2.000 parados menos. El mes de abril deja el primer respiro en las estadísticas de desempleo en nueve meses. Desde julio del pasado año, no descendía el número de extremeños apuntados en las oficinas del Servicio Extremeño de Empleo (Sexpe).
Apenas diez días después de que la Encuesta de Población Activa vertiera un jarro de agua fría sobre las previsiones macroeconómicas, los datos del Inem abren un pequeño resquicio a la esperanza. Ya entonces, los responsables de la Junta avisaban que el comportamiento del mes pasado estaba siendo bueno. Al final, la bajada ha sido de 2.023 personas, el 1,86% menos de los parados que había en marzo.
Se trata de una cifra importante. Concretamente la mayor bajada mensual desde hace casi tres años. En julio de 2006 hubo 2.135 parados menos; desde entonces no se había rozado números similares. Tomando como referencia este mes, hay que remontarse a 2005, hace cuatro años, para encontrar números más positivos.
La situación se da además en una escenario generalizado de crecimiento, aunque ralentizado. En todo el país, subió un 1,09% y solamente cuatro regiones registraron tasas negativas. Extremadura fue la segunda con mejores noticias, por detrás de las Islas Baleares. Detrás quedan Asturias y Galicia.
Con todo, la noticia resulta por el momento una gota en el desierto si no se convierte en tendencia. Extremadura sigue teniendo más de 100.000 parados, concretamente 106.641. Se trata de la cifra más alta al menos desde el año 1996, cuando nació el actual sistema estadístico de control del paro.
Otro dato a tener en cuenta es que en clave interanual (de abril a abril), el paro regional ha crecido en 27.158 personas, nada menos que un 34,17% más en los últimos doce meses.
Por provincias, el comportamiento fue mejor en Badajoz (2,08%) que en Cáceres (1,43%). Asimismo, las mujeres siguen sufriendo más este problema. Son 66.582 paradas frente a 44.059 desempleados. Estas diferencias se acentúan a medida que se avanza en los tramos de edad, ya que en los menores de 25 años ambos sexos presentan cifras parecidas.
Varios son los factores que pueden explicar especialmente la nueva coyuntura. Coinciden con el panorama nacional, aunque adaptados a las especiales características de la región.
En primer lugar, todo el mundo coincide en que se empiezan a notar los primeros efectos del Fondo Estatal de Inversión Local, más conocido como Plan E. Como se recordará, se trata de 8.000 millones de euros (193 para Extremadura) de los que los ayuntamientos disponen para acometer obras con las que crear puestos de trabajo, especialmente en el sector de la construcción. Según las previsiones del Ejecutivo central, en la región se generarían unos 5.000 empleos.
Maravillas Rojo, secretaria general de Empleo del Ministerio, afirmó ayer que ya ha creado casi 100.000 nuevos contratos, pero no se ofrecieron datos de cuántos de ellos han podido corresponder a Extremadura.
Causas
Ayer, Junta, partidos políticos y sindicatos mayoritarios coincidían en señalar estas medidas como el principal causante de las cifras hechas públicas ayer. De hecho, casi la mitad del caída del paro fue responsabilidad de la construcción con 947 desempleados menos.
Julián Ramajo, catedrático de Economía Aplicada de la UEx, coincide en señalar que tiene la «intuición» de que el Plan E está detrás de esta bajada, aunque aún no haya datos concretos que lo corroboren.
Sin embargo, alerta de que puede tratarse de un «fenómeno pasajero y momentáneo» en el caso de que no venga acompañado de un plan verdaderamente estructural que ayude a mejorar la situación económica y luchar contra el desempleo.
Este profesor apunta otra causa de estos datos. La Semana Santa ha caído este año en el mes de abril, lo que ha provocado un repunte en el empleo creado en los servicios, especialmente en todas las actividades relacionadas con el turismo. Efectivamente, este sector ha registrado un descenso de 664 personas en su número de parados.
Existe un tercer factor determinante, que está relacionado con la época del año en la que nos encontramos. Abril es tradicionalmente un buen mes para el empleo. De hecho, el paro sólo ha subido en dos ocasiones en abril durante la última década. Fue en 2008 y en 2002.
Resulta habitual que en abril el sector agrícola manifieste un buen comportamiento, ya que es el inicio de la campaña agrícola en muchos cultivos.
Este hecho provoca también que arranque de nuevo la actividad en la agroindustria, normalmente detenida durante el invierno. En una región donde la industria tiene un peso específico tan reducido, las cifras del sector mejoran considerablemente. Así, agricultura e industria presentaron 279 y 318 parados menos, respectivamente. Respecto a la contratación, en abril se firmaron 35.578, 2.856 más que en el mes anterior. Esto supone un aumento del 8,73%. De ellos, sólo 1.189 fueron indefinidos.
Reacciones
Mientras tanto, el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, confía en que el buen resultado de abril no sea «sólo el dato de un mes» sino que se convierta en un cambio de tendencia «que es lo importante». Pero mientras haya «ciento seis mil parados en mi tierra yo no puedo estar satisfecho».
Los últimos datos son «positivos» pero las personas sin trabajo «aún son muchas y mientras se mantenga no seré yo quien levante la bandera de la victoria sino todo lo contrario, a trabajar dos horas más».
La economía extremeña, por su composición y características, está siendo capaz a juicio del presidente de resistir mejor la situación «y todo indica que en un tiempo, cuando se consolide el plan estatal de empleo, y a partir del 1 de junio empiecen las contrataciones del plan autonómico, vamos a contar con esos nuevos elementos a favor».
Las cifras van mejorando no sólo por esos planes sino por otras medidas que ha ido tomando la Junta y ahora están ejecutándose.
En el mismo sentido, la consejera de Igualdad y Empleo,
Pilar Lucio, realizó una valoración «positiva» de los datos. Señaló que «se empieza a ver el impacto» del Plan E en el mercado laboral.
Destacó además que las cifras demuestran que en el mes de abril se «ha roto la tendencia de crecimiento del desempleo sostenida desde el mes de agosto de 2008» tal y como venía «anunciando» la Junta, según recoge Europa Press.
Desde el PSOE, el diputado autonómico Anselmo Solana destaca que Extremadura fue la segunda región en la que más se redujo el desempleo el pasado abril y señaló que las políticas desarrolladas comienzan a marcar «una tendencia de cierta estabilidad en el tejido productivo».
Una visión distinta aportó el presidente del PP de Extremadura,
José Antonio Monago, quien calificó como «agridulce» la evolución del paro, ya que, explicó, a pesar de que hay «una pequeña bajada», ésta se debe a las contrataciones temporales, «fundamentalmente» las del Plan E. Confesó estar «contento» porque «las cifras son positivas», aunque puntualizó que no se puede olvidar a los desempleados extremeños y a los 12.000 que ya no reciben prestaciones sociales.
Sindicatos
Por su parte, el sindicato UGT de Extremadura destacó el «respiro» que los datos han otorgado al desempleo en la región. Apuntó, no obstante, que el hecho de que el desempleo siga subiendo en este mes en los demandantes de primer empleo supone que sigue siendo «necesario» acometer medidas que impulsen también la contratación y creación de nuevos puestos de trabajo en el marco del cambio de modelo productivo que la economía requiere, indicó.
UGT consideró así una «buena noticia» la bajada del desempleo que se ha producido en la comunidad, debido a que según dijo los efectos «positivos» del Plan de Inversión Local «se han comenzado a notar».
Finalmente,
CC OO considera que este descenso refleja los resultados «coyunturales» de los planes de choque puestos en marcha en la concertación social, aunque añadió que no se puede «bajar la guardia», ya que es un dato «puntual» que «obliga a estar atentos a los cifras de los próximos meses para confirmar si hay una etapa de recuperación».
Para el secretario de Formación y Empleo del sindicato, Miguel Coque, hay que incidir en que las políticas públicas se destinen a la creación de empleo, al incremento de las inversiones y a un aumento de la protección social que garantice que no se excluya socialmente a las personas que se quedan en desempleo.