La intranquilidad se ha instalado en el colectivo de diabéticos extremeños, que temen que la crisis económica les termine pasando factura donde más le duele: en su enfermedad y en el control obligado y casi diario que tienen que hacer muchos de ellos de los niveles de glucosa.
La Federación de Pacientes de Diabetes de Extremadura (Fedex) denuncia que, después de haber conseguido que la Junta les permitiera elegir, según el criterio de sus médicos, el sistema de medición de la glucosa que más les conviniese, ahora el Servicio Extremeño de Salud (SES) quiere limitar esa libre elección para ahorrar costes.
Las tiras reactivas varían según el tipo de aparato de medición de la glucosa que tenga cada enfermo y que mejor se adapte a sus necesidades. Por ejemplo, las personas mayores suelen utilizar unos aparatos en el que los números y los datos salen a un tamaño mayor por los problemas de vista; y otros disponen de unas máquinas muy sofisticadas, con un software que permite almacenar los diferentes resultados de las mediciones y hacer así historiales para ver su evolución.
Cambio de aparatos
Por ello, el mayor temor de los diabéticos extremeños es que si el SES limita los tipos de tiras disponibles, muchos de estos enfermos tendrán que cambiar de aparato, y pueden verse perjudicados en el control de su enfermedad.
«Este tipo de material tan sólo supone el 0,6% del gasto sanitario», planteó Luis González, presidente de la Fedex, que recordó que los mayores costes para la Administración son los derivados de las complicaciones asociadas a la diabetes, «por lo que resulta lógico pensar que se debería invertir más en prevención, educación, y diagnóstico precoz».
Hasta el momento, los representantes de los diabéticos han mantenido tres reuniones para hablar sobre el tema con los responsables sanitarios extremeños, uno de ellos con la propia consejera de Sanidad, María Jesús Mejuto, y su principal conclusión es que la restricción de la libre elección se hace por puros criterios económicos.
«La eliminación de la libre elección, que es el sistema que se sigue en la mayoría de las comunidades, es una restricción muy grande de prestaciones. Justamente cuando más intentamos desde las asociaciones que sean los pacientes los que se autocontrolen, más trabas están poniendo», criticó Luis González.
Racionalizar gastos
El gerente del Servicio Extremeño de Salud, Dámaso Villa, negó ayer la mayor: la decisión no se hace para ahorrar gastos, sino «para gastar mejor», y que los costes no se disparen.
«Hace poco tiempo, el SES destinaba dos millones de euros a la compra de las tiras reactivas. Ahora el gasto se ha multiplicado por tres, y gastamos entre cinco y seis millones de euros. Ahora queremos sacar la compra de estas tiras a concurso, y elegir unas tres empresas que, a su vez, dispondrán de diferentes modelos, por lo que los enfermos podrán seguir eligiendo entre lo que mejor le convenga. No se recorta, pero sí se racionaliza el sistema, porque ahora, al poder elegir entre numerosas marcas, los centros de salud tienen que tener a su vez tiras de todas estas clases, lo que encarece mucho los productos», explicó Villa.
Concurso
El Servicio Extremeño de Salud está ultimando la redacción del concurso, que será convocado en el plazo de 15 ó 20 días. El presupuesto del concurso dependerá de si se convoca para el suministro de una anualidad o dos, pero en todo caso rondará los seis millones anuales, lo que demuestra, según recalcó Villa, que el gasto en tiras reactivas será similar al que se afronta ahora. «Pero evitamos que se siga disparando durante los próximos años», puntualiza.
Antes de tomar esta decisión, el SES ha contado con los informes de expertos y endocrinos, que han defendido que existe suficiente variedad de productos entre las diferentes marcas como para garantizar una correcta medición de la glucosa según las diferentes necesidades de los enfermos.
En Extremadura se calcula que existen unos 100.000 enfermos diabéticos, y unos tres millones en toda España. Se prevé que su número se duplique en los próximos 20 años a consecuencia de los altos índices de obesidad y malos hábitos de alimentación, sobre todo, entre los niños.