Me encanta el 31 de diciembre. Como el 1 de enero no hay prensa, los que trabajamos en los periódicos descansamos y podemos paladear las horas postreras del año, ser conscientes, en esa frontera mágica, de que el tiempo vuela y de que la vida hay que exprimirla como una jugosa naranja. Y bebérsela brindando y saltando de alegría.
Así que el 31 me lancé a un Cáceres en pleno frenesí de compras, copeteo vespertino y sonrisas. Peluquerías hasta la bandera, perfumerías a reventar. La gente se ha dado a la dieta del langostino y el champán, y en el súper sólo venden eso (tranquilos: en pocos días volvemos a los espaguetis con tomate). Las lencerías están petadas y pienso que es una cosa bonita estrenar bragas o medias en una noche como ésa. La calle es un no parar de saludos y buenos deseos. En la tintorería de la calle Ciriaco Benavente me encuentro a Teresa, a la que hacía tiempo que no veía. El 31 cierran a la hora de comer, después de que los más rezagados recojan el traje y la camisa bien planchaditos para recibir el año 'guaperrimos'. El resultado, varias horas después. Hordas de muchachuelos encorbatados toman la Plaza, en donde al calor de la carpa media ciudad se entrega al botellón-glamour. Las chavalas parecen aves zancudas, están despampanantes enseñando cacha y desafiando los cuatro graditos del termómetro. Pantorrillas al fresco por la noche y de buena mañana, toma ya. ¿Merece la pena ponerse así de 'fiu-fiu' para beber en la calle? «Sin duda», me responde una mujer fatal en Pintores. En la marabunta saludo a Chencho y a Jorge Rey, y me entra una sensación de amor universal que espero que dure.
Es que en navidades nos ponemos sentimentales y buenecitos. La semana ha estado plagada de actos navideños solidarios, algunos con verdadero morbo, como el partido a favor de la lucha contra el cáncer que enfrentó el martes al PP y al PSOE. Políticos en calzonas, mmmmm!. Guillermo Fernández Vara no estuvo fino y la gente se quedó con ganas de ver su destreza futbolística, porque su 'actuación' fue fugaz. El presidente de la Asamblea de Extremadura, Juan Ramón Ferreira, se reveló, sin embargo, como un hábil jugador, según cuentan los que saben.
Más solidaridad. Víctor Bravo, presidente de Caja Extremadura, entregó a los hermanos de la Cruz Blanca y a la organización Acisjf una ayuda económica, un acto sin el que no parece Navidad. Dinero del bueno para buenas causas.
Ya que hoy ejerzo de sustituta en esta sección semanal quisiera dedicar unas líneas a las mamás del mundo que estos días nos cocinan ricos platos. Denles muchos besos que se lo merecen. Mujeres de verdad desfilaron el día 19 en Aliseda, de forma desinteresada y mostrando lo elegante que es la sencillez. Otra orgullosa madre, Carmen Heras, disfruta estos días de su hijo Daniel, que vive en México y que le ha regalado un pañuelico floreado de lo más étnico con el que ha salido en un par de fotos.
Esto se acaba. Quedan cuatro noches para que lleguen los Reyes y 'a pis-pás'. Déjenles un vasito de anís y un cubo de agua para los camellos. Y sueñen.