este año cumple su décimo aniversario. En su repertorio sus componentes hacen referencia en varias ocasiones a este cumpleaños, especialmente brillante al final. Su tipo de mago ilusionista pretende repartir ilusión, animar un poco ante tanta crisis. Aprovechan el tema del personaje, como cuando sacan unos pañuelos para reclamar el martes festivo. En los pasodobles hablan de la residencia oficial de Monago y defienden el Festival de Teatro, algo de lo que casi nadie había hablado hasta ahora. También meten temas de actualidad local, como en los cuplés y el inicio del popurrí. Terminan deseando que puedan estar “otros diez años cantando”.
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