A principios de mes Portugal se reenganchó oficialmente a la alta velocidad. El reelegido José Sócrates reiteraba su compromiso en su investidura como primer ministro.
Atrás quedaban los nubarrones que surgieron antes de las elecciones. Manuela Ferreira Leite, candidata de la oposición, anunciaba que paralizaría el proyecto si llegaba al poder. Para mayor desasosiego, Ferreira venía de ganar en los recientes comicios europeos.
Al final, la victoria de los socialistas de Sócrates, aunque fuera por mayoría simple, hizo respirar aliviado a muchos.
Pero esto no significa que todo esté hecho, el AVE luso (Rave lo llaman ellos) afronta en las próximas semanas su examen definitivo.
Para empezar, el primer ministro gobierna en minoría, sin haber cerrado pactos con ningún otro grupo. Por lo tanto, deberá pactar las infraestructuras.
El primer asalto se está viviendo con la negociación de los presupuestos en los que se deberían recoger las primeras partidas.
Pero con independencia de las negociaciones, lo cierto es que en cuestión de días se deberían adjudicar las obras de construcción de los dos tramos en los que se divide el AVE entre Lisboa y Caya.
El anterior Gobierno decidió paralizar el proceso hasta que pasaran las elecciones. Ahora el desenlace debería ser inminente; toda vez que se pretende que los primeros movimientos de tierra comiencen a inicios de 2010. Como finalización se sigue manteniendo 2013 contra viento y marea.
Ayer, Portugal confirmó que en cuestión de días se adjudicará la obra de uno de los tramos.
Sin embargo, en ámbitos empresariales se baraja la posibilidad de que haya retrasos por motivos más políticos no técnicos. El principal favorito para llevarse el tramo entre Poçeirao y Caya (176 kilómetros) es el Consorcio Elos, liderado por los grupos lusos Brisa y Soares da Costa, con la participación de Iridium (de ACS). Sin embargo, no se descarta que un competidor, Altavia, recurra el proceso.
El otro tramo (Poçeirao-Caya, de 50 kilómetros) es más corto, pero incluye el tercer puente sobre el Tajo, muy complejo. El gran favorito es FCC, lo que añade más problemas. Dar a una empresa española un contrato tan importante puede ser casi una traición para una parte de la población lusa.
Y es que estas adjudicaciones tienen mayor importancia de la que pudiera parecer. A diferencia de España, la construcción no se licita por fases, sino de forma completa. También incluye la explotación y mantenimiento del servicio por un número de años. Realmente, la fórmula elegida es la concesión, parecida a las autopistas de pago españolas.
En el plano político, el calendario tiene marcada una fecha en rojo. El próximo diciembre se celebrará en Elvas la edición 2009 de la cumbre hispano-portuguesa. Como en encuentros anteriores, se espera que Sócrates y Zapatero confirmen los plazos marcados.