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HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Extremadura

REGIONAL

Peter recorre medio mundo tras la pista de una novia extremeña que conoció en París hace 40 años

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De Alaska a Badajoz en busca del primer amor
Peter Stot'zer busca en Badajoz a Carmina Carrero. / J. L. REAL
EL despertador debía sonar a las seis de la mañana, pero cuando Peter se despertó ya habían pasado las siete. Al ver la hora, saltó de la cama, se vistió y corrió hasta la estación de ferrocarril de Berna (Suiza). Al llegar encontró un tren que salía de los andenes y se perdía a lo lejos. En uno de los vagones viajaba Carmina Carrero, una joven de Badajoz de la que se había enamorado dos años antes, en 1969, en París.
Se conocieron en un curso de francés de 'Alliance Française' cuando tenían 29 años. Pronto empezaron los secretos y las intimidades en una ciudad donde ambos estaban de paso. Él trabajaba en una empresa automovilística y ella como canguro para una familia acomodada. La historia de amor se truncó cuando Peter regresó a Suiza, su país natal, para cumplir el servicio militar. Ella también abandonó Francia y se trasladó a Inglaterra.
Recobraron el contacto un año después, en 1970. Carmina visitó a Peter en Suiza y ambos parecían dispuestos a reiniciar la relación que interrumpieron en París.
El joven ayudó a Carmina a encontrar trabajo y poder tenerla cerca. Primero la contrataron en un hospital y a los pocos meses se mudó a Berna para trabajar en una embajada sudamericana. Cuando la relación empezaba otra vez a afianzarse, Carmina recibió una llamada desde Badajoz. Su abuela, quien había cuidado de ella cuando era niña, estaba a punto de fallecer. Carmina avisó a Peter de que al día siguiente partía para España para despedirse de su abuela. Quedaron en verse en la estación de Berna. Pero el despertador de Peter no sonó y llegó tarde.
A los dos días Carmina le telefoneó desde Badajoz, pero al otro lado del teléfono sonó una voz femenina. Quizá Carmina pensó que Peter le ocultaba algo. Ahora, casi cuatro décadas después, aquel joven de 29 años se ha convertido en un jubilado de pelo blanco que busca a su primera novia por medio mundo para explicarle lo que pasó. Ella debe tener 60 años.
Más de una vez se ha preguntado lo diferente que podría haber sido su vida si aquel día de 1971 hubiera llegado a tiempo a la estación de Berna o si hubiera respondido él mismo al teléfono cuando Carmina telefoneó desde Badajoz. A Peter no le consta que hubiera insistido, así que probablemente fue la última oportunidad que tuvieron para hablar.
A pesar de que se casó y tuvo dos hijas con una mujer a la que conoció después de que perdiera contacto con Carmina, Peter nunca se olvidó de la española que conoció en París. «Fue un amor muy especial». Lamenta que su mujer, de la que se divorció, rompiera todas las fotos que tenía de aquella época. «Recuerdo perfectamente cómo era».
Ese recuerdo es lo que llevó a Peter a emprender la búsqueda de su primer amor. «En realidad nunca dejé de buscarla porque siempre he querido saber cómo estaba o qué era de ella, pero desde hace unos años me lo he propuesto en serio».
Tan en serio como que el pasado otoño viajó hasta Anchorage, un pueblo del estado americano de Alaska. Hasta allí llegó después de que unos conocidos le informaran de que en 1986 se alojaron en un hotel de esta ciudad y conocieron a una animadora que se llamaba Carmina y había vivido en Berna.
Del hotel a la embajada
De aquello ya ha pasado casi 25 años, pero Peter albergaba la esperanza de encontrar alguna pista. Se alojó en el mismo hotel en el que supuestamente había trabajado Carmina y preguntó a todo el personal por ella. Nadie le pudo ayudar. También lo intentó a través de la embajada de España en Suiza, pero sólo le facilitaron la dirección del Ayuntamiento de Badajoz.
Pero Peter no se rinde. Ha rastreado todas las redes sociales de Internet que conoce, desde Facebook o Tuenti a las más minoritarias, se ha empollado las guías telefónicas de algunas ciudades españolas y ha puesto anuncios en HOY, aunque de momento no ha dado con ningún rastro que le lleve a Carmina. Así que ahora se ha plantado en Badajoz, ciudad en la que creció Carmina y a la que viajó hace 38 años para despedirse de su abuela. Sospecha que Carmina pueda residir fuera de Extremadura, pero espera que aquí conserve algún familiar que pueda ayudarle. Incluso está dispuesto a recompensar económicamente a quien le proporcione una pista fiable (peter@stotzer.ch). Mantiene la esperanza de no irse de vacío de Badajoz. «Aquí están sus raíces y quizá nunca perdió el contacto con ellas». Si es así, él seguirá buscando a Carmina. Al fin y al cabo, concluye, «el primer amor es a veces el más importante».
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