BADAJOZ
Peter Thomas Kampfl se puso manos a la obra y en tres meses logró completar un trabajo que le permite soñar con metas mayores. «Mi primer contacto con España fue Almería. Allí estuve cinco años, pero decidí dar un cambio a mi vida y por casualidad conocí Badajoz, me gustó y me instalé».
Corría el año 2003 y ya tenía claro que la ciudad era un buen lugar para establecerse, puesto que carecía de talleres dedicados a la fabricación de vidrieras. «Yo comencé a trabajar el cristal en Alemania, en el año 1992. Soy autodidacta y la mayoría de los conocimientos los he adquirido trabajando».
Con esa preparación decidió probar suerte en Extremadura y pronto comenzaron a llegarle encargos, en su mayoría destinados a edificios particulares, pero también colocó sus creaciones en locales de ocio. «Lo más prestigioso que he realizado es este trabajo para la Catedral de Badajoz, estoy muy feliz».
Esa satisfacción aumentó ayer, puesto que era el día elegido para elevar las vidrieras a la cubierta y depositarlas en los huecos que ocuparán. «Esos ventanales estaban horribles, tenían un cristal translúcido que no parecía digno», justificó Gabriel Cruz.
Nave central
Los vanos que están siendo decorados se encuentran en la nave central: tres en el lado del Evangelio y los otros tres en el de la Epístola, justo enfrente, por lo que ofrecen una imagen simétrica.
«Por orden de importancia, el primero es el Agnus Dei, que representa el símbolo de la Catedral; al lado está la Virgen de la Soledad, Patrona de Badajoz; el tercero es una alegoría de la eucaristía representada por la vid y el sarmiento; el cuarto es el Espíritu Santo; el quinto la Virgen de la Piedad, patrona de Almendralejo; y el sexto es el escudo episcopal del actual arzobispo, donde se escribe en latín algo así como 'Mi esperanza está puesta en Dios'». No es casual que las dos imágenes de la Virgen utilizadas pertenezcan a las patronas de Badajoz y Almendralejo, puesto que la ermita de Badajoz y el santuario de Almendralejo han costeado de fabricación. «Las otras cuatro han sido sufragadas con donativos particulares», añadió Cruz.
También ayer comenzaron a ser instaladas otras dos vidrieras de la capilla mayor del presbiterio restauradas por Kampfl. «El plomo estaba muy blando, no tenían solidez ninguna», concluyó.













