José Luís Sánchez frente a los juzgados esta mañana.|PAKOPÍ
En la calle noche y día como símbolo de protesta. José Luis Sánchez duerme desde este lunes frente a los juzgados de la avenida de Colón de Badajoz para pedir que se haga "justicia" con su hijo. Este vecino de Valdelacalzada permanece junto a las instancias judiciales tras obtener un "permiso" de la Delegación del Gobierno. Desde hace un mes está protestando por su situación, y ahora endurece su postura.
La noche se hace dura, sus únicos compañeros son unas fotos de su familia, una silla y un saco con el que duerme en el suelo. "Hace mucho frío, esta noche lo he pasado fatal", lamenta José Luis. Asegura que llegará hasta el final. La próxima semana está dispuesto a comenzar una huelga de hambre. "Voy a luchar hasta el último aliento que me quede. Estoy viendo que se está cometiendo una injusticia con mi hijo", afirma este padre.
Su hijo, José Luis Sánchez Naranjo, sufrió en 2004 un accidente de tráfico después de que dos caballos invadieran la carretera EX209. Como consecuencia del accidente el joven, que entonces tenía 22 años, sufre una minusvalía del 51% que le impide trabajar, explica. Un juez obligó al propietario a pagar a la víctima una indemnización de 196.000 euros pero éste no ha abonado la cantidad. Se declaró insolvente.
Según Sánchez el propietario realizó un alzamiento de bienes mediante el que ocultó o transfirió parte de sus bienes para no hacer frente a la deuda. "No le dan la indemnización que le corresponde. Ha eludido su responsabilidad, una huída hacia delante", señala. Hasta el momento José Luis se ha puesto en contacto con la Fiscalía y la Audiencia Provincial, para que revisen la sentencia. Mientras tanto, continuará con su protesta.
Juicio por faltas
Junto a la sentencia por el accidente de los caballos, José Luis Sánchez tiene pendiente otro juicio por faltas con el hijo del propietario de los caballos. Según explica, el 1 de enero, mientras protestaba en la calle, sufrió amenazas por parte de este. "Llegó este señor y nos dijo que nos iba a matar, que nos iba a quitar el pellejo a tiras y que no sabíamos con quién habíamos topado", afirma. El caso ha quedado listo para sentencia después de que se celebrara el juicio en el Juzgado Número 1 de Badajoz.