-¿Por qué sostiene que Medellín tiene las claves de la desaparición del mundo tartesio?
-Porque hemos estudiado la necrópolis y hemos visto que hay un gran aumento demográfico al asentarse en una tierra tan rica, pero aproximadamente tres generaciones después, la población casi se reduce a la mitad. Eso sólo puede ser por una epidemia terrible o, más bien, por una enorme desestabilización de la sociedad que es lo que produce esas crisis.
-¿En qué año se establecieron los tartesios en Medellín?
-Parece ser que la colonia tartesia viene de la ciudad de Carmona y se establece hacia el 675 a. d. Cristo. Esta crisis empieza hacia el 575 a.d.C., aunque el peor momento es a fines del siglo VI.
-¿Qué les empujaba a moverse? ¿La conquista del territorio, una nueva frontera?
-Era como consecuencia de aumentos demográficos debido a una cultura mejor: Se tenían más hijos y necesitaban más tierras. Al colonizar más tierras tenían más población y al tener más población podían tener un estado más potente que exigía a su vez nuevas colonizaciones.
-¿Cómo vivían y cómo eran sus casas? ¿Tenían huertos?
-Eso no lo hemos estudiado, pero tenían huertos. Vivían básicamente de huertos y tenían el policultivo mediterráneo de vid, olivo y cereal. Eso, más la extensión de la dehesa, que ya la practicaban. En Medellín hemos encontrado el primer catajamones que se conoce en la historia.
-¿De qué material es?
-De una aguja de hueso como los actuales. Por eso sabemos que es un catajamón.
Escribas
-¿Y dice que había escuela de escribas en Medellín?
-Había escuela de escribas. Hemos encontrado una forma de escribir, que es característica de Medellín, dentro de la escritura tartésica.
-Pero ¿encontraron una pieza clave, como la Piedra Rosseta o algo así?
-No, estudiamos todos los grafitos que habían salido a ver si la gente ponía alguna marca en su plato o en una estela y, estudiando la epigrafía de esos grafitos, hemos sacado el alfabeto de Medellín.
-Los arqueólogos siempre terminan teniendo un personaje favorito entre los que encuentran en las excavaciones. ¿Tiene el suyo?
-Yo sí: El pueblo de Medellín con el que he estado trabajando.
-Ha pedido ayuda para que se haga con urgencia el resto de la excavaciones. ¿Corren tanto peligro de desaparecer los restos tartésicos de Medellín?
-Con urgencia, no. Lo que he pedido es que no se olvide. Creo que esto sería prioritario a estudiar el territorio y, como he visto fenómenos en otras áreas, espero que no se repita. Ahora se puede empezar a programar y empezar a excavar el año que viene o el siguiente... tampoco hay que hacerlo todo deprisa. No es tan costoso como otras excavaciones si se hace bien, si lo que se busca es rentabilizar un dinero que sale del bolsillo de todos nosotros.
-Lo han hecho bastante rápido. En veinte años han sacado muchísimas conclusiones.
-Sí, pero si hubiéramos tenido otros medios en su momento, hubiera salido en menos de cinco años.
-¿Tiene alguna teoría que le gustaría confirmar?
-Sí. Creo que en el Castillo de Medellín puede estar el Palacio del rey tartésico y valdría la pena estudiarlo bien. Y por supuesto me gustaría saber si la hipótesis de reconstrucción de la necrópolis que hemos realizado está bien hecha.