Lunes atípico en el colegio Nuestra Señora del Carmen, más conocido como Los Maristas. A las dos de la tarde de ayer, cientos de padres recogieron a los escolares entre carreras y prisas. Lo inusual es que muchos de estos pacenses tuvieron que correr más de lo normal porque se vieron obligados a dejar su coche lejos del centro y no en doble fila como hacen regularmente. Una de las madres le explicó la razón a su hijo para excusarse por llegar tarde: «no he podido dejar el coche aquí, ¿no ves que están los señores policías?». Otros dos padres comentaban la novedad: «desde el atropello, vienen todos los días dos motos de la Policía Local».
Como ellos, muchos progenitores hablaban sobre el accidente de un niño de cuatro años que sufrió fractura de tibia al ser embestido por un turismo cuando salía de este colegio el martes pasado. Tras el suceso, los responsables del centro exigieron al Ayuntamiento de Badajoz que implantase vigilancia al finalizar las clases y el Consistorio ha respondido favorablemente a su petición. El problema es que la alarma ha saltado en otros barrios donde la salida de los colegios también está en calles con tráfico denso y los vecinos exigen que la presencia policial se amplíe a toda la ciudad.
Antonio Domínguez, Cerro de Reyes, Pardaleras, Valdepasillas, El Progreso y La Paz son algunos de los barrios que denuncian que hay peligro para los menores a la salida de sus centros escolares y entre otras, creen que una buena solución sería contar con una patrulla de la Policía Local que regule el tráfico para evitar accidentes.
Los Salesianos es uno de los colegios con más problemas de tráfico en sus puertas. La salida principal de este centro está en la avenida María Auxiliadora. «Es una zona muy complicada. Los coches vienen de la carretera de Olivenza o del centro y pasan muy rápido por esta calle», explica José Prieto, presidente de la Asociación de Vecinos de Valdepasillas.
Para Prieto, la mejor solución es la presencia policial. En este punto coincide Salvador del Amo, que, además de representante vecinal del barrio El Progreso-Campomayor, es jefe de estudios del instituto San José. Según del Amo, la salida del instituto y el colegio, ambos situados en la avenida principal, coinciden con la vuelta a casa de los trabajadores del polígono El Nevero por lo que hay mucho tráfico mientras los niños tratan de cruzar la calle para volver a casa.
En el Cerro de Reyes también saben lo que es vivir con miedo a un atropello. «Aquí ya se han llevado a varias personas por delante. Lo de una señora fue muy sonado porque salió despedida cuando llevaba a su hija de la mano. Se rompió la clavícula», explica Isidra Méndez, presidenta de la Asociación de Vecinos de este barrio. El problema está en la avenida Luis de Góngora donde los coches pasan a gran velocidad. Para Méndez, la Policía local puede ser una gran ayuda aunque también pide civismo a los conductores para que limiten la velocidad al pasar frente al colegio Cerro de Reyes.
Por su parte, César Mateos, presidente de la Asociación de Vecinos de La Paz, opina que la mejor solución no es la presencia policial sino algo más permanente. Mateos exige que el Ayuntamiento instale pasos de cebra elevados en la Avenida del Perú y República Dominicana para limitar la velocidad frente a los centros escolares.
Esta también es la propuesta de Juan José Martín, secretario de la agrupación vecinal de Pardaleras que, además, cree que habría que añadir bandas sonoras para que los vehículos moderen la velocidad antes de llegar al paso de peatones. La rapidez a la que pasan los coches es el principal peligro que denuncian los vecinos aunque la doble fila, una infracción común a la salida de los colegios, también preocupa a los representantes vecinales. La avenida Santa Marina, según denuncia Paco Crespo, se queda prácticamente bloqueada al mediodía, mientras que el cruce junto al colegio Virgen de Guadalupe, en San Roque, también se colapsa.
En Antonio Domínguez, sin embargo, la doble fila es algo más que una molestia. «Los niños salen del colegio, se meten entre los coches y llegan a la carretera de repente. Cualquier día puede haber una desgracia», explica Javier Gutiérrez, presidente vecinal en esta barriada. Según Gutiérrez, la policía nunca acude a la salida del colegio San José de Calasanz, a pesar de que se encuentra en una zona con un tráfico conflictivo.
«Estuvimos pensando en poner voluntarios controlando el tráfico pero es mucha responsabilidad», concluye Gutiérrez.
Sin efectivos
La idea de los voluntarios también fue propuesta hace tiempo por el Ayuntamiento aunque no salió adelante. Ahora, la propuesta la retoma Germán López Iglesias, concejal de Policía Local, que plantea que los agentes formen a los alumnos mayores de los centros para que coordinen la salida de los mismos. Poner patrullas en todos los colegios, sin embargo, es prácticamente imposible para el edil. «No hay policías para atender a todos los centros aunque nos gustaría».
En cuanto a la doble fila, López Iglesias pide a los padres que se conciencien y eviten esta infracción. «Nosotros llegamos hasta donde podemos. Todo el mundo exige pero no colaboran».