Están desmotivados, les falta disciplina, han perdido el respeto a las aulas, su comprensión lectora es escasa y también su capacidad de expresión. Es el diagnostico que hacen los profesores de sus alumnos y está apoyado por un dato preocupante: uno de cada tres escolares pacenses no termina la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), es decir, no tienen el título básico.
Este preocupante dato procede de un estudio realizado por la revista 'Magisterio' a partir de datos del Ministerio de Educación y el Instituto Nacional de Estadística. Esta publicación, especializada en el profesorado, ha recopilado las cifras de fracaso escolar por provincias, cuyo baremo es el alumnado que no finaliza los estudios de ESO.
En concreto, Badajoz tenía una tasa del 31,2% de fracaso escolar en el año 2006, el último año del que se dispone de datos oficiales.
La cifra no sorprende a los docentes encuestados que conocen esta realidad de primera mano, como Ana Bravo, del sindicato de profesores ANPE, que asegura con resignación que los alumnos están «totalmente desmotivados».
Esta tasa de abandono es especialmente grave porque los escolares que no logran el título de ESO se van del instituto sin ningún título oficial y, además, sin posibilidades de entrar en un Ciclo Formativo de Grado Medio (antigua Formación profesional) porque les pedirían en diploma de Secundaria.
Baja, pero poco
La buena noticia en este estudio es que el porcentaje de fracaso escolar ha bajado en los últimos años. En 2002, la cifra de alumnos que no se titulaba en ESO era del 35,4% mientras que, en cuatro años, bajó hasta cuatro puntos. Sin embargo, la provincia pacense permanece por encima de la media nacional, que es de un 30,8%.
En la tabla general de fracaso escolar por provincias, Badajoz se mantiene la número 30 de las 50 provincias, siendo la número uno Guipúzcoa, con la menor tasa de abandono en ESO, sólo un 11,9%.
Claro que ninguna provincia española tiene un fracaso por debajo del 10%, la cifra que la Unión Europea considera el límite aceptable. Sólo seis provincias cuentan con un porcentaje de alumnos que abandonan por debajo del 20%: las tres vascas, Asturias y dos castellanoleonesas, Soria y Salamanca.
En el lado opuesto, las peor paradas en este estudio son Alicante, con el 44% de fracaso escolar, y la ciudad autónoma de Ceuta, donde la mitad de sus escolares no finaliza la Secundaria.
¿Y cómo explicar estos datos? Según el autor del estudio y director del Instituto Forma, José Manuel Lacasa, el problema está en el sistema educativo español.
«Estamos peor que hace 25 años. Tenemos un retraso importante», explica el experto, que añade que «durante mucho tiempo, la escolarización no llegaba en muchos casos ni a los diez años, con la Ley de 1970 esto cambió porque disminuyeron las exigencias, y se consiguió llegar casi al 100% y, hace 25 años, España se acercaba a los niveles educativos de Europa pero, últimamente, nos hemos distanciado, y ahora mismo hay un 30% de jóvenes que no termina».
Los sindicatos locales también coinciden en que el sistema educativo actual no funciona. Juan Carlos Guerra, del Ste Ex, cree que hay problemas estructurales, y que las políticas que se han llevado a cabo son «parches».
Por ejemplo, los planes de refuerzo por las tardes, o eliminar la evaluación de septiembre, «que ha provocado que los alumnos sepan que, hagan lo que hagan durante el curso, tendrán un verano cómodo, sin tener que estudiar».
Para Guerra, el principal problema es el elevado ratio que se encuentran los alumnos en sus aulas. Hay clases con más de 30 escolares y «hay chicos arrinconados, a los que no se les puede dedicar atención personalizada aunque la necesiten, hacen falta más profesores y mejor organización».
Otro problema que destapa el estudio de José Manuel Lacasa es que hay un 20% del alumnado que acaba la Secundaria y «no sabe leer, partiendo de que leer es comprender un texto. El niño que, a los 11 años, no ha alcanzado la comprensión lectora, va a tener problemas de estudio toda su vida», concluye.
El docente pacense Juan Carlos Guerra conoce este fenómeno y pone un ejemplo. «Cuando no tienen comprensión lectora, no pueden avanzar. Hay un momento que hay una distancia enorme con lo que pueden asimilar. Si no leen correctamente, no pueden estudiar bien historia, y en ese momento es cuando abandonan».
Un profesorado tocado
Esta situación afecta al profesorado al que el responsable del Ste Ex describe como tocado. «No se sienten queridos ni realizados en su trabajo, y no ven que tenga una solución».
Ana Bravo también coincide en que sus compañeros de profesión están en una situación delicada. «Se ha perdido el respeto al profesor, no sólo por parte del alumnado sino también de las familias que creen, en muchos casos, que el docente es el enemigo cuando deberían colaborar. Esto puede mejorar si trabajamos juntos».
Este desapego de muchos padres por los profesores es una de las causas, según Bravo, de la indisciplina de los escolares que inunda las aulas. «Falta autoridad, a veces no te entra en la cabeza las contestaciones que pueden dar a un profesor», explica.
Por último, el estudio de José Manuel Lacasa aporta una opinión que choca con la política educativa de Extremadura, que se destaca del resto del país por haber implantado el ordenador en el aula por cada dos alumnos. «No hay nada que nos diga que el ordenador en la clase mejora el rendimiento del alumno», asegura este experto en educación.