Pese a que el Cacereño consiguió rescatar un punto en el último minuto, el entrenador, Ángel Marcos, no estaba contento tras el pitido final. «Hemos sido merecedores de ganar el partido, que con el 2-1 era nuestro, pero no hemos sabido rematarlo cuando todo el mundo se estaba dando cuenta de que lo teníamos controlado, tanto que el 2-1 me estaba pareciendo un resultado corto», afirmó.
Después llegaron los dos tantos del Toledo, que se plantó en el 89 ganando 2-3. Marcos lo explicó por la lesión de Roberto, que les «trastocó», y además el equipo no jugó bien sus cartas en esos dos minutos de inferioridad numérica. «No hemos estado listos para echar el balón fuera y poder hacer el cambio, cuando tenemos a jugadores con experiencia que se deberían haber dado cuenta de la situación. En vez de hacer eso, nos han metido el gol», se lamentó.
No obstante, Ángel Marcos quiso extraer también la parte positiva del partido de ayer, que no es otra que la capacidad de reacción del equipo las dos veces que estuvieron por detrás en el marcador y lograron empatar apenas un minuto después. «Antes cada vez que encajábamos un gol nos veníamos abajo, pero hoy nos hemos venido arriba, y eso es muy bueno», señaló.
Con respecto al complicado calendario que se le viene encima al Cacereño, que tendrá que enfrentarse las próximas semanas a varios equipos de la zona alta de la tabla, Marcos dijo que deben ser autosuficientes y no estar siempre preocupándose por los rivales. «El otro día hemos jugado contra el mejor equipo del grupo, que es el Universidad de Las Palmas, y hemos sacado un empate», recordó, dando a entender que este Cacereño puede mostrarse competitivo ante cualquiera.
En referencia a las quejas expresadas por el entrenador rival, Luis Díaz, sobre lo pesado del terreno de juego, Ángel Marcos echó mano de la ironía. «Pues que nos paguen un césped nuevo, porque esta semana ha llovido mucho y nosotros no tenemos ni secadores ni helicópteros como Jesús Gil».
Además de quejarse por el estado del césped, Luis Díaz arrojó algunas dudas sobre la validad del último gol del Cacereño. «Tendremos que verlo», afirmó sobre la posibilidad de que existiera falta al portero.
En relación al juego dijo que fue «igualado», y «con más goles que fútbol», pero que había estado condicionado por la imposibilidad de trenzar jugadas en sobre un campo tan mojado.
Al igual que Ángel Marcos, el técnico visitante no se marchó contento con el resultado. «Nos sabe a poco», señaló.
Hombre de pocas palabras, tampoco habló demasiado sobre la posibilidad de que este resultado ponga fin a su etapa como entrenador del Toledo, una posibilidad que se ha venido planteando en aquella ciudad durante toda la semana en caso de no conseguir en Cáceres un resultado positivo. «Me da igual mi puesto», se limitó a afirmar, aunque su rostro revelaba que se ve más fuera que dentro del club después de acumular, con el de ayer, seis partidos consecutivos sin conocer la victoria, aunque eso sí, ha salido de los puestos de descenso directo.