El agua no contenta a todo el campo

Los profesionales del campo, ya se sabe, pocas veces están contentos y, en la próxima semana, la meteorología, más que una aliada puede convertirse en un enemigo, aunque, claro está, la percepción es distinta según quien la cuente.

C. J. V.MÉRIDA.
El agua no contenta a todo el campo

Si antes se estaba preocupado por la sequía, ahora se está por un exceso de agua. Los profesionales del campo, ya se sabe, pocas veces están contentos y, en la próxima semana, la meteorología, más que una aliada puede convertirse en un enemigo, aunque, claro está, la percepción es distinta según quien la cuente.

Para los ganaderos, el agua que está cayendo, aunque en demasiada cantidad para tan poco tiempo, es oro. La dehesa extremeña estaba sedienta, apenas había pastos y la necesidad de incrementar los costos con piensos se veía venir a partir de la primavera. Ahora, la ganadería tiene otra cara.

Sin embargo, para los cultivadores de cereales y los productores de frutas el asunto no es tan risueño. Los cerealistas temen ahora ven estropeadas unas buenas cosechas ante tanta cantidad de lluvia (en algunas zonas de la región el temor se ha convertido en realidad), mientras que los fruticultores quieren más frío que agua para sus parcelas.

Es la doble cara del tiempo. Está claro que, como dice el sabio refrán, nunca llueve a gusto de todos.

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