ES algo más que una simple ficha. Es un método que une a una madre y a su hijo de por vida.
Se trata de los sistemas de identificación infantil del recién nacido, que constan de documentos en los que figuran las huellas del bebé y de su madre, así como los datos de cada uno de ellos. La identificación materno-filial se realiza nada más cortar el cordón umbilical del neonato, y las huellas de ambos quedan registradas en algo parecido a un DNI que garantiza, sin equívoco alguno, que uno y otro son madre e hijo. «Lo más común es tomar la huella dactilar del pequeño, pero como a veces es complicado debido a dificultades técnicas le tomamos la huella del pie, porque también es más fácil y en ocasiones más rápido», explica Saturnino García Martín, supervisor del paritorio del Hospital Materno Infantil de Badajoz.
El objetivo de este procedimiento, que es obligatorio desde el año 1996, es relacionar a un niño con su madre para evitar confusiones o que sean entregados a otra familia. «Nosotros también usamos otro sistema para prevenir el error, pero tiene una función más interna. Así, de manera complementaria empleamos un método de código de barras. Éste lo porta el bebé en una pulsera y en la pinza, y el mismo código lo lleva en la pulsera que se le da a la madre».
Sistema digital
Algunos hospitales de España ya han incorporado un sistema de identificación digital del recién nacido pero Badajoz aún no. Basado en la biometría dactilar, permite recoger con mayor fiabilidad, seguridad y rapidez las huellas de los bebés, «sin embargo, es más caro», indica Saturnino García.
Hace muy poco tiempo se ha conocido otro uso muy valioso de este registro: Utilizarlo en los casos de abandono. A mediados del mes de septiembre se conocía que una niña había sido abandonada en un portal de la ciudad.
Ante este hecho, los cuerpos de seguridad se pusieron manos a la obra. Se estableció un protocolo de actuación para poder identificar a la pequeña mediante la relación de su huella. «Nosotros tomamos la huella plantar del bebé. Cuando identificamos el hospital donde ha nacido la contrastamos con la realizada en él. Y a través de esa documentación se puede establecer una relación con la madre, ya que contiene todos sus datos», explican desde la Brigada de Policía Científica de Badajoz.
Para cotejar esas huellas, se tiene en cuenta aspectos como el periodo de tiempo en el que ha nacido el bebé, el sexo y en algunos caso el peso. «De este modo se hace una criba, ya que un mismo día dan a luz muchas mujeres en el mismo hospital», señala Saturnino García.
Según la Policía Científica, este sistema es totalmente fiable, a menos que la huella registrada en el hospital no esté bien tomada «por las dificultades que supone hacérsela a un neonato». «Pero las huellas son para toda la vida, porque tenemos las mismas desde que nacemos hasta que morimos».
Varias partes
El sistema, que se asemeja a un DNI infantil, consta de tres partes, y en todas ellas quedan impresas las huellas de los dedos índice y medio de la mano derecha del recién nacido (o en su defecto del pie), y el dedo índice de la mano derecha de la madre. Gracias a este método, la mujer tiene un documento que acredita cuáles son las huellas de su hijo desde que llega al mundo. «Uno se manda al Registro Civil para reconocer al niño, el otro consta de dos piezas de las cuales una se guarda en el hospital en la historia clínica de la madre por si hay que realizar alguna comprobación, y la otra se la lleva la familia». De esta manera siempre queda vinculado la madre y el hijo.