SOCIEDAD
HOY ACTÚAN
Los terceros del cartel de ayer, Konflikto, finalizaban su actuación cuando una gran tromba de agua, acompañada de granizo, hizo que la gente tuviera que buscar cobijo donde fuera. Alguna carpa cercana, debajo del escenario e incluso un contenedor de basura hicieron de improvisados refugios para los cientos de jóvenes que se congregaban a primera hora de la tarde en la zona de conciertos para escuchar a sus ídolos.
Mientras, en la entrada, una gran fila de gente esperaba en las taquillas para canjear sus entradas por pulseras. Allí estaba Quique Santiago. Acompañado de varios amigos y procedentes de Guadalajara, ya es el tercer Extremúsika al que asiste. «Contento por el plantel de artistas que voy a ver pero mosqueado por el tiempo y la lluvia», dice y recuerda el diluvio que el año pasado le caló en el Extremúsika de Cáceres.
Dejó de llover. Por el momento. Eso animó a que la gente se acercara de nuevo al escenario temático, situado al lado del río, para continuar viendo los conciertos. Era el turno de Amenoskuarto. Así, dos chicas de Pamplona, una de Vitoria y otra de Palencia, amigas desde que estudiaron juntas en la universidad, paseaban contentas por la explanada de los conciertos. La noche del miércoles ya durmieron en tiendas, y aunque se les ha inundado un poco con tanta lluvia, no pierden la sonrisa ni las ganas de pasárselo bien.
ExtreRuta 66
Peor lo llevaba a esas horas de la tarde Sergio Pérez. Ayer por la mañana llegó con sus amigos desde Salamanca y acamparon con su tienda en el recinto. Después de caer la gran granizada, Sergio se afanaba con un zacho a hacer un surco en el barro para achicar agua de la tienda e intentar, por todos los medios, que no se les inundara los alrededores. Para él también es el tercer año que acude a Extremúsika, aunque afirma que «este año el festival tiene el mejor cartel de todas las ediciones».
Los que no se han atrevido todavía a acercarse al recinto de Extremúsika son los moteros. Al menos, ayer por la tarde todavía no había ninguno en el recinto. El mal tiempo ha hecho que atrasen su asistencia, por lo que se espera que en los próximos días puedan acercarse a disfrutar del festival.
Los más aventureros, los que se atrevan a asistir en moto, también tendrán su propio espacio. Incluso se ha preparado, específicamente para ellos, la primera concentración motera en Extremúsika Mérida 2009, que ya se conoce como ExtreRuta 66.
Pretende convertirse en un espacio más dentro del evento. Pero sobre todo, en un área de disfrute para los moteros. Estos disponen de camping y aparcamiento propio, pueden degustar comida extremeña y tienen la posibilidad de montar su tienda justo al lado de los escenarios, contando con una vigilancia especial y disfrutando de un espacio vallado, iluminado y seguro.
A su llegada y una vez inscritos, se les entregará una bolsa conmemorativa de la edición. Esta incluirá un ticket de comida y otro de bebida para hoy y mañana, que podrán cambiarlos en las jaimas de ExtreRuta 66.






La acampada 




