En Extremadura mueren diariamente cinco personas por fumar y cada fallecido por tabaco ha perdido 15 años de vida de promedio en el periodo 2005-2007.
Estas son algunas de las conclusiones de la tesis 'Impacto del consumo del tabaco en Extremadura' realizada por Pedro García Ramos, médico del Centro de Salud de Don Benito y ex director del Instituto de Consumo, que defenderá mañana ante un tribunal presidido por Bernat Soria, ex Ministro de Sanidad.
García Ramos ha analizado los datos de dos periodos de tres años de dos décadas diferentes para ver "la evolución de la epidemia". En concreto la tesis se basa en el estudio de los años 1995, 1996 y 1997 y 2005, 2006 y 2007.
El médico extremeño revela que la realización de la tesis "ha sido complicada y se ha necesitado la ayuda de Sanidad". De todos los datos obtenidos se realiza un proceso de cálculo para concluir cuáles son atribuibles al tabaco y cuáles no.
En la actualidad "existen 76 enfermedades sobre las que existen evidencias medidas en términos de riesgo relacionadas con el tabaquismo y de ellas, la Cardiopatía Isquémica, Enfermedad Cardiovascular, Cáncer de Pulmón y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, causan la muerte al 80% de los fumadores en Extremadura" según el estudio de García Ramos.
De todas las muertes ocurridas en la región en los periodos analizados "teníamos que cribar las muertes que eran exclusivamente por el tabaco. Algunas son evidentes como por ejemplo el cáncer de pulmón, pero existen 76 tipos de enfermedades relacionadas con el tabaquismo y algunas de ellas aparecen muy poquitas veces", asegura el médico extremeño.
En la región, desde la década de los 90, fallecieron cinco personas diariamente cuya causa es, exclusivamente, fumar diariamente y después no poder abandonar este hábito. De estas cinco muertes diarias, cuatro se producen en hombres y una en mujeres. Según la tesis, un fumador consume diariamente en los 15 años anteriores a su muerte, un promedio de 95.886 cigarrillos, unos 17 cigarrillos diarios.
La tesis doctoral defiende que "por cada año que se mantiene el hábito tabáquico, los fumadores extremeños pierden 24 días potenciales de vida y los no fumadores, expuestos al humo ambiental, pierden ocho días por año de exposición". El estudio concluye que cada cigarro disminuye en siete minutos la expectativa de vida en los fumadores y en 1,7 minutos a los fumadores pasivos.
Para García Ramos la actual ley antitabaco ha servido para algo, pero "aún falta mucho". Uno de los puntos que hay que mejorar es la muerte por enfermedades de fumadores pasivos, "ya que existe una sangría permanente", ha añadido.
Un dato llamativo de este estudio es que "las Enfermedades Cardiovasculares aparecen en mayor medida en los fumadores pasivos que en los que fumadores activos. Superioridad que se mantiene a lo largo de la década de estudio".
La tesis refleja que se ha mejorado en los últimos 10 años pero el tabaquismo sigue siendo "un gravísimo problema de salud pública en Extremadura y que son imprescindibles reformas legales para atenuar el impacto de este hábito".