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Guadalupe pervive entre arte, música y religión

rehabilitación del monasterio

Guadalupe pervive entre arte, música y religión

El Monasterio acaba de restaurar su museo de bordados y un órgano


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Cuentan que un mes de septiembre, hace más de 400 años, durante una festividad de San Jerónimo el prior del Monasterio de Guadalupe encargó a los monjes jerónimos bordar un frontal para el altar mayor. El plazo para entregar tan magna obra era un año. Debía estrenarse en la siguiente celebración en honor del santo.
En aquel momento, los bordados de este Monasterio eran de los más prestigiosos y reconocidos de toda Europa. Entre 60 y 80 monjes se esforzaron mucho en su creación, pues tenía que quedar perfecto. El trabajo quedó impecable y cumplieron el plazo previsto. Se estrenó un año después y causaba admiración la expresividad del rostro de San Jerónimo y de los ángeles. Parecía que realmente gesticulaban así.
Todo era perfecto, excepto el león a los pies del santo. Hay quien afirma que el maestro de bordaduras, cansado por cómo el prior del Monasterio le hostigaba durante la creación de la pieza, decidió bordar el animal a semejanza del prior. Así se narra, a modo de anécdota durante las visitas a Guadalupe. No se sabe si esta historia es cierta o no, pero lo que es cierto es que el frontal ha desafiado el paso de los siglos y hoy se expone en una de las vitrinas del Museo de Bordados y Casullas, cuya remodelación fue inaugurada esta semana por la consejera de Cultura Leonor Flores.
Hacer frente a los siglos no ha sido una tarea fácil. Mientras se camina por la estancia, que tiene un toque más moderno y vanguardista con la nueva disposición, parece imposible pensar que años atrás, aquella sala fue utilizada como granero por un vecino de Guadalupe. Exactamente en 1835, tras la desamortización de Mendizábal, todo el Monasterio salvo la iglesia y la sacristía fueron vendidas y un guadalupense compró esa sala, usada por los monjes en su origen como refectorio o comedor.
Pero no fue el único elemento que sufrió las consecuencias de la desamortización. Unos niños jugaban con un retal a modo de capote. Cuando les preguntaban decían que se trataba de un 'trapo viejo' que habían encontrando. El trapo viejo también se muestra tras una vitrina. Es la pieza de la cruz, una de las más ricas ya que está bordada en seda y oro y adornada con perlas. Todo un lujo para el museo cacereño enclavado dentro del Monasterio.
Desde 1928
La nueva disposición e iluminación de este espacio, que en primera instancia fue inaugurado por Alfonso XIII en el año 1928, permite a las casullas, capillos, capas pluviales o dalmáticas lucir en todo su esplendor. Además los visitantes pueden contemplarlas mejor pues la iluminación es mucho más rica y se conservan de una manera más óptima que en los antiguos aparadores.
En otra de estas estanterías junto al de San Jerónimo se muestra la pieza más importante de todo el museo: el frontal rico. Es una joya pues se bordó en el siglo XV y en el XVII se enriqueció con piedras preciosas y perlas. En la actualidad, varios siglos después de su creación puede admirarse en Guadalupe en gran estado de conservación. La obra representa el nacimiento, la adoración de los Reyes Magos, la Coronación de la Virgen, la Resurrección y el día de Pentecostés. En la parte superior, una imagen de Jesucristo preside la obra que está acompañada por doce ángeles que simbolizan a los apóstoles.
«Hay que garantizar la preservación de este legado textil», sentenciaba el pasado jueves Leonor Flores. A nadie se le escapa el rico patrimonio artístico de Guadalupe ni la importancia que la música tuvo en este Monasterio de más de 24.000 metros cuadrados, tan sólo de planta. Por ello, junto a las obras del museo, se presentó la restauración del órgano barroco y se ofreció un concierto.
Cuando el almendralejense José Félix García Zapata se sentó frente al instrumento y comenzó a tocar piezas de Mozart o Stanley en la sala mudéjar del siglo XIV junto al claustro del Monasterio, los asistentes pudieron viajar en el tiempo siglos atrás y comprobar la pureza de las notas que el organista interpretaba. De esta manera se constataba la restauración de la pieza que quedará ahí, en ese espacio con un aforo de 200 personas y en el que se ofrecerán distintos conciertos y actuaciones.
Año Jubilar
Estas intervenciones han concluido las obras previstas para 'Año Jubilar Guadalupe 2007', un proyecto que ha conseguido situar a esta localidad cacereña en el mapa, en palabras del comisario del evento, Teresiano Rodríguez. «Cuando se hablaba de Guadalupe, muchos pensaban en México y creo que con esa campaña se hizo la mayor promoción que se ha hecho nunca de la localidad y de toda Extremadura», subrayaba Rodríguez. El proyecto trajo también a la región distintas actividades culturales como los conciertos de Serrat y Sabina en Cáceres o Montserrat Caballé en Mérida y permitió la restauración de varios enclaves del Monasterio. Todo un lujo y un placer para los sentidos al alcance de todos los extremeños.
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Guadalupe pervive entre arte, música y religión
Un monje pasea por las instalaciones del Museo de Bordados y Casullas. / J. V. ARNELAS
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