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HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

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Dicen los entendidos que el flamenco es pasión, duende, sentimiento, pero también es afición, juventud e ilusión. Estos tres últimos aspectos «se combinan en una mezcla explosiva que nos llena de esperanza para que este arte, que forma parte de nuestra cultura, se siga manteniendo con afecto y dignidad». Las palabras son del presidente de la Peña Flamenca de Don Benito, Juan Morcillo, verdadero alma máter del Encuentro Regional de Jóvenes Flamencos de Extremadura. Una cita con la cantera del cante 'jondo' que ya va por su séptima edición y que reunió en la noche del pasado viernes en la capital de las Vegas Altas a más de 52 artistas de toda la comunidad autónoma.
La cita, que se ha ido consolidando año a año gracias al tesón de peñistas, de instituciones y empresas colaboradoras y, cómo no, de los propios artistas, viene a ser una probeta del flamenco extremeño, un lugar donde voces ilusionantes salen de rostros aún con acné, un lugar donde, al ponerse a tocar la guitarra, la perseverancia de las manos se sobrepone por ejemplo a las heridas sufridas al practicar algún deporte en el instituto y un lugar donde el tacón no es sinónimo solamente de querer ser mayor, sino de sonido y compás.
Ahora que se habla mucho de fichajes millonarios en el fútbol, el flamenco extremeño da ejemplo de como cuidar y fomentar su cantera. Voces como la de Miguel de Tena, ganador de la lámpara minera, es un ejemplo a seguir, «un buque insignia» sobre el que se quieren reflejar tantos y tantos chavales que se suben semanalmente a escenarios de las peñas para hacer sus primeros pinitos, según recalca Juan Morcillo. Éste es uno de sus grandes valedores que ahora quiere repetir la historia con los jóvenes que participan en este encuentro regional.
En este mundillo, y a estas edades, lo mejor es dejarse aconsejar. Miguel Ángel Carrillo, guitarrista de Rocío Jurado y ahora afincado en Extremadura como guitarrista de la Peña de Don Benito, conoce los entresijos de tocar para un consumado artista o para un joven que acaba de empezar. Recomienda a los padres que tengan paciencia con sus hijos, que no les hostiguen y presionen con la voz. «Lo más importante es cuidar la garganta, sobre todo en el cambio de niño a adulto. Luego las tablas se adquieren».
Con la intención de potenciar, no solamente a los artistas sino a los cantes extremeños, la organización impuso este año a los artistas como palos obligatorios los tangos y los jaleos, además de otros temas de libre elección.
En representación de Campanario actuó la escuela de baile Marisol, mientras que de Talarrubias estuvieron Soraya Lozano y el grupo flamenco Gualema, y de Garbayuela el cantaor Manuel Díez Madroñero Gómez.
Ernesto Prior representó a Siruela, David Torres y Manuel Pajares a Santa Amalia, Óscar González a Almendralejo, Celia Romero a Herrera del Duque, Silvia Lucas a Valencia del Mombuey y Sandra Jiménez y Andrés Vera a Ruecas.
El cartel se completó con las escuelas de baile de Cristina Delgado y Pilar García, más el cantaor Rubén Gallego, todos ellos de Don Benito y los guitarristas Miguel Ángel Carrillo, Félix de Herrera, Antonio Caballero y Juan Luis Dorado.
La principal novedad de este séptimo encuentro es la participación de los jóvenes en un campamento en el Jerte, como continuación a sus actuaciones del viernes en el escenario de Don Benito y con la finalidad no sólo de disfrutar de la naturaleza, sino de adquirir más formación.
EL GRUPO DE CRISTINA DELGADO
Bailaoras
Verdaderos diamantes en bruto en el «zapateo»
El nombre de Cristina Delgado goza ya de un prestigio importante en Extremadura. Además de sus 16 años de carrera encima de los escenarios, esta bailaora dombenitense se gana la vida enseñando lo que sabe hacer a más de ochenta chicas de diversas localidades de la región.
Enseña baile a niñas de Logrosán, La Coronada, Hernán Cortés, Campanario, Guareña y Don Benito. La más pequeña tiene 12 años y la mayor 24. En el encuentro de jóvenes flamencos ha participado una selección de sus alumnas. «Yo sólo les digo que sean aplicadas, que se lo curren, pero ante todo que disfruten con esto. Hay verdaderos diamantes en bruto», señala la artista calabazona.
ÓSCAR GONZÁLEZ
Cantaor de Almendralejo
Este año probará por segunda vez en la selección de las Minas
«Cuando voy de botellón no me queda más remedio que tragarme el chunda-chunda. Nadie pone flamenco un sábado por la noche en los coches». Esto dice el almendralejense Óscar González, de 18 años, quien sin embargo, está familiarizado con Calixto Sánchez o El Cabrero, cuyas voces ha escuchado de siempre en el equipo de música de su padre, un gran aficionado al cante. De ahí, de «mamarlo» en casa, le ha venido la vena flamenca a este muchacho, que hace solo dos años comenzó a hacer sus primeros pinitos en diversas peñas, la de Talavera la Real, por ejemplo.
Tanta ha sido la proyección de este chaval en tan poco tiempo que el año pasado ya fue a la prueba selectiva del Concurso Internacional de Cante de las Minas de La Unión. Fue en San Fernando de Henares. El año pasado no pudo ser. Este año repite y probará suerte en Salamanca, donde se celebra una de las selecciones para el más prestigioso de los concursos flamencos. Según reconoce, dedica unas seis horas a la semana a cantar, pues además estudia segundo de Bachillerato.
CRUPO DE MARISOL MATEO
Bailaoras
El sueño de unas campanarienses de emular a Sara Baras
Las dos tonalidades de azul destacaron en los trajes de las bailaoras de Marisol Mateo, otra profesora de Don Benito, jovencísima. Lleva menos años en el baile flamenco que Cristina Delgado, unos nueve años, desde los 18. No obstante, con sólo 27 años ya enseña su arte a 17 chicas, también de distintos pueblos. Una forma de ganarse la vida, pero también de sacar nuevos valores de la cantera del baile mueven a esta joven a desplazarse dos días a la semana a Campanario.
En esta localidad, que dista unos 25 kilómetros de Don Benito, da clases a Antonia, Inés Piedraescrita, Cristina y Nani, entre otras. «Admiro a Sara Varas», comenta una de las jóvenes campanarienses. «Pues a mí me gustaría llegar a ser como nuestra profesora Marisol», recalca otra de las chicas demostrando la gran admiración que siente hacia su maestra.
MANUEL PAJARES
Cantaor de Santa Amalia
Una de las más firmes promesas y un gran dominador del compás
Manuel Pajares, de Santa Amalia, pasa por ser una de las más firmes promesas del cante flamenco actualmente en Extremadura, «un gran dominador del compás», según los entendidos. De hecho, en julio del pasado año grabó incluso su primer disco, titulado 'Mare Manuela', acompañado por las guitarras de Miguel Ángel Carrillo y Antonio Caballero. En 'Mare Manuela hace un repaso a distintos palos del cante jondo como bulerías, malagueñas o soleás, sin olvidarse de los tangos y los jaleos extremeños. Fue uno de los encargados de cerrar el cartel del encuentro de jóvenes flamencos con bulerías y tangos.
MANUEL, ANTONIO Y FELISÍN
Guitarristas
Paco de Lucía, ejemplo a seguir en la Siberia
Felisín de Herrera tiene apenas 14 años, pero lleva desde los 10 tocando la guitarra. También toca el cajón, «un instrumento que también hay que saberlo tocar», comenta con mucho desparpajo este adolescente. En sus venas circula mucho flamenco, pues su melliza, Celia Romero, también canta. Ambos son de Herrera del Duque. No solo para él, sino para Manuel Díez Madroñero, de Garbayuela, Antonio Caballero, de Talarrubias, o Ernesto Prior, de Siruela, el gran ídolo es Paco de Lucía. «Es el maestro entre los maestros», dicen al unísono estos guitarristas de la comarca de la Siberia.
SILVIA LUCAS
Cantaora
Tras los pasos de Esther Merino en Valencia del Mombuey
«Tiene solo 12 años, pero dicen que tiene voz de vieja». Así de espontáneo define Ventura Lucas a su hija Silvia, otro prodigio del cante que apunta alto. De casta le viene al galgo, pues su abuelo materno era guitarrista y su padre es un apasionado del cante jondo. «Yo creo que empezó a gustarle esto porque su madre y yo íbamos a ver muchos festivales de cante y se venía con nosotros, de manera que al final se empapó de ello», justifica Ventura los inicios de Silvia. «Creo que tiene mucha madera y que hay que pulirla», define el padre.
«Uno de los problemas en Extremadura es que se carece de escuela de flamenco, por tanto los chavales tienen que recurrir a hacer sus pinitos en las peñas, en festivales», señala en tono crítico el padre de esta jovencísima artista, quien admite que Esther Merino ha dejado su sello en su hija, «y lo demás ya lo dirá el público». La familia Lucas hizo 200 kilómetros hasta Don Benito para acudir a este encuentro. Un ejemplo de lo que hacen muchas familias. Todo por su hija.
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