HAY mujeres que se ponen el mundo por montera y otras para las que su peluca o su pañuelo se convierten en su mundo, una vía de reconciliación con la autoestima perdida por culpa de una enfermedad que ha convertido su propio cuerpo en 'territorio enemigo'. Lo cuenta Marta Gundin, psicóloga voluntaria que colabora con la Asociación Oncológica Extremeña (AOEX). Esta entidad ha creado, partiendo de una iniciativa solidaria de la peluquería Niobe & Lia de Badajoz, un proyecto por el cual el centro de estética ofrece a las pacientes oncológicas la posibilidad de adquirir una prótesis capilar a precio de coste.
La idea partió de las tres jóvenes socias al frente del negocio, Laura Ramírez, Isa Polo y Ana Lozano. «Todos conocemos casos de alguna mujer que pierde el pelo por culpa del tratamiento que recibe para el cáncer y, como profesionales, nos dimos cuenta de que los precios de las pelucas eran prohibitivos en la mayoría de las peluquerías, en las que una prótesis de pelo natural puede rondar hasta los 600 euros. Así que decidimos ponernos en contacto con la AOEX para ofrecerles nuestros servicios a las enfermas a precio de coste -a partir de unos 100 euros- y con el compromiso de que, de lo recaudado, la mitad va para la asociación», explica Ana Lozano, una de las dueñas del negocio que se ubica en la calle San Juan de Dios, número 27, del pacense barrio de Pardaleras. En Cáceres, un peluquero que quiere preservar su identidad también colabora realizando descuentos a las enfermas que les envía la asociación.
Isabel Rolán, presidenta y alma máter de AOEX, asegura que la iniciativa de estas jóvenes empresarias les «vino como agua de mayo». «Nos sorprendió muy gratamente encontrar esa solidaridad tan generosa en personas tan jóvenes y emprendedoras. Además, hay que tener en cuenta que se trata de su propio negocio y que, en tiempos de crisis, resulta gratificante que haya gente que además de preocuparse por salir adelante, sea tan altruista que piense también en el paciente oncológico que necesita de verdad una prótesis capilar. Que ellas valoren el hecho de que es un gasto muy grande para las enfermas y que decidan hacer esa aportación prestándoles ese apoyo es extraordinario. ¡Ojalá esa sensibilidad estuviera en más personas! Porque hasta que no vives de cerca el problema y ves a las personas que están sufriendo, no te das cuenta de la problemática que se le crea a todas esas personas que lo necesitan, pero que no tienen los recursos necesarios para comprarse una peluca».
Su bagaje personal y profesional la convierten, sin duda, en un 'testimonio de autoridad'. Hace 13 años, Isabel sobrevivió a un linfoma para sorpresa de propios y extraños. «Todavía recuerdo la cara de la peluquera cuando mi ex marido y mi hija me llevaron a su negocio nada más salir del hospital. ¡Tenía una cara, que me imagino que pensó que me quedaba poco tiempo! El caso es que me dieron una peluca rubia que casi no me probé y con eso me apañé... El asesoramiento estético ha cambiado tanto ahora que es mucho mejor para que la paciente se pueda sentir segura de sí misma pese a llevar una prótesis», afirma.
Mejor antes
Ana Lozano recomienda a sus clientas acudir a Nioba & Cia antes de que se les empiece a caer el pelo debido al tratamiento. «De lo que se trata es de ver su color habitual y el corte para que la peluca sea lo más parecida posible y el cambio, dentro de lo que cabe, no sea tan traumático. Solemos aconsejar que cuando comience la caída se rapen el pelo, porque es muy duro», comenta esta profesional de la estética, que reconoce que hay que tratar a estas clientas con mimo.
«Hay gente que no lo lleva mal, pero para la mayoría de las mujeres la parte estética es dura. Tienen problemas con su identidad corporal y eso implica una disminución de la autoestima y por consiguiente de sus fuerzas para luchar contra la enfermedad. Por eso es importante ayudarlas, porque la parte en la que se cae el pelo a mechones, por ejemplo, es demoledora. Entiendo que hay gente que pueda llegar a creer que es hasta superficial, pero la apariencia externa es crucial, porque sentirse bien con uno mismo en esos momentos tan duros es importante», subraya la psicóloga Marta Gundín.
«Nunca olvidaré la explicación que me dio una clienta sobre el tema. Me dijo que la caída del pelo hace real y pública la enfermedad y que una peluca es la mejor manera de 'socializarla'», recuerda Ana Lozano. Junto a sus compañeras, Laura e Isa, aconsejan a las pacientes oncológicas sobre las mejores opciones estéticas. «Recomendamos las de pelo sintético porque son más fáciles de manejar. Su mantenimiento se limita a lavarlas con un jabón neutro y secarlas de forma natural o con aire frío. Las de pelo natural son más complicadas porque hay que lavarlas y marcarlas en las peluquerías y suponen una inversión mucho más elevada», sugiere. Los colores y cortes son a gusto del consumidor.
Lo importante es que se sientan bien en su piel mientras dura la enfermedad. Pelucas solidarias para dolores del alma, que de los del cuerpo se ocupa la medicina.