-¿Nunca lo han tentado para entrar en política?
-Si te digo la verdad, sí. He tenido oportunidades en la época de UCD, en la etapa del PP, del PSOE. Pero siempre he contestado lo mismo. Yo no soy político. Tengo poca capacidad de ser disciplinado, de no decir lo que pienso. Los políticos sufren mucho, se tragan muchos sapos. Yo sufriría mucho y tendría que dimitir al segundo día. He tenido la satisfacción de hacer una gran obra social con la caja.
-¿Produce más satisfacción que ganar mucho dinero?
-No soy rico, pero no necesito mucho. Tengo más de lo que tenía cuando vine aquí y me sobra mucho de lo que tengo. El dinero no ha sido nunca el leit motiv de mi vida. Tengo un pueblo en Galicia, que se llama Brión y una ciudad, que es La Coruña, y me encanta pasear por allí. Venir por por Badajoz, de vez en cuando e ir a Madrid a ver a mis seis nietos, que son extremeños.
-Uno de sus proyectos más queridos es el edificio que se está construyendo junto al río.
-Quiere ser un centro financiero, donde con quince o veinte empresas. Y un símbolo arquitectónico. He estado 14 años hasta que he podido iniciarlo.
-¿Por qué se ha demorado tanto? Se pensó para el año 2000.
-Sí, el edificio tenía el nombre de siglo XXI para acabarlo en el 2000. Te doy una contestación sincera: no me preguntes.
-¿La crisis no afectará?
-No. Y ese edificio no es trasladable. ¿Me explico? Era una de las cosas que me podía llevar a estar hasta los 65 años, esperar a que se iniciaran las obras. Veremos más de 80 metros de altura.
-Será el edificio moderno más vistoso de Badajoz
-Espero que sea uno más. Porque vendrán otros.
-Todo el mundo le reconoce a usted una buena gestión, pero le tachan de antipático.
-A lo mejor tienen razón. Simpático no soy, qué voy a hacerle. Soy bastante tímido y me da rubor el halago. No me fío, por norma, de la gente que halaga. Procuro no halagar. Ya no voy a cambiar. Ahora dicen que me río más, me he quitado la corbata.
-¿A qué se va a dedicar a partir de ahora?
-Me dedico a pasear, a reflexionar, a mirar atrás para corregir errores, a vivir con más tranquilidad. Y seguir la pista de qué hacen con Caja Badajoz y con el sector financiero. Yo no podré decir, no me importa. Otra cosa es que lo vea desde lejos.
-Ha dicho que Ibarra le protegió de interferencias. ¿Cómo se ha llevado con Fernández Vara?
-Lo conozco hace años, pero no he tenido mucho contacto con él. No tengo capacidad para hacer un juicio de valor como el de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que ha estado 24 años. Guillermo será un gran presidente, pero lleva poco tiempo todavía. Le toca una crisis, que a Extremadura afecta menos, pero uno no elige el momento. Con respecto a las cajas de ahorro, va a tener la oportunidad de hacerlo muy bien o de equivocarse. Yo deseo que lo haga muy bien.
-¿Si forzara la fusión sería hacerlo mal?
-No veo yo que esté nadie en esa línea. Pero cualquier fusión que no se haga con criterios de eficiencia, sería un error. Los políticos son fungibles y las instituciones permanentes. Hay errores que no tienen corrección. No hay vuelta atrás. Pero soy optimista en que las cajas tienen un ángel de la guarda para haber vivido 120 años como la nuestra.
-¿Inauguraremos el edificio con el nombre Caja Badajoz arriba?
-A esa pregunta ya no puedo responder yo.