Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 23 mayo 2012

Nacional

TRINIDAD JIMÉNEZ MINISTRA DE SANIDAD Y POLITICAS SOCIALES ÁNGEL GABILONDO MINISTRO DE EDUCACIÓN

González Sinde tendrá que afrontar el desafío de la piratería y apaciguar las deterioradas relaciones con el mundo del cine Trinidad Jiménez asume la cartera de Sanidad y con ella las Políticas Sociales, tras la rectificación de la estructura del Ejecutivo
08.04.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
La designación de Ángeles González Sinde como nueva ministra de Cultura en sustitución de Cesar Antonio Molina sorprendió ayer a propios y extraños. La nueva ministra, realizadora y guionista, ejercía desde diciembre de 2006 como presidenta de la Academia de Cine, un sector con implicaciones directas en la cartera que ahora asume y que se ha apresurado a mostrar su plena satisfacción con este nombramiento. «Como creadora y como persona es especialmente idónea para dirigir esta tarea», destacó el presidente de Gobierno al dar a conocer su designación.

Ya se han apuntado las primeras comparaciones con otra directora que pasó por el Ministerio, Pilar Miró, pero en aquel caso la fallecida realizadora se hizo cargo sólo de la dirección de Cine del departamento ministerial. Y el cine es uno de los más difíciles caballos de batalla de este departamento. El ministro saliente no supo apaciguar los ánimos entre productores y directores, que se exasperaron en la reunión mantenida con Molina hace sólo unos días al no publicarse la orden ministerial que desarrolla la polémica Ley del Cine, norma que tiene, en su opinión, paralizado al sector. Esa reunión parece haber sido determinante para que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero optase por un relevo y cediera el paso a una profesional que goza de toda su confianza, así como la de los profesionales de la industria del cine.

González Sinde tendrá que tomar las riendas y despachar con un sector de muchas aristas. A la misma ley, que obliga a las televisiones a invertir el 5% de sus ingresos en obras españolas y europeas, se oponen rotundamente las cadenas privadas.

Su nuevo cargo tendrá más calado, con los también discutidos derechos de autor, la piratería o la norma pendiente de regulación de Internet. Los productores audiovisuales agrupados en la FAPAE han sido los primeros en expresar su profunda satisfacción por el nombramiento. «Supone que, por primera vez, se elige para este Ministerio a una persona directamente vinculada al cine y que, por lo tanto, conoce desde dentro las necesidades del sector», afirma esta entidad.

Rodríguez Zapatero ha vuelto a elegir para Cultura a un creador, como su antecesor Molina. Nacida en Madrid en 1965, hija del primer presidente de la Academia del Cine, José María González Sinde, estudió Filología Clásica en la Universidad Complutense de Madrid y realizó un máster de guiones cinematográficos bajo la tutela del director José Luis Borau en la Universidad Autónoma de Madrid. Después la cineasta se trasladó a Los Ángeles para continuar su formación como guionista en el American Film Institute.

Admiradora de Tavernier y Costa Gavras, tiene dos Goyas en su poder, uno por 'La suerte dormida' (2003), como mejor directora novel, y otro por el guión de 'La buena estrella' (1997). Que el destino de Trinidad Jiménez era ocupar un ministerio en un gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero se sabe desde que, en marzo de 2004, el PSOE ganó de manera inesperada las elecciones. Lo que nadie sabe es por qué el presidente ha retrasado lo inevitable durante cinco años. Cierto es que, en ese lapso, ha demostrado siempre contar con ella, que a su vez ha respondido siempre con una lealtad a prueba de bomba.

Trinidad Jiménez (Málaga, 4 de junio de 1962), es licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y quiso ser juez por tradición familiar. Su padre, José Jiménez Villarejo, fue un muy respetado presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y magistrado del Tribunal Supremo. Pero en 1984 descubrió que su verdadera vocación era la política e ingresó en el PSOE. Trabajó sobre todo en el área de las relaciones internacionales y llegó a ser responsable de América Latina en la Secretaría de Relaciones Internacionales.

Tras la derrota electoral de 1996 se sumo a los sectores que apostaron por una renovación radical del partido. Junto a dirigentes como Juan Fernando López Aguilar participó en la 'nueva vía' que aupó al poder en el partido a Rodríguez Zapatero, con quien desde entonces le une una estrecha amistad.

En 2003, el líder socialista le encomendó el reto de competir con Alberto Ruiz-Gallardón por la alcaldía de Madrid. Su fracaso fue estrepitoso. Rodríguez Zapatero la repescó en septiembre de 2006 como secretaria de Estado para Iberoamérica, cargo con el que muchos pensaron que quedaban colmadas sus ambiciones políticas. Sin embargo, el presidente optó ayer por un nuevo premio a su lealtad con el nombramiento como ministra en un área, Sanidad y Políticas Sociales, en principio ajena a su trayectoria profesional. Menos de un año después de su anexión al Ministerio de Ciencia y Tecnología que dirige Cristina Garmendia, la Secretaría de Estado de Universidades vuelve al Ministerio de Educación de donde nunca debió salir, y lo hace de la mano de un rector de prestigio como Ángel Gabilondo. Es una de las sorpresas de la crisis de gobierno que barruntaba José Luis Rodríguez Zapatero desde hace días. Otra, la designación de Trinidad Jiménez, hasta ahora secretaria de Estado para Asuntos Iberoamericanos, como ministra de Sanidad, departamento que tendrá un mayor peso político ya que a sus cometidos sumará la responsabilidad de las Políticas Sociales, hasta ahora en manos de Educación.

En síntesis, la parte de la crisis de Gobierno que todavía no se había adelantado supone desandar lo andado y modificar la estructura del área social que el presidente ideó para su Ejecutivo tras la victoria electoral de marzo de 2008. «Se puede entender como una rectificación», reconoció Rodríguez Zapatero.

Ángel Gabilondo es sobre todo un hombre de universidad, lo que le convierte en la gran baza del presidente para evitar que las protestas estudiantiles contra el proceso de Bolonia se conviertan en un movimiento de más calado en un contexto de grave crisis económica. Catedrático de Metafísica, rector de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Conferencia de Rectores (CRUE), el nuevo ministro de Educación tendrá que desplegar todas sus dotes pedagógicas con los universitarios para hacerles ver las excelencias del acuerdo que en 1999 firmaron los ministros de la UE en esa ciudad italiana para la creación del Espacio Europeo de Educación, destinado a facilitar el intercambio de titulados y adaptar los estudios universitarios a las demandas sociales. Esas iniciativas, en opinión de sus detractores, traerán sobre todo la mercantilización de los campus, con la desaparición de los títulos que no sean rentables, y un encarecimiento del acceso a las carreras, lo que niegan repetidamente las autoridades educativas. «Tenemos un gran reto, el proceso de Bolonia, que exige explicaciones y diálogo en los ámbitos universitarios, y la personalidad del ministro responde a ese perfil», dijo Rodríguez Zapatero al justificar su designación.

Cómo sortear el enjambre de Bolonia será el principal reto de Gabilondo, pero no el único. Sobre la mesa están asuntos de tanto calado como la calidad de la enseñanza pública, el aumento de plazas de educación infantil, la delicada situación de los docentes, la aplicación de la reforma de la LOE o el futuro Estatuto del Estudiante Universitario.

Política social

La segunda sorpresa en el área social del nuevo Gabinete la constituye el nombramiento de Trinidad Jiménez como nueva ministra de Sanidad en un departamento que recoge además las Políticas Sociales, con anterioridad en manos de Educación. Otra rectificación con la que Rodríguez Zapatero pretende impulsar leyes como la de Dependencia, uno de los grandes proyectos sociales de su mandato, pero paralizado en la práctica por falta de iniciativa política -también desde las comunidades autónomas- y, sobre todo, de asignación presupuestaria. Jiménez, eterna 'ministrable' desde la victoria electoral del PSOE en 2004 y persona del círculo de confianza del presidente del Gobierno, otorga al Ministerio de Sanidad un perfil mucho más político que el de su antecesor, el científico valenciano Bernat Soria, que ha permanecido veinte meses en el cargo. Muy poco tiempo para poder hacer frente a las grandes cuestiones que afectan a la sanidad, con el problema añadido de que la mayor parte de las competencias en este apartado están transferidas.

Es necesaria «una intensa actividad de diálogo y coordinación con las comunidades autónomas y Trinidad Jiménez es la persona idónea por su capacidad política y sensibilidad social», explicó Rodríguez Zapatero.

Asuntos como las listas de espera o un posible endurecimiento de la ley antitabaco ocuparán un hueco en la agenda de la nueva ministra, que ya se ha encontrado con el primer problema antes incluso de tomar posesión. La Unión de Consumidores de España (UCE) manifestó su «inquietud» por la desaparición de la denominación 'Consumo' del nuevo ministerio. Pancartas, manifestaciones y alumnos encerrados en las facultades. Son las imágenes de la universidad española en los últimos meses. El motivo, el 'plan Bolonia' o, lo que es lo mismo, la transformación total de las universidades europeas para que usen el mismo sistema educativo. Desde Cádiz hasta la sueca Uppsala. Y para defender esta política paneuropea, el presidente del Gobierno ha sacado de las aulas a un hombre hecho desde y para la universidad: Ángel Gabilondo.

Casado y con dos hijos, tímido, nadador, sin carné de conducir y buen conversador, será el encargado de recuperar el viejo Ministerio de Educación, incluidas las competencias sobre universidades que le quita a su paisana Cristina Garmendia. La vida de Gabilondo (San Sebastián, 1949) ha transcurrido entre las paredes de la Universidad Autónoma de Madrid. Allí se licenció en Filosofía y Letras, se doctoró con una tesis sobre Hegel ('El concepto como experiencia y sistema') y se convirtió en catedrático de Metafísica. Hasta ayer impartía esta asignatura, junto a las materias optativas de Hermenéutica y Teorías de la Retórica y Pensamiento francés contemporáneo.

Hombre comprometido con la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), fue vicedecano de Profesorado y decano de la Facultad de Filosofía y Letras (1989-1992). En 2002, apostó más fuerte: el rectorado. Ganó y se convirtió en uno de los interlocutores con el Gobierno desde la Conferencia de Rectores. Con sus compañeros del 'senado' universitario, pidió de forma constante al Ejecutivo dinero para modernizar y adecuar las universidades españolas al Espacio Europeo de Educación Superior.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de España
más videos [+]
España
Vocento
SarenetRSS