Con un gran aforo en la iglesia de Santiago, los tres saeteros participantes de este año rompieron con sus voces el silencio del templo dombenitense. El profesor, José Luis Bernal, acompañó con su toque literario las voces y el quejío de Jehová Sierra, Pedro Peralta y Esther Merino.
Sierra llegaba como el invitado de este año procedente de Sevilla. Un cantaor que ha bebido de la mejor fuente saetera del mundo, que es la población de Marchena.
Esther Merino, una de las pocas voces femeninas en este palo, llegaba a Don Benito con la vitola de su reciente triunfo en el concurso de Plasencia. Pedro Peralta se mostró una vez más dominador de esta difícil variedad flamenca y versátil gracias a sus conocidas facultades.











